Los blogs que suelo leer no escriben de Fernando Savater al conocerse que es objetivo de ETA. Es cierto que no le sucede nada especialmente distinto de lo que le ocurre a policías, guardias civiles, concejales o a cuantos ciudadanos pudieran pasar por el lugar inadecuado en el fatídico momento del próximo atentado. En cualquier caso, el silencio es significativo.
Probablemente acierten al no dedicar espacio para lamentar que Savater esté en el punto de mira etarra. Objetivamente, no debiéramos prestar más tiempo que el dedicado a otros amenazados por esta triste cofradía de asesinos. Él mismo lo dijo al conocer la noticia: “Ya sabemos que ETA se dedica a esas cosas y no hay que darle más vueltas”. Y sin embargo saber que el último comando desarticulado seguía sus pasos, me ha estremecido especialmente. Igual tienen razón las bitácoras que visito pero, con la excepción de los siempre atentos Justo Serna y Martínez Soler, ¿por qué esa noticia no incita a los blogs que leo?
Sabemos que pensar no es potestad exclusiva de los filósofos aunque afirmaría que, en el escenario público, los que se dedican a ese antiguo ejercicio resultan especie en peligro de extinción. La mayoría optan por la más prosaica intelectualidad tipo word, ya sabes; copiar, cortar, pegar.
Contar con personajes capaces de pensar sin hipotecas ideológicas, aparte de la sorpresa por inusual, debiera llenarnos de satisfacción; es una provocación estimulante. Particularmente me manifiesto en contra de esas mentes enciclopédicas que se mantienen encaramadas en las torres ebúrneas de una supuesta superioridad intelectual y que se muestran incapaces o temerosos de tomar partido; de esos que cuando hablan lo hacen desde el desdén y la insolencia de una equidistancia fríamente calculada con miedo a mancharse de realidad.
Es cierto que vivimos tiempos en el que los grandes líderes sociales parecen prescindir de eso que llamamos pensar, incluso se muestran con tal ligereza que parecen no tener necesidad de argumentar, ni mostrarse convincentes porque a toque de corneta, saben que salimos en su apoyo incondicional –cada cual en defensa del suyo-. Por ello, resulta más necesario que nunca resaltar la valentía de aquellos que son capaces de pensar y hacerlo en voz alta sin guardar equidistancias ni adhesiones inquebrantables.
Discrepo en mucho de lo que dice, escribe y hace últimamente Fernando Savater. Le escuché irritado por una portada del periódico, donde suele publicar sus artículos, porque ilustraba su primera página con una foto de banderas y aguiluchos; leí algún artículo donde ataca al nacionalismo con más nacionalismo y daba la impresión de haberse guardado para mejor ocasión esos procedimientos que distinguen al pensador del vendedor de productos milagreros.
Como otros muchos atisbo en Savater un cambio hacia posiciones diferentes, con las que no coincido, pero me sorprende el silencio de muchos al saber que una panda de iluminados le han situado en el punto de mira de su fanatismo criminal. Claro que siempre me quedará la duda o el consuelo de saber que estamos de vacaciones o que alguna lectura me pasé por alto.













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El pensamiento libre, la filosofía, la instauración de la ética y de la política de base teórica, son los pilares para la democracia, la paz y la convivencia. Los planes nacionalistas, tanto los políticos como los étnicos-lingüísticos, se basan en la dinamitación de esos pilares, por que saben, que cuando no pueden rebatir con la palabra, siempre tendrán una válvula de escape, para unos es la pura demagogia y la historia sesgada, como el Nacionalismo Español, para otros es la demagogia y la distinción geográfico-racial, para otros, los que menos y eso es una suerte, la violencia.
Pero la violencia parece dar un cariz de desesperación, como si el mundo no les dejara otra opción, lo que consigue crear una gran atmósfera de victimismo, mezclado con esa cosa invetada por el ser humano para la perpetuación de las guerras, patriotismo.
En este blog, JAMS, si que habla de Savater los dos últimos días:
Ética y política (con humildad) para Savater
“El buen pastor”, Savater, la CIA y Aristóteles”
Ryuzaaki; “La única alternativa activa, pero no destructiva, a la violencia es la comunicación, centrada en torno a ese instrumento privilegiado que es el lenguaje humano” Violencia y comunicación de Fernando Savater publicado por El País en 1984.
Alejandro; gracias por los enlaces aunque el primero de ellos ya aparecía en el post
SAVATER. Me encantó cuando leí su ¿Cartas para Amador? y continué con otros. Le vi en una conferencia sobre cine, en la universidad autónoma de Cantoblanco, comprobé que pierde en los directos y lleva un tiempo … lleva un tiempo que me mosquea, dice cosas que no me gustan, derechonas diría, quizás empujado por la rabia, por el miedo, o por todo a la vez. No sé, solo … que no me gusta.
Buen día a todos. PAQUITA
Júcaro:
Lamento que Savater, igual que otros muchos ciudadanos/as (sean políticos o no, conocidos o no, policías o no) esté marcado por ETA.
Una vez asistí a una conferencia suya que me gustó mucho. En ella habló de la implicación política de los ciuddanos/as; pero también discrepo en sus posiciones ideológicas de los últimos tiempos.
Un beso.
Pienso que hacer de cada malpaso que da ETA una noticia que se multiplica por todos los medios, es darle alas a esa cofradía de asesinos (como tu bien la defines), la carnaza que ellos están esperando que se les de: propaganda.
Supongo que no hablarán de Savater, porque últimamente no es políticamente correcto. Hay un verdadero miedo a ser tachado de facha o “derechona” en cuanto no se defiendan las consignas de la izquierda, aunque vayan en contra de la izquierda tradicional. Lo que importa es no salir de esquemas “permitidos” del momento.
La gente siempre quiere pertenecer a la “masa”. Ser “normal”. No ser señalado, ridiculizado, apestado, etc. y a eso hemos llegado porque la legitimación que le hemos entregado los ciudadanos a las fuerzas políticas y sindicales de izquierdas se las han apropiado y retorcido para sus propios fines tracionando los ideales más honrosos y sociales.
Ahora, desde la izquieda, se apoya más al fuerte que al débil. Más al violento que al pacífico. Más al rico que al pobre. etc.
Y al dirigente o militante de izquierdas que se atreve a discrepar de le demoniza hasta límites execrables.
Respeto mucho a Savater y sé que su vida no es fácil, básicamente por haber tenido voz. Y que hace falta mucho valor. Discrepo últimamente en términos políticos de él, pero valoro su capacidad de análisis racional y de expresión pública.
Precisamente por eso cuando entré en mi blog a hablar de él fue por una discrepancia lógica, aunque el tema sea político.
Si te interesa, puedes visitar mi “¿Diálogo o negociación?” (http://animaldelapolis.blogspot.com/2007/02/dilogo-o-negociacin.html), presidido por una foto de Savater y en torno a un artículo suyo.