No a la guerra, otra vez y siempre
Los derechos humanos no se pueden defender a bombazo limpio de la misma manera que la democracia no puede imponerse militarmente. No hay guerra justa, por muy tirano sea el dictador de turno ni por mucha resolución de la ONU aprobada y con el apoyo inicial de la Liga Árabe. No, no hay guerra justa ni trágala más perverso que la protección de civiles con una lluvia de misiles Tomahawks.
En estos días, hemos cuestionado la seguridad de las centrales nucleares y la necesidad de promover energías seguras y limpias. ¿Para cuándo la sustitución de la solución militar por un método más eficaz y civilizado? ¿Qué fue de la Alianza de las Civilizaciones y sus nobles propósitos? ¿Renunciamos al diálogo como herramienta para resolver conflictos?
Cuando pasen unos días, muchos volverán a vendernos las maravillas de la energía nuclear —ya lo están haciendo—; cuando la intervención militar sobre Libia deje caer su última bomba y la alianza occidental vuelva a lamentar rutinariamente los daños colaterales, entonces, seguiremos armando a dictadores y gobernantes sin escrúpulos, invitando y recibiendo con todos los honores a reyezuelos tiranos, déspotas. Y volverá a llegar el día en el que se pretenda justificar la guerra contra quien hemos armado previamente. ¿Los motivos? No importan, cualquier excusa será utilizada. En ocasiones, la sospecha o la simple mentira sirvió para emprender conflictos bélicos con quienes se mantuvo comercio de armas y alianzas estratégicas. El hedor a petróleo seguirá impregnando las relaciones diplomáticas y la apertura de mercados seguirá haciéndose en lugares gobernados por iluminados fantoches que cuando se tercie pasarán a convertirse en enemigos.
Afirmaba Barack Obama, en relación con Libia, que el mundo no podía permanecer impasible. Y tiene razón, pero ¿la agresión militar es la única respuesta?, ¿es necesaria tanta prepotencia militar? Este dictador libio de hoy, lo era también ayer y sin embargo. ni el ataque terrorista a un avión en Lockerbie, impidió que fuera agasajado, que algún presidente aceptara regalos y que se hicieran negocios con él. No podemos permanecer impasibles, es cierto, pero en el mapa de los horrores tenemos señalado, por ejemplo, a Gaza que es objeto de una sangría constante ordenada por los gobiernos de Israel ante la pasividad y tolerancia de la ONU, Estados Unidos y Europa.















Estoy totalmente de acuerdo y practicamente trato el mismo tema con similares argumentos.
Abrazos.
Júcaro,
Pues yo no estoy nada de acuerdo y apoyo, con alguna reserva, la intervención en Libia. Me gusta que tengamos en SeR puntos de vista tan distintos en algunos temas.
Dices que no hay guerra justa…La palabra justa puede ser un poco compleja en este caso, pero sí creo que hay guerras que son mejores que no hacer nada. ¿Era mejor no hacer nada que intervenir contra Hitler? ¿Era mejor resistir el golpe militar del 36 o rendirse? Me gustaría evitar estos planteamientos simples porque llevan a error.
Por otro lado tus recelos y críticas a que no se ha hecho en otros escenarios son ciertas y adecuadas. Pero nos puede llevar al extremo de defender que como no se ha hecho en otros escenarios, para no crear una discriminación en función de los intereses de las potencias no hay que hacer nada nunca por grave que sea el caso. Entrar por este camino me parece otra simplificación peligrosa.
Tengo un artículo escrito sobre esto como última publicación. Pásate y verás mejor mi opinión.
Saludos,
feluky: será un placer pasarse por su blog.
Pedro: la discrepancia es un valor en sí misma. De los discrepantes dependerá el uso que demos a nuestras diferencias; desde luego, estoy convencido que haremos lo contrario a lo que hacen quienes declaran la guerra o, si lo prefieres, de quienes planifican la intervención armada.
¡Claro que hay que actuar ante ciertas actuaciones intolerables! Llamo la atención sobre la responsabilidad de la ONU, de Estados Unidos, de la Liga Árabe de Europa y España en la aparición de los monstruos que florecen allá donde en el subsuelo hay riquezas. Es cierto que también los hay donde sólo abunda la miseria pero de estos nadie se ocupa. ¡Claro que hay que poner freno a las atrocidades! pero me preguntaré siempre si en su evolución, el hombre ha progresado tan poco como para desechar el diálogo como instrumento para resolver conflictos, si hemos retrocedido tanto como para encontrar como única vía de pacificación el matar.
Me niego a dar mi apoyo a una solución armada. Igual estoy equivocado pero Gadafi, por ejemplo, no debería mantenerse en el poder de modo prolongado sin presentar la más mínima apariencia de justicia, ni respeto por los derechos humanos.. Sin embargo, durante años no nos importó; es más dimos armas a cambio de petróleo.
Frente a la injusticia, ante la opresión, la primera respuesta es darla a conocer. La diplomacia internacional cerró los ojos para mantener abierta la vía comercial.
Por otro lado, no pretendo que se actúe de manera similar en defensa de los pueblos palestinos o saharauis, por ejemplo. Todo lo contrario, si se hace referencia es para recalcar las contradicciones según intereses. Nada más lejos de mi intención defender una intervención militar sobre Israel o Marruecos, por seguir con los mismos ejemplos. Lo que defiendo es que la diplomacia y los organismos internacionales trabajen para que se respete el derecho a vivir pacífica y libremente.
Ni una sola referencia del autor a la postura del Gobierno de este país. El sectarismo habitual de la progresía. No hace falta imaginar lo que echaría por la boca si gobernase la derecha. Es lo que tiene la doble vara de medir. Uno se pregunta dónde andarán ahora los Bardem & co.
Ninguna alusión concreta, es cierto, y sin embargo todo el texto es un posicionamiento contrario a la decisión de participar en esta operación auspiciada por la ONU. Ya supongo que algunos, precisamente quienes justificaron las mentiras de manipulación masiva de la invasión de Iraq, gustarían de tomarse venganza. Reitero que, particularmente, no apruebo esta decisión, y permítame que en la forma de posicionarme use las palabras y los dardos en el sentido que mejor pueda entender. Por otra parte, los lectores, quienes dejan sus comentarios en este blog tienen la suficiente inteligencia como para discernir la posición del autor con respecto a ésta y otras medidas del Gobierno.
Me llama sectario y sin embargo invoca a los Bardem. No tengo dudas de que lo hace con todo el cariño posible.
Saludos desde la progresía sectaria