Skip to content

Historias medievales del siglo XXI

6 octubre 2006

De la proclama a la perdiçión

Y sucedió que en el año cuatro, y en mucha conformidad de sus súbditos, fue elegido rector por el muy magnífico señor don Pello de los Áznares, natural de la muy noble y leal villa de Pucela, de todos muy estimado por su buen natural, humanidad, afabilidad y sapiencia infinita. Tanta era su fama y grandeça, en el orbe completo, que don Mariano, acaso por ello, nunca pudo o supo desprenderse de la alargada sombra de su afamado hacedor.

Pasaba, don Mariano, por ser señor de buena templança y de él, se confiaba que gobernara con mucho sosiego y quietud. Por ello todos aprobaron y consintieron aquella propuesta del reverenciado don Pello de los Áznares y diéronle, a don Mariano, facultad para poder mandar. Agradecido y emocionado éste dixo:

– “Pues con la dignidad que me habéis concedido, quiero hazer un iuramento en vuestra presencia, altísimo señor, y por testigos pongo a todos vosotros, nobles señores. Que en adelante, faceré conforme a vuestros deseos y asumo que por mejor oficio tendré actuar conforme a vuestra voluntad, señor mío, y a cuanto vos ordenéis.

Sucedió sin embargo, que nunca se mostró con las virtudes que le engalanaban. Tal vez porque no llegó a ser el favorito de la gente, o porque una especie de maleficio le persiguiera desde que su protector le señalara con el dedo y él, proclamara su fidelidad absoluta. Sea por lo que fuere, siempre se le vió malhumorado, un tanto ausento y muy confundido.

Tenía por costumbre inflar sendos carrillos de la su cara. Cuando la situación era tensa, aspiraba aire y reteníalo por unos instantes hasta soltarlo de golpe; con ello, provocaba un sonido a semejanza de un bufido: Con tanta naturalidad y reiteración facía tales mohines que hubo quien cansado de tanto bufido comenzó a llamarle bufón por ver si corregía aquella fea costumbre. Pero él, que se tenía por buen vasallo, incapaz de contrariar la voluntad de su señor, nunca se dio por aludido. De igual manera començó a injuriar a quien osara restar presencia de su mentor, por tomar vengança de ellos. Y, como dixen que era de buenas maneras, le obligaron a mostrarse bellaco y mendaz, de tal modo que nunca aprendió a medir el tempo exacto y el momento oportuno, ansí que siempre tuvo el insulto presto y el gesto mal airado para descrédito de su fama. Y de aquesta manera creció su mala fama y dióle por perseguir hadas, fantasmas y cualesquiera otras ocurrencias que sus escribanos y pregoneros dixian por buenas.

Anuncios
5 comentarios leave one →
  1. 6 octubre 2006 12:11 pm

    jejeje, ¡qué bueno! Deberías seguir con la historia, o hacer una novela por entregas: la cosa promete. Sería interesante ver que papel juegan el converso Fray Losantos, o el marqués de Zaplana…

  2. Júcaro permalink*
    6 octubre 2006 6:41 pm

    J.Úbeda, gracias por tu comentario, seguiré rebuscando en el baúl del bisabuelo por si entre sus manuscritos encuentro algún otro que pueda ser de interés. Ya abrí una categoría, por si las moscas.

    Saludos

  3. luiyi permalink
    26 agosto 2009 5:07 pm

    deberian hacer una pelicula sobre esto

  4. Francisco permalink
    9 marzo 2013 3:08 am

    Interesante historia me gustaria conocer mas como esta

Trackbacks

  1. De las doctrinas y estrategias del engaño « 14 de abril

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: