In a Sentimental Mood
Leí por algún sitio que Duke Ellington compuso In a Sentimental Mood en el transcurso de una fiesta. Cuentan que tocaba el piano cuando se organizó una trifulca entre varios de los asistentes. Duque no dejó de tocar y, mientras algunos zurraban de lo lindo, él buscó en su piano sonidos suaves y amables que tranquilizaran los ánimos de los contendientes. Si logró apaciguarlos o si esta historia está más próxima de la ficción que de la realidad, carece de importancia porque lo que en cualquier caso nos ha llegado es un tema extraordinario, mil veces versionado por los músicos más reconocidos del jazz.
En esta versión, la que se puede escuchar activando el reproductor y perteneciente al disco titulado Duke Ellington & John Coltrane, Bob Thiele jugó un papel decisivo al propiciar el encuentro de ambos músicos. Thiele era un buscavidas que pasó de un pinchadiscos productor de vinilos como What a Wonderful World de Louis Armstrong o A Love Supreme de John Coltrane. Probablemente, las intenciones del productor no fueran otras que la de alcanzar un éxito comercial que le generara suculentos ingresos. Sea como fuere, aquel empeño nos dejó esta versión que es la versión de In a Sentimental Mood.
La unión de Duke Ellington, un tipo que tocaba el piano maravillosamente y que tenía tal dominio de la orquesta que algunos han afirmado que ésta era su instrumento, y de John Coltrane, un músico todo elevación, elegancia, entusiasmo, tenía que dejarnos necesariamente alguna muestra del mejor jazz. Hacía unos treinta años que la había compuesto Ellington (1935) y eran unos treinta años que los separaban las biografías de Duke, con sus 65 años de jazz y orquestas, de los 37 de John Coltrane que para entonces ya había participado en la grabación de algunas de las piezas más codiciadas de la historia del jazz. Treinta años que no son nada cuando ambos genios se ponen a la tarea y la música fluye de forma tan emocionante como atemporal y sutil. Por ello, si alguna vez le cuentan que el jazz es una música compleja y difícil, solo tienen que aplicar tres reglas básicas: escuchar, escuchar y escuchar.
Esta entrada es un extracto de la publicada en El Mundano de Adrian Vogel en su sección Un siglo de canciones.















Muy buena entrada además amigo Júcaro. Y una vez más millones de gracias por tu colaboración.
Una de mis favoritas. saludos.
Adrian, gracias a tí por permitirme compartir ese espacio.
Santi, este es uno de esos discos que recuerdo cada vez que alguien me comenta que el jazz es “muy difícil de escuchar”.