Bandos del Alcalde IV
Cuando estamos cerca del inicio de otra campaña electoral, y cumpliendo con el propósito de colgar, en 14 de abril, todos los Bandos de D. Enrique Tierno Galván, parece oportuno especialmente éste que pretendía hacer una llamada de atención sobre el mantenimiento decoroso de las fachadas de edificios.
Es cierto que las campañas electorales ya no son aquel frenesí de pegar carteles. Algo se avanzó en el desmadre absurdo de empapelar pueblos y ciudades con el careto de los candidatos. Por fortuna cada vez son más frecuentes los espacios reservados para la pega de carteles y aquella exhibición absurda y grosera de un fachadismo empapelador resulta hoy incomprensible.
Ahora es habitual otra forma de ensuciar pueblos y ciudades. No es extraño toparnos con alguien repartiendo prospectos publicitarios de cualquier oferta, de una empresa, de algún producto, concierto o restaurante. Por cortesía lo cogemos, ojeamos su contenido y ¿cuántos lo dejamos caer así disimuladamente, como quien no quiere la cosa?
El viejo profesor nos ofrece en este Bando, texto de sabores antiguos y conductas actuales, otro ejemplo de su particular forma de dirigirse a los ciudadanos.
EL ALCALDE PRESIDENTE
Madrileños:
De seguir por este camino, el aspecto de las casas de esta Villa y Corte llegaría no sólo a ofender a la vista y ser testimonio permanente de la desidia y falta de civismo de alguno de sus moradores, sino que ayudaría a la suciedad ambiental y contribuiría a la propagación de enfermedades epidémicas.
Son muchas las veces que, por esta Alcaldía Presidencia, y utilizando diversos medios de comunicación, se ha rogado a los vecinos de esta Villa que se abstengan de escribir o manchar las paredes, utilizándolas como vallas anunciadoras, fin para el que obviamente no fueron pensadas ni construidas. No obstante, con desobediencia evidente y continuado desacato, se han desoído las advertencias, persistiendo en utilizar para tan lamentable uso las fachadas, tapias e incluso verjas y farolas, que debían ser grato ornamento de esta Villa, razón por la cual hemos tenido que recurrir, por necesidad imperiosa, a la aplicación de los máximos medios de coacción de que disponemos, requiriendo el auxilio de otras autoridades para sancionar, con cuanto rigor quepa, a los infractores de las Ordenanzas, que prohíben la fijación de carteles y el trazado de inscripciones.
Confía esta Alcaldía Presidencia que los vecinos de Madrid entiendan la perentoria necesidad que nos mueve a cuidar de la limpieza de la Villa, y, de modo muy especial, a contribuir para que los ciudadanos recobren el respeto a la convivencia y la moral cívicas, que es evidente que una parte de ellos han perdido. Confiamos, de modo particularísimo, que las empresas comerciales se abstengan de anunciar en los lugares prohibidos y esperamos que para la ostentación de principios ideológicos o el afán de vituperar no utilicen como vehículo de comunicación espacios cuya limpieza es necesaria para la buena convivencia, salud pública y ornato de esta Villa.















Precioso bando. Impecable manera de decirlo.
Es verdad, Júcaro, que los folletos publicitarios lo manchan todo tanto en las ciudades como en los pueblos, pero lo que más me indigna es esa fea manía de las tiendas de juguetes de ponerse días antes de vacaciones de navidad en la puerta de los colegios y atiborrar a los niños con verdaderos tomos de propaganda de todos los juguetes del mundo. Y, claro, luego pasa lo que pasa.
Un beso, bonito.
Angelusa; si entras a comentar es que estás totalmente recuperada, dispuesta a ofrecernos esos textos que nos regalabas últimamente de manera tan esporádica. Una alegría si es así y, en cualquier caso, una satisfacción ver tu nombre en mi blog.
Un beso