Contra
Como estoy hasta las narices de tanto espectáculo chusco, hoy quiero volver a escribir el post que hice contra algunos. Así, dejándolo claro desde el principio, para que nadie tenga que leer entre líneas ni llamarse a engaño. Sin enlace alguno, para que cada uno haga las asociaciones que le venga en ganas. Dicen que contra es una preposición pero hoy la intuyo como la más democrática de las proposiciones y como un desahogo.
Así pues, hoy, como ayer, como todos los días escribo contra todos los profesionales del insulto que pululan por todas partes, en más de un partido, en casi todos los medios y blogs. Contra esos que espolvorean insultos con la facilidad del que pesca en un estanque.
Contra todos los salvadores y dispensadores de etiquetas, autenticidades y esencias patrias.
Contra esos que tienen automatizado el acto reflejo, acción reacción, como perros de Paulov, y a cada pregunta siempre tienen su letanía monocorde como respuesta, venga o no al caso. Ya sabes, pregunta lo que quieras que responderé lo que me plazca.
Contra todos los políticos que convocan ruedas de prensa para convertirla en monólogos y contra los medios que le dan cobertura.
Contra esos individuos que no dudan nunca, que todo lo tienen claro y son incapaces de admitir el más mínimo error propio pero que saltan como posesos cuando atisban el más mínimo en el contrario.
Contra esos que henchidos de suficiencia y soberbia nos cuentan el cuento del espía espiado.
Contra los de mi propia cofradía cuando utilizan subterfugios para servir en bandeja otra dosis de atontamiento o por dejarnos con la decepción un gobierno que no apostó definitivamente por el avance del laicismo o, si lo prefieren, de la aconfesionalidad en el ámbito público.
Contra los defensores de la contención salarial desde sus cuentas corrientes saneadas y repletas, desde sus cuantiosas remuneraciones y generos emolumentos.
Contra los economistas que tratan de convencernos que la subida de precios es nociva -¡como su no lo notásemos!- y, con la misma solemnidad, afirmar que la bajada nos perjudica. Particularmente, reclamo mi derecho a ser perjudicado.
Contra esos que conducen en dirección contraria y siempre afirman ufanos que los equivocados son los otros.
Contra mí mismo, por seguir indignándome ante tanta estupidez, simpleza y no dejar de escribir el mismo post todo los días.















¿Y un post a favor de…? saludos.
Ta adelantaste o tienes poderes adivinatorios. Saludos.
Estoy totalmente de acuerdo. Excepto en que estés en contra tuya por indignarte. Desgraciadamente la indignación y la rabia es lo poco que nos queda… y benditas sean!
Quienes no podemos hacer otra cosa sino expresar lo que provoca nuestro enojo, no podemos renunciar.
Júcaro, no quiero salirme de la linea argumental de tu post, pero me ha recordado a una cosa que hablaba el otro día con un amigo.
Mi amigo es un admirador de Arturo Pérez Reverte y sus artículos. Yo le dije que a mi no me gustaba, que Reverté era demasiado negativo, criticador y destructivo.
Le argumenté los siguiente: Vivimos en una sociedad donde hay una gran cantidad de gente excesivamente criticona (que no crítica). Esta es la típica gente que se atreve a decir que un ministro de economía no tiene ni p… idea, pero él no sabe ni lo que es la retención por IRPF.
Es la gente que dice que los sindicatos no valen para nada y son unos ladrones, pero no sabe ni como funciona un sindicato. La gente que se mete con los diagnósticos de su médico, pero no sabe ni lo que es un virus.
En esta situación, considero que un intelectual, un articulista o un líder de opinión no se puede comportar igual. Creo que lanzar una crítica generalizada contra todo no es positivo.
En mi opinión, la sociedad actual necesita líderes de opinión que mantengan un mínimo de positividad. Necesita personas que hablen de cómo hacer las cosas de otra manera, no simplemente de lo mal que están así.
En fin, no se si me acerco a tu sentimiento, o me he ido un poco por las ramas. Sí es esto último, lo siento.
Un saludo.
Totalmente de acuerdo con tu aportación pero como estoy muy alejado de ser un intelectual, un articulista o un líder de opinión no me siento concernido por lo que apuntas. Es cierto que resulta más fácil escribir en contra de que a favor de. Desconozco las causas pero cuando escribo contra algo, quizá sea la indignación la que haga fluir las palabras con más soltura que en las otras ocasiones.
Tienes razón en lo que dices y puedo estar de acuerdo. Observa que los periódicos venden más cuando hay malas noticias (atentados, catátrofes naturales, homicidios…) que cuando las noticias son buenas. Ver los noticieros por tv, en presencia de menores, debería ser objeto de reflexión. Las buenas noticias no tienen cabida en las portadas y sin embargo comparto esa idea de que necesitamos, sin dar la espalda a la realidad, una buena dosis de optimismo. Bueno, ahora quien se fue por las ramos he sido yo. Un saludo.
No sé si a ti te ha salido de un tirón, pero yo lo he leído casi sin respirar. Te has despachado a gusto. Confío en que, a pesar de tu cabreo con todo y con todos, y después de esta descarga, aún te quedará algo que contar, y ganas de seguir leyendo otros blogs. Es muy bueno este post.