Con frecuencia escuchamos o leemos a Mariano Rajoy utilizar el adjetivo normal. En ocasiones, para minusvalorar a Zapatero, le aconseja: “comience usted a gobernar como una persona normal”; otras, para menospreciar toda su política de gobierno, se hace portavoz de todos los ciudadanos y asevera que “la gente normal, con sentido y con equilibrio lo que quiere es…”, lo que él quiera, añado. Incluso, como simple remedo de su antecesor, afirma que trabajará “para que se vaya Zapatero, para ganar las elecciones y para poder consensuar con un gobierno socialista normal”, las dos primeras aspiraciones parecen lógicas, la última no deja de ser un burda provocación y un desplante chulesco. Incluso, ¡ay pobre de él!, le decepciona tanto España que proclama: “Yo quiero que mi país esté con la UE, con Canadá, con los países anglosajones y los países normales, es decir, con democracias occidentales”.
¿Pero qué es lo normal para Rajoy? Seguramente lo que él entiende por normal, muchos ciudadanos lo entendamos como paranormal. Para Rajoy, parece normal que el líder del principal partido de la oposición, y posible alternativa en el gobierno, considere que el Presidente del Gobierno no representa al Estado; también le parecerá normal que el partido de la oposición más numeroso se convierta en portavoz de ciertos medios de comunicación en el Congreso y altavoz de fantasías disparatadas, ácido bórico incluido. Sin embargo para muchos ciudadanos, esto representa todo una anormalidad democrática y una falta de respeto institucional que sorporende sobremanera. .
Un día Rajoy, con toda normalidad, habló de hilillos de plastilina, de armas de destrucción masiva; también, con total normalidad, apoyó una guerra ilegal. Luego un fatídico día, tras el horrendo atentado de Madrid, el gobierno al que pertenecía el señor Rajoy intentó mentirnos con total normalidad. Y, en día de reflexión, como es normal, apareció una entrevista suya en la primera página de un periódico de tirada nacional y, ese mismo día de reflexión, utilizó la televisión pública para exponer su “normalidad”.
Rajoy un día, en Barcelona, declaró. “Queremos ser un país normal de gente normal. Éste es un partido normal”. Sinceramente ante tanta insistencia habría que preguntarle: ¿Es usted normal, señor Rajoy?
________________________________________________________
Seleccionado y publicado en la sección de opinión, DESTACADOS DEL DÍA, de El Otro Diario













“El hombre que no percibe el drama de su propio fin no está en la normalidad sino en la patología, y tendría que tenderse en la camilla y dejarse curar”
Carl Jung
Es que para Rajoy y compañía todo lo que se sale de su línea de pensamiento no es normal. A eso se le llama tener la mente abierta…
Fantástico post !!!
Saludos
A J.Úbeda y Gemma, gracias por pasaros por aquí, dejar vuestro comentarios y contribuir de la manera que lo hacéis.
Saludos.
[...] lo admito: hago demagogia. La realidad que cualquier español normal comprende con facilidad es que lo que realmente provoca el fenómeno migratorio es que un Gobierno [...]