Vídeo, infiltrados y violentos

¡Secreta, idiota, se cree que no se nota!
Dice Savater que los indignados del 15M son un “hatajo de mastuerzos”. Si al pensador, de su erudición, sólo le queda el recurso de una palabreja rara y en desuso, es todo un síntoma preocupante o clarificador. Joder, llámanos necios y nos entendemos todos. Estas cosas suceden cuando se etiqueta a la ligera: ¿filósofo? Si uno de los más prestigiosos no tiene otra respuesta que la provocación y violencia verbal, quizá todo esté mucho más claro. Sánchez Dragó, no lo disimula y lejos de recurrir al cuesco cultista, sin complejos y directamente, compara al 15M con personajes como Hitler, Mussolini o Franco. ¡Toma ya!
Estaban deseando. La inefable y votadísima Barberá sólo ve marihuana desde el ayuntamiento; la jauría mediática sólo perroflautas y a Rubalcaba orquestando todo el movimiento; la televisión publica de Madrid, la de la liberal Aguirre, manipulando como es habitual y Mas, retuerce el vocabulario guerrillero para demostrar su desconocimiento del significado de la «kale borroka» porque de enriquecer la jerga con expresiones de otras lenguas, será cuestión de hacerlo bien y con diligencia. Hablan de golpe de Estado y secuestro de la democracia, incluso de una declaración de guerra a la democracia. O mienten o no se enteran y en todo caso, ¿quiénes son los secuestradores, quién declara la guerra a quién?
En este espacio nunca se justificará un acto violento, ni se aplaudirá que se insulte o se le pinte una cruz a una diputada, ni el maltrato de Cayo Lara durante el bloqueo del desahucio, o, si fuera cierto, que se zarandee y trate de quitarle el perro guía a un diputado ciego. Tanto se rechaza la violencia que tampoco se acepta la violencia que ejerce la banca sobre los hipotecados, las empresas con los parados o los políticos con sus imputados. ¿Y tú me llamas violento? Apretar el cinturón hasta la asfixia económica, ¿no es una incitación a la violencia? ¿Y reducir derechos o proponer nuevas rebajas salariales? ¿Cómo llamamos al abaratamiento del despido? ¿Y a la presencia de infiltrados, con distintas pretensiones?
Aunque han eliminado en Youtube el vídeo de los policías infiltrados aún hay una copia que rula. Observen la violencia de los indignados: aíslan al grupo que previamente habían iniciado la trifulca; pronto se dan cuenta que pertenecen a una banda organizada que usa pinganillos y teléfonos para ¿pedir ayuda? Un joven les pide explicaciones con los brazos abiertos para entonces ya se les identifica y coreo eso de: “Secreta, idiota, se cree que no se nota”. Finalmente, aparece la policía uniformada; en las imágenes hay más que sospechas.
Dicen que la presencia de infiltrados es un recurso necesario en la labor preventiva. No lo discuto pero igual sería necesario tenerlos en las grandes corporaciones empresariales y bancarias, en los consejos de ministros y órganos de gobiernos autónomos o municipales.














