Hijos del consenso y el rencor
Dijo Rajoy: “Somos hijos del consenso”. Lo dijo, aunque más parecen hijos del rencor y la frustración porque incluso cuando ofrecen diálogo no pueden evitar dejar constancia de un estilo hosco y faltón.
En política ya no queda espacio para la sorpresa pero será que nos quieren aburrir con sobredosis de mentiras, argumentaciones infumables y razonamientos desquiciados. Hasta hace poco toda la derecha repetía, con la reiteración del papagayo, que la reforma constitucional era innecesaria. Una ocurrencia más de ZP. Ahora nos sale Rajoy con un decálogo de reformas constitucionales que será bendecida por la tropa de columneros adictos, propagandistas afectos o simples calumniadores. Si les hiciéramos la prueba del algodón, quiero decir de la hemeroteca, diríamos que la hemeroteca no engaña pero, además de constatar lo evidente, ¿conseguiríamos algo? Seguramente, no. Ellos seguirían a lo suyo, que de eso se trata.Pero mientras que los periodistas se deben a sus empresas y éstas a sus clientes, lo del Partido Popular es más preocupante porque se trata de representantes públicos. En este sentido, Rajoy, con su cara de hombre serio y su aspecto de hombre ilustrado, corre el riesgo de convertirse en aspirante a monologuista, tipo Urdaci, de “El club de Flo”.
Como la cosa va de consenso, al decálogo reformista se suma otra oferta en tres cuestiones; ETA, modelo de Estado y memoria histórica. Son tres pero bien podrían ser cuatro, cinco o las que se tercien. Total se trata de lo que se trata. No deja de ser una propuesta trampa eso de ofrecer un consenso sobre ETA para a continuación poner condiciones ineludibles e innegociables, es decir habría consenso sólo si el Gobierno asume las tesis del PP. Otro de los consensos-disensos se refiere al modelo de Estado, seguramente para conseguir del Estatut lo que las urnas negaron a la derecha que él representa. El tercero, un posible acuerdo sobre la memoria histórica. Definitivamente la derecha es insaciable; el Gobierno ya la jibarizó hasta convertila, si el trámite parlamentario no lo evita, en la Ley de la Desmemoria pero no están satisfechos, nos quieren desmemoriados y resignados. El PSOE tendría que forzar al Gobierno, porque o ahora o cuándo.
Pero como el talento se demuestra cada día, hoy el señor Rajoy, siente la necesidad de superarse e interpreta que la decisión del Tribunal Supremo de autorizar las reuniones entre el Gobierno y Batasuna “no es lo importante” y que “no se pueden tender cortinas de humo”. Es decir, para Rajoy carece de importancia que el Tribunal Supremo señale que sería un “fraude constitucional” que alguien pretendiese, mediante el ejercicio de la acción penal, algo que hace el PP, “corregir la dirección interior o exterior de un Gobierno democráticamente legitimado“
Somos hijos del consenso, dijo Rajoy, y por ello, para dejar constancia de sus auténticas intenciones y para que nadie se llame a engaño, ayer mismo, a la vez que apelaba al consenso, afirmó que Zapatero “debería reflexionar” ya que “todavía está a tiempo de rectificar y evitar pasar a la historia como el presidente de la división, de los enfrentamientos y como el político que rompió ese modelo constitucional que tan buenos resultados trajo a la sociedad“. ¡Si señor!, trabajando por el consenso y tendiendo puentes, esos que otros dinamitan.















“corregir la dirección interior o exterior de un Gobierno democráticamente legitimado”. Creo que ahí radica el núcleo del problema: que para el PP este Gobierno no está democrácticamente legitimado, y por lo tanto, todo vale para derribarlo. Nada que no hayamos visto antes, por otro lado…