Revolucionarios del clic
Internet nos facilita el acceso inmediato y cómodo a una enorme cantidad de información y recursos una vez que se ha pagado el peaje correspondiente por una línea ADSL insuficiente y cara. Este nuevo panorama necesariamente obliga a reestructurar la industria de la difusión de contenidos y parece lógica la colisión de intereses entre quienes los elaboran, los disfrutamos y los que se lo montan como negocio. En esta contienda ganan las distribuidoras del acceso a Internet que se frotan las manos mientras engordan sus beneficios y el resto nos enzarzamos en la batalla. Tampoco salen mal parados los intermediarios que aspiran ganar algo de dinero. Es cierto que los autores, los creadores, con Internet ganan en popularidad, pero ¿alguien trabaja sólo para ser reconocido? Los más perjudicados, mucho más que los autores, los trabajadores de las empresas encargados de producir y comercializar esos contenidos.
No comparto la tesis de que todos los creadores deban regalarnos su trabajo y sospecho del altruismo de tanto agente cultural que de pronto pulula por la Red al grito de todo gratis. Ya sé que aquella reivindicación agraria de la tierra para el que la trabaja, se perdió en el túnel del tiempo y que hoy la tierra es pasto de la especulación y el sacrosanto mercado, como tantas otras cosas; que los trabajadores de hoy tenemos por única aspiración conservar el trabajo o nuestro raquítico salario y que soñamos ser advenedizos, por ejemplo, mediante un milagro quinielístico. Sospecho que las revoluciones de hoy ya no llegan a las calles y plazas de los pueblos; se desarrollan en Internet, a cliquetazo limpio. Intuyo algo extraño ante tanto robbinhood 2.0 que, con el pretexto de divulgar y promocionar, se limitan a apropiarse y vivir del esfuerzo de otros y de su propio cuento.
Es cierto que hay un abuso de los royalties y que del trabajo de los creadores se benefician más las empresas e intermediarios que los propios autores. Algo similar ocurre con el tomate que compramos en el mercado, pero ¿acaso nos importa el beneficio o perjuicio del agricultor? ¿Cuál es el precio real, no el de mercado, de una vivienda? ¿Acaso no es abusiva la hipoteca que contratamos para adquirla? Cuando nos hicieron una reforma laboral que recortaba derechos y abonaba nuestro desamparo, ¿cuántos nos movilizamos? Cuando todos los días recibimos noticias que nos privan de autonomía democrática, por no hablar sólo de la financiera, aparte de maldecir,¿emprendemos alguna iniciativa con la misma contundencia? Cuando nos elevan la edad de la jubilación y disminuyen la pensión, nos mostramos como un cuerpo social apático y resignado. Cuando la alternativa a este gobierno es otro que nos apretará más el bolsillo y jibarizará aún más nuestros derechos, entonces, con los estudios demoscópicos en la mano, nos vamos a la abstención. En éstas, la abstención se presenta como un plácido refugio para limitarnos a decir que todo esto es una puta mierda y, con nuestro orgullo a salvo, continuar por el camino de la sumisión y la estupidez. Con este panorama, resulta paradójico que la más sonada victoria de la Red se produzca cuando nos avisan de que se pretenden cerrar las páginas que utilizamos para descargarnos la música que oímos y las películas que vemos.
Yo no entiendo mucho de la cuestión pero puestos a pagar prefiero hacerlo por el libro que leo o la música que escucho; me fastidia mucho más el precio abusivo de la gasolina que consumo o la interminable hipoteca que pago.















La apatía y la abstención nunca son la solución a los problemas por difíciles que sean y por mucho que uno tenga ganas a veces, tal vez demasiadas, de mandarlo todo a rodar y olvidarse del mundo que le rodea a uno. Desgraciadamente no es posible aunque debiera serlo.
Nicolás, la derecha votará en bloque. Si algo tienen es disciplina de voto e identificación del contrario.
Pues es el momento de que la izquierda entonces identifique a los contrarios (PSOE y PP) y se imponga un poco de disciplina de voto….
Me temo, amigo Reven, que la bases del PSOE y de IU seguirán votando sin consigna alguna. Cuando el PSOE gana recibe votos de votantes potenciales de IU y recupera sus votantes que, desencantados se habían refugiado en la abstención; cuando el PSOE pierde sus votantes se marchan a la abstención a IU e incluso algunos al PP. No intuyo un cambio radical en esta forma de ejercer el voto.