El 14 de abril en Vejer
Jamás cinco años significaron tanto. España, en palabras de Pettenghi Lachambre, era un país adormecido y atrasado, en el que prevalecían la superstición, el analfabetismo y la burricie. Vejer de la Frontera no se escapa de ese retrato, tampoco del entusiasmo popular que recorrió todo el territorio nacional. Si a primera hora de la mañana el Ayuntamiento de Eibar se convierte en el primero en proclamar la República y hacer ondear la bandera tricolor, durante toda la jornada del día 14 de abril , se fueron sumando poblaciones a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Aquel júbilo llegó de norte a sur, de Eibar a Vejer, para celebrar la llegada de la República. Una llegada ejemplar, sin ejército golpista ni salvapatrias iluminados, una República que llega gracias a la voluntad de la ciudadanía expresada en las urnas.
No hay, no conozco, libros ni estudios publicados que analicen aquel acontecimiento en Vejer de la Frontera. Lo más interesante, lo encuentro gracias a la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. Se trata de la edición del 23 de abril de 1931, del diario madrileño El Sol que reproduce una nota servida por la agencia de noticias Febus, en la que se ofrece una visión de cómo celebró el pueblo de Vejer la proclamación de la II República.
Han venido siendo días de verdaderos acontecimientos los anteriores y posteriores a la proclamación de la República en esta ciudad.
Al recibirse en este último punto la noticia de su implantación en Madrid organizaron una manifestación, en las que se dieron vivas a su presidente. Hicieron acto de presencia ante el cuartel de la Guardia civil para izar la bandera republicana, y dicha fuerza se vio obligada a simular varias cargas y a disparar al aire para controlarlos. Afortunadamente lo consiguieron después de muchos esfuerzos, sin tener que lamentar ninguna desgracia.
Después de estos hechos cundió por la ciudad que elementos exaltados querían destruir la iglesia parroquial y trasladarse en camiones para ejecutar los mismos actos, y gracias a la oportunísima intervención del alcalde, que supo imponerse, fracasaron aquellos intentos.
Renacida la calma, se procedió a izar la bandera republicana y a retirar los retratos del ex Rey de la Alcaldía y Juzgado municipal; improvisóse una entusiasta manifestación con bandera tricolor y música. Las campanas se echaron a vuelo duran te la manifestación, y al llegar ésta al Ayuntamiento, como vitorearan también al alcalde, éste se vio obligado a dirigirles la palabra desde uno de sus balcones para aconsejarles el mayor orden y compostura. También lo hizo en términos no menos elocuentes el administrador de los conde de Villariezo, D. Pedro Girard Sáenz, el cual ensalzó las virtudes del régimen naciente , en abierta contraposición con la bochornosa esclavitud de la detestable Dictadura, de tan infausta memoria.
Muy entrada la noche, se disolvió aquélla en forma ordenada y respetuosa, sin que se registrara el menor incidente, por lo que sus componentes dieron un alto ejemplo de ciudadanía.
Por persona, bien informada se dice que el Comité republicano de esta ciudad se avistó con el provincial para expresarle que depositaban su más absoluta confianza en el alcalde para que continuase rigiendo los destinos de este pueblo.
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Hoy mas que otros días:
VIVA LA REPUBLICA
Salud, República y Socialismo
La ciudadanía, como hemos comentado en otras ocasiones, se ha vuelto muy conservadora y sobre todo aburguesada, incluso la trabajadora que somos la mayoría. Y eso es lo más triste.
La república no es ni de izquierdas ni de derechas pero lo cierto que es el concepto y la reivindicación de lo que significa se ha quedado como patrimonio de la izquierda por una sencilla razón: la derecha la rechaza.