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La calle del swing

28 abril 2007

Hoy escribo de otra bitácora a la que dedico algún tiempo y en la que acopio entradas que tienen como elemento común el jazz. La calle del swing es el intento de plasmar una pasión que surgió desde los lejanos días en los que a una amiga le diera por amenizar nuestras tardes de invierno, entre cigarrillos, conversaciones y estudios, con el conocido The Köln Concert de Keiht Jarret.

Aquí escribo de músicos, discos, libros y cualquier desbarre que con motivo o sin él, se relacionen con ésta música; por caber aquí incluso hay espacio para la actualidad política más estridente para constar, como si hiciera falta, que nunca se debe pasar de la política ya que está nunca pasa de nosotros.

El jazz, más allá de una frase repetida y estereotipada, es la música de la libertad porque cada instrumentista encuentra espacio para expresarse con su particular y peculiar forma de hacer sonar las notas; cada músico puede atacar las notas desde su personal concepción rítmica y armónica, y el conjunto, lejos de mostrarse disonante, se acompasa de manera imprevisible y portentosa. Desde aquellas lejanas tardes de invierno ésta forma de entender la música sustituyó a otras y los sonidos de Johnny Hodges, Phil Woods o Chet Baker, de Miles Davis, John Coltrane y sobre todos, el siempre exquisito Bill Evans y su piano único, me acompañaron en las más dispares circunstancias.

Esta bitácora es un tributo a esa música desde la perspectiva muy personal de quien carece de todos los conocimientos jazzísticos, manifiesta su obstinación por una pasión incondicional y entiende el jazz como algo más que esos ambientes oscuros, cargados de olores a güisqui y humos varios; de alguien que se burla de todos esos adornos estúpidos que pretenden presentarla como música selecta, culta y elitista.

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3 comentarios leave one →
  1. 29 abril 2007 11:44 am

    Es que el jazz llega, de una manera casi espiritual, al fondo del alma.
    No sabría describir con palabras, sí con gestos, la manera que tiene de remover mis adentros.

  2. 29 abril 2007 6:37 pm

    Angelusa, no me esperaba que coincidiéramos también en gustos musicales; eso supone una sorpresa muy agradable. Por otro lado tu respuesta me recuerda las palabras de Jo Jones, un batería histórico, que tampoco sabía expresar con palabras lo que era el jazz y dijo, más o menos lo siguiente: “Yo en definiciones no voy a entrar, pero para mí si usted no puede marcar el beat de la sección rítmica de una banda, eso ha dejado de ser jazz”.

  3. 20 mayo 2007 12:39 am

    Jazz es libertad, y a partir de allí un mundo fascinante para todos los que lo amamos.

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