Bill Evans: música y comunicación
Unos dicen que el jazz es minoritario, otros que es una música elitista; también hay quienes se refieren a esta música como si de un ejercicio intelectual se tratara. ¡Chorradas!
¿Cómo puede ser minoritaria una música que va y viene de América a Europa y de Europa a América (1) que además suena en todo Occidente, en países de Oriente y hunde sus raíces en África? ¿Cómo puede ser elitista una música que surge en zonas marginadas y pobladas por negros en unos Estados Unidos con una clase dominante blanca contraria a la integración y, desde allí, se expande por todos los continentes? ¿Cómo puede ser ésta sólo un ejercicio intelectual cuando la inmensa mayoría de sus seguidores desconocen prácticamente todo lo referente a la teoría y lenguaje musical?
Si se trata de música, la cuestión es escuchar; escuchar y apreciar lo que se escucha. No hay que ser músico para valorar una melodía, tampoco musicólogo, melómano experto ni crítico profesional o aficionado. La música más que comprenderla hay que gozarla. Bill Evans, uno de los más grandes músicos del piano jazz, lo expresó así: «Yo no quiero expresar sólo mis sentimientos. Todos mis sentimientos no interesan a los demás. El artista debe encontrar dentro de sí mismo algo que sea universal y que pueda expresar en términos comunicables a otras personas. La magia está en comunicarlo». La música es, entre otras cosas, eso: magia, comunicación, ritmo, sentimiento. Lo demás, ganas de fastidiar y de teorizar absurdos.
Leí o escuché, la memoria falla más de lo deseable, que la música de Bill Evans era una metáfora siempre en busca el blues. La cita probablemente no sea exacta pero poco importa cuando su música suena. La intensidad sonora, el lirismo que nos ofrece en sus notas, se perciben por sí mismas, sin necesidad de desmenuzar sus composiciones desde la observación de un experto o el enciclopedismo de quien conoce la influencia que recibió o las que ejerce en los pianistas de jazz de finales del siglo XX y los actuales. El placer, la alegría o la melancolía que nos puede provocar una pieza musical ,probablemente esté más próxima a la naturaleza humana que al conocimiento. Se trata de dejarse llevar. Nada más.
Quisiera compartir una grabación magistral del Bill Evans con una formación de grandes músicos y que encontré por casualidad rastreando por Internet: Jim Hall, Zoot Sims, Ron Carter y Philly Joe Jones. El tema forma parte del disco Loose Blues
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1. ABC, Gómez de la Serna 1962















Enorme
Bill Evans siempre suena enorme.