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Si fuera posible la concordia

1 diciembre 2006

Mantengo la misma costumbre de hace años. Junto a la cama, siempre hay una radio para conectar cuando el sueño desaparece. El insomnio me acompañó desde muy joven y el mejor antídoto fue sintonizar una emisora con locutor lenguaraz. La música me despertaba, la perorata me conducía del sopor al sueño.

Por las mañanas, el primer acto mecánico, siempre consistió en conectar la radio y escuchar las noticias más tempraneras que suelen ser de la noche anterior. Hace tiempo que no me sobresalta la noticia de un atentado terrorista, el último estremecimiento, fue camino del trabajo un trágico 11 de marzo. En otras ocasiones la noticia me sorprendió en la cama, nunca me acostumbré al atentado de fatales consecuencias. Ahora, por fortuna, nos estamos acostumbrado a no tener noticias de atentados terroristas. Cuando se produzca, ojalá que no, las reacciones son previsibles pero no me detendré ni en miserias partidarias ni en exabruptos mediáticos.

La tragedia terrorista siempre es dolorosa pero no se manifestaría tan desoladora de no ser por la incapacidad cívica para entendernos y por el fanatismo partidista que expresamos; escuchar a ciertos portavoces, periodistas y agitadores sociales lleva al pesimismo más absoluto sobre el fin de la violencia terrorista. La tragedia del terrorismo es mayor porque nuestra democracia parece no despreciar, en términos democráticos, actitudes bochornosas de las que se alimentan los estrategas del terror.

Cualquiera con algo de memoria conoce del salto que ha experimentado la España constitucional. De la tiranía oscurantista a la democracia, del atraso a la prosperidad y del aislamiento a la convergencia con los paises más avanzados. Evidentemente esta situación no ha logrado solventar situaciones de injusticias y desigualdades sociales, pero probablemente nunca como ahora, tantos ciudadanos disfrutan de mecanismos de igualdad, nunca como ahora tantos ciudadanos acceden a la escuela o a la sanidad pública. El Parlamento acaba de aprobar una ley que honra a los representantes del pueblo y que probablemente justifica, por sí sola, toda esta legislatura. Nunca como hoy el estado del bienestar se manifiesta más cercano. Pero, por desgracia, el terrorismo sigue teniéndonos en vilo y enfrentados. Ahora, ETA ya no precisa matar para ser el centro del debate político o mediático. Pocas veces como ahora ETA marcó la agenda y determinó el guión que más le conviene. ETA no asesina, tampoco lo necesita para alimentar la debilidad de los demócratas.

Ahora no hay muertos pero, por lo que se publica, pareciera que nos encontramos en el peor escenario posible. Si alguien se despertara de un largo sueño y escuchara a los predicadores apocalípticos de bolsillo, podría pensar que este país está en manos de una banda de desalmados que bajo la piel, democrática y bien intencionada, esconden al peor de los terroristas.

En unos meses están convocadas las elecciones municipales, ojalá que los elegidos puedan ejercer su cargo sin ejercicio de heroísmo alguno, ojalá que puedan salir de casa sin temor al disparo en la nuca o al estallido del coche bomba. Ojalá que la radio no nos sobresalte cualquier día, ojalá sea posible la concordia.

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2 comentarios leave one →
  1. 1 diciembre 2006 11:48 pm

    Júcaro, me sumo a tus alentadoras palabras.

    “ojalá que los elegidos puedan ejercer su cargo sin ejercicio de heroísmo alguno, ojalá que puedan salir de casa sin temor al disparo en la nuca o al estallido del coche bomba. Ojalá que la radio no nos sobresalte cualquier día, ojalá sea posible la concordia.”

    Creo que es lo todos deseamos, lo que todos añoramos. Sin duda estamos en un momento difícil y debemos permanecer unidos. más que nunca. Y sí, yo