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Universidad y algunos despropósitos

12 octubre 2006

Que la universidad española apuesta por la educación personalizada, debe ser uno de los grandes avances del sistema universitario español. Ironías aparte, parece que también en este terreno definitivamente hemos alcanzado la cima de la estupidez. Escribo esto después de leer, en el suplemento Educación de El País, un reportaje sobre algunas carreras universitarias en el que se pone de manifiesto que somos la leche.

Cada ciudad quiere su campus y cada campus aspira a todas las carreras posibles, no sea que la ciudad vecina las oferte y esa afrenta sería inadmisible. Si luego el número de estudiantes matriculados es seis, como sucede con Radioeléctrica Naval en Cádiz, eso es pecata minuta y carece de importancia. Lo fundamental es que la universidad gaditana ofrezca una gran variedad de titulaciones y, sobre todo, que no sea menos que otras.

Cito el caso de Cádiz por proximidad, pero algo parecido ocurre en otras, así los datos de la Universidad de Almería son suficientemente elocuentes. El número de alumnos matriculados en junio en algunas carreras son tan bajos que sorprenden; Ciencias Ambientales, 15; Ingeniería Química, 11; Matemáticas, 6. En la Universidad Miguel Hernández de Alicante, según la misma información, el numero de alumnos matriculados en una carrera era de tres. ¡Hagan juego señores!, ¿alguien ofrece menos? Ni que decir tiene que todas éstas son universidades públicas y que es fantástico que todos los estudiantes tengan la posibilidad de estudiar cerca de su residencia habitual. El problema radica en que la financiación universitaria no puede dilapidarse en estos gestos cuando tiene al descubierto tantas deficiencias. Porque si se trata de aminorar la desigualdad de oportunidades -un estudiante de Cádiz es evidente que no tiene las mismas oportunidades que uno residente en Madrid o Barcelona-, si se trata de que ningún estudiante fuera perjudicado en virtud de su lugar de residencia, lo más lógico sería que ese estudiante gaditano, por seguir con elejemplo, tuviera acceso a un sistema de becas tal que su esfuerzo económico fuera igual al que realizara el universitario de Barcelona o Madrid y, es evidente que hoy por hoy no es así.

Recientemente la ministra de Educación anunció que el Gobierno pretende poner en marcha un nuevo sistema de financiación considerando la calidad de las actividades de docencia e investigación de las mismas. Parece lógico y la dificultad puede estribar en encontrar un baremo justo y equilibrado, capaz de medir estos parámetros. Ese mismo sistema también tendría que contemplar las situaciones de mala utilización de los recursos económicos.

Es evidente que no hay demanda social, ni económica, ni por supuesto estudiantil para que algunas carreras se oferten. Entonces, ¿quién es el responsable de este despropósito? La autonomía universitaria no puede originar estos casos, porque el buen uso de los recursos públicos es algo que debemos exigir quienes defendemos una enseñanza pública de calidad en todos sus niveles.

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6 comentarios leave one →
  1. Mislata permalink
    12 octubre 2006 12:09 pm

    “Es evidente que no hay demanda social, ni económica, ni por supuesto estudiantil para que algunas carreras se oferten. Entonces, ¿quién es el responsable de este despropósito?”

    Coño, pues que son Universidades públicas que no dependen para su funcionamiento de ofertar lo que la gente demanda.
    Como has dicho son otros criterios los que se usan para decidir que carreras se cursan y donde, ninguno redundante en la eficiencia de la Universidad.

  2. Júcaro permalink*
    12 octubre 2006 12:39 pm

    Claro, claro que es así y por ello quienes apostamos por la enseñanza pública tenemos que denunciar (?) estos atropellos. La autonomía universitaria, tan necesaria, no puede permitir estos derroches y no debiera caer presa de provincianismo y localismos, de juegos políticos de corto alcance, que sólo son muestras de un catetismo detestable.

