Hay que comprender el que a los dirigentes del Partido Popular se les mude el color cuando se habla del pasado. Según su argumentario el pasado queda exclusivamente restringido al periodo comprendido entre 1996 y marzo de 2004. Pretenden que cubramos de un tupido velo -estúpido tal vez-, ese periodo que tanto debe avergonzarles porque de lo contrario no se entiende.
Álex Grigelmo explica muy ingeniosamente que el tiempo en los verbos hace tic tac. En La gramática descomplicada afirma que los tiempos verbales son el reloj del idioma adaptándose así al pensamiento humano en su capacidad para concebir un tiempo presente, uno pasado y otro futuro. Para los portavoces del Partido Popular, que dicen ser normales, esto no debe ser así; se les paró el reloj, no saben conjugar los tiempos o simplemente, en su tosquedad primaria, nos toman por necios.
Para Rajoy, hablar del Irak es cosa del pasado aunque todos sepamos que la guerra de Iraq es actual. Los muertos que por decenas se cuentan cada día, desde aquel fatídico error, es cosa del pasado para este señor que pretende gobernarnos en el futuro. Seguramente, la decisión de declarar inconstitucional la Reforma Laboral de 2002 será también cosa del pasado.
Paradojas de realidades presentes; quienes alardean de ser más constitucionalista que nadie, acaban de ser constitucionalizados por el TC. Cosas del pasado argüirán los del Partido Popular para volver a focalizar el debate en el terrorismo que hoy es su ariete y mañana su batacazo político. Mientras tanto, tomen nota todos los gobierno, del presente y futuro: no puede gobernarse por decreto. Lo acaba de sentenciar el TC.
Fuimos a una huelga general que la TVE de U.R.D.A.C.I. negó y que queda en la memoria como ejemplo de manipulación informativa de una televisión pública. Ejercimos nuestro derecho constitucional de secundar una huelga y fuimos criminalizados por ello además de tener que soportar sermones en el que se nos acusaba de poner en riesgo “el prestigio de España”. En Andalucía, entre otras razones, fuimos porque se pretendía limitar el subsidio agrario para jornaleros y porque atacaba el sistema de protección social de todos los trabajadores. La sentencia llega tarde, es cierto. Los del PP dirán que eso es el pasado; no aprenderán.













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Vaya, seguro q ahora no os descompondréis en dividir a los magistrados del tribunal entre conservadores y progresistas, así como tampoco os quejaréis de la elección deficiente del mismo…
¿Qué efectos tiene ahora la sentencia de lo que aconteció hace 5 años? La próxima vez que alguien gobierne por decreto sin justificación no sucederá absolutamente nada. Lo hará. Se recurrirá. Y se fallará… 5 años después. O si no, al tiempo.
Pierre Miró; totalmente de acuerdo. Por ello escribí: “Mientras tanto, tomen nota todos los gobierno, del presente y futuro: no puede gobernarse por decreto. Lo acaba de sentenciar el TC.”
En su sentencia el TC considera que ninguno de los motivos aducidos, que califica como “marcadamente teóricos y abstractos” fueran propios de una “situación de extraordinaria y urgente necesidad” por ello el Decreto Ley no era la forma sino el recurso para eludir la acción controladora y legislativa del Congreso.
Los efectos prácticos estarán por ver aunque los sindicatos ya están en el tema. Mientras tanto tomemos nota los ciudadanos, también nuestros gobernantes para que no caigan en errores como éste.
[...] dimisión del Ministro de Trabajo, sentencia condenatoria al director de informativos de TVE por manipular la información sobre la huelga general… Con estos antecedentes, ¿cómo no echarse a temblar cuando Rajoy habla, no de reformar el [...]