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Periodismo: realidad y ficción

19 octubre 2006

¿Es España la que nos describen, entre gritos e insultos, los voceros de la extrema derecha? El turista, el inmigrante, el despistado que llegara, sin haber escuchado o leído esos ecos y voces con aroma a púlpito y naftalina, e intentara comprender lo que se dice y escribe en esas trincheras debe pensar que esto es un desastre, que estamos majaretas o que sencillamanete nos situamos al borde del delirio más absoluto.

En las calles de pueblos y ciudades todo trascurre de manera distinta, incluidos atascos y obras interminables. Un día, alguien se quejó de esa sempiterna monserga de vendernos una ciudad en construcción permanentemente y se preguntaba si alguna vez conocería al alcalde que vendiera la ciudad del presente. Estas obras, el caos circulatorio, el asunto urbanístico, los caraduras de turno y las plañideras de siempre, forman parte del escenario habitual de nuestros pueblos y ciudades. Como también forman parte muchos aspectos positivos que tanto nos cuesta ver y que una simple retrospectiva nos pondría ante unas evidencias incontestables.

Sin embargo alguien está empeñado, movido por intereses comerciales o por aspiraciones inconfesables, en publicar un realidad ficticia, inexistente. La lógica del periodista sería reflejar la realidad aunque parece que ahora se pretende que sea la realidad la que se acomode a lo publicado por muy disparatado que esto sea.

Repasar la prensa diaria es constatar que nos informan de una realidad muy subjetiva; que no nos comunican la realidad. Los énfasis, los acentos, los silencios y las noticias publicadas como a hurtadillas, son elementos que se pueden considerar en cualquier medio de comunicación. A poco que reflexionemos podemos comprobar que esa supuesta veracidad, de la que tanto hacen gala, está motivada, trastornada en ocasiones, por hondos arrebatos de fantasía entre grotescos unas veces, e inquietantes otras. Por ello hay que huir de la grandilocuencia de sus principios: un periódico enseña más su ideario en la selección de noticias, en el rango y enfoque de las mismas, que en sus editoriales y, por supuesto, mucho más que en los artículos de opinión. Como el periodismo es, ante todo militante, debemos tener las alarmas bien prestas para no dejarnos embaucar con falsas apariencias.

Como lector asiduo, evidentemente tengo mis preferencias periodísticas, pero el contraste de enfoques es básico para mantener criterios propios. Que nos ayuden a pensar pero que nunca piensen por nosotros; ojalá que nunca perdamos el control y evitemos que nos hagan comulgar con ruedas de molinos. Estemos alerta siempre, porque bajo el paraguas de la libertad de expresión se parapeta con demasiada frecuencia el engaño, la manipulación y el adoctrinamiento.

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2 comentarios leave one →
  1. 20 octubre 2006 2:56 am

    “el contraste de enfoques es básico para mantener criterios propios”. Pues sí. Lo que pasa es que entre la miopía de unos y la hipermetropía de otros, cada vez es más complicado arrojar algo de luz sobre aquello que tenemos delante…

  2. 4 noviembre 2006 8:14 am

    En general, creo que le falta algo de silencio a la clase política; menos aparecer en televisión y más reflexión. Pero todo parece indicar que va en la dirección opuesta.
    Saludos

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