  3. Xerach permalink
    12 octubre 2006 4:40 pm

    La situación de algunas universiades públicas es deplorable. El profesorado, acomodado a un sueldo más que generoso y a un puesto de por vida, se entregan a la ley del mínimo esfuerzo sin el menor pudor. ¿Y qué pasa con los alumnos? Pues que nos vemos obligados por una serie de circunstancias (soy de Canarias y la insularidad es determinante) a estudiar en unas instituciones que carecen de instalaciones y servicios mínimamente decentes. Lo peor de todo es que los isleños jugamos con la desventaja de que nos es más difícil salir y estudiar fuera, teniéndonos que conformar con unas instituciones de dudosa reputación. Y en cuanto a los planes de convergencia europeo, decirles que son un auténtico disparate mayúsculo. Én lugar de ir a una universidad parece que asistes a un instituto de mayores de 20 años, con unos niveles generales muy bajos, y en la que la “nuevs religión” es la enseñanza tutorizada que jamás se cumple. Nuestras universidades públicas necesitan ser limpiadas de los parásitos que tanto abundan en el profesorado, y que sean controladas por una institución estatal o comunitaria que vele por el derecho que todos los alumnos tenemos a recibir una educación de calidad.

  4. Ramon permalink
    13 octubre 2006 3:10 am

    Jucaro,

    Quienes “apostais por la universidad publica” deberiais ser conscientes de que la razon de estos absurdos (carreras con 5 matriculados, facultades con 3, etc) sucede precisamente porque la enseñanza es publica, o sea, dependiente de criterios politicos. Montar una universidad en cualquier capital de provincia da votos, dar becas para desplazar a los estudiantes no da tantos, eso si es que da alguno, porque en España la familia es importante, y a ningun padre le gusta que su niño, ya no digamos si es niña, se vaya a estudiar a una gran urbe pecaminosa. Entonces el gestor de la enseñanza publica, que es por definicion un politico, lo tiene claro: universidades de España, pues tantas como España quiera. Y quien dice universidades dice tambien jardincitos o museos resultones, aunque vacios, firmados por un famoso en cualquier paramo, o semaforos y pasos de peatones donde apenas hay circulación. Para el politico el negocio es redondo: saca votos y no le cuesta nada, pues la pasta la saca del pueblo soberano.

    Y asi seran las cosas mientras la enseñanza sea gestionada por politicos, o sea, mientras sea publica. Esperar lo contrario es de inocentes.

  5. Júcaro permalink*
    13 octubre 2006 9:37 pm

    Xerach, comparto la opinión que la insularidad es determinante en éste como en otros campos. Si la universidad en canarias deplorable, como tú afirmas, vuestras posibilidades de migrar a otras es mucho más complicado que para nosotros los peninsular. Pero particularmente no incidiría ni señalaría al profesorado como principal responsable de la calidad de las universidades. Es un elemento más, muy importante pero allá ocurrirá como aquí que referente al profesorado hay de todo como en botica. Entiendo que el principal problema que afronta la universidad es la falta de planificación y financiación; el del profesorado es una cuestión común a todo los funcionarios. La falta de profesionalidad no es, lamentablemente, cuestión de los docentes sino que afecta a otras profesiones.

  6. Júcaro permalink*
    13 octubre 2006 10:04 pm

    “Quienes “apostais por la universidad publica” deberiais ser conscientes de que la razon de estos absurdos (carreras con 5 matriculados, facultades con 3, etc) sucede precisamente porque la enseñanza es publica, o sea, dependiente de criterios políticos”.

    De tu comentario se deduce que no eres partidario de la Universidades públicas. Comparto lo que afirmas sólo que la solución no es, ni de lejos, renunciar a un sistema público de universidades porque las consecuencias serían de una injusticia social tremendas. Que se den situaciones tan incomprensibles como las descritas en el post es de lamentar poro entiendo que hay que denunciarlas y sobre todo exigir de nuestros representantes políticos que actúen para corregirlas. Si por algún momento el político, aparcara su partidismo para actuar con sentido común, todo sería más fácil. No es aceptable que en campus cercanos se repitan las mismas carreras si no existe una demanda suficiente.
    Recientemente leí, lamentablemente no recuerdo dónde, que el número de 125 alumnos nuevos cada año en una facultad era el mínimo viable, el número referente de la productividad y que por debajo de ese número de matriculados todo era pérdidas. Yo no sacralizaría ni ese número ni otros, tampoco apoyaría la supresión de carreras en virtud de la rentabilidad econñomica pero si exigiría que cada universidad se especializara en determinados estudios y que los distintos campus de una provincia -en Cádiz tenemos cuatro- se coordinaran y planificaran complementariamente.

    Planteas el temas de las privadas como solución, aunque reclamas becas que subvencionen tanto a la empresa universitaria como al estudiante. Sinceramente no es la solución, pero es otro tema. La solución es la universidad pública y la corrección de catetismos, localismos y absurdos agravios comparativos.

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