Toga homófoba
Mariconadas las justas, parece que se dijera la abogada de la noticia publicada en Diario de Cádiz. Abogada que utiliza un argumentario similar al de aquella aberrante sentencia según la cual llevar minifalda era una incitación a la violación y un atenuante para el violador. Otra vez, una persona agredida sexualmente, tiene que demostrar su inocencia.
Para esta abogada la Constitución no existe, la lógica y el sentido común tampoco. Para ella, la homosexualidad es un condicionante que convierte en sospechoso al agredido aunque el agresor, con navaja incluida, obligara a la víctima a hacerle una felación. «¿Dada su condición de homosexual, usted ya había hecho antes alguna felación, ¿no?», preguntó la de la toga homófoba.
Habría que estar prevenido contra abogados de esta naturaleza. Si a los homosexuales se les responsabiliza de las agresiones que sufran por su sexualidad, cabe suponer que a las mujeres violadas, salvo que fueran vírgenes, también las consideraría cómplices de una agresión por el simple hecho de haber mantenido relaciones sexuales con anterioridad a la violación. Si se permite que a un homosexual se le formulen preguntas de este calibre y a una joven violada por el uso o no de bragas el día de la agresión, entonces no hace falta tener estudios de derecho para ejercer la defensa sino repetir en los tribunales este interrogatorio homófobo, esta humillación.
¿Dónde queda para esta abogada el respeto a la dignidad de la víctima? La obligación de la abogada del acusado es defenderle para garantizar un juicio justo y una representación adecuada, eso nadie lo cuestiona, pero la defensa no se puede hacer con alegatos inconstitucionales, ni desde la desconsideración y falta de respeto hacía el agredido. «¿Este señor no gritaba? Yo, si me están agrediendo, grito. Y si están intentando meterme un pene en la boca, muerdo», sentenció la abogada de manera tan soez como necia.















Verdaderanente me sacan de quicio estos homófobos. A esta tía habría que haberle preguntado: “dadas sus preguntas, conclusiones y su carácter homófobo, usted parece ser una verdadera experta”.
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El problema es que estos personajes se van de rositas y continuan ejerciendo la profesion como si nada y a quienes como Garzón defienden causas justas, se les persige para expulsarlos de la judicatura.
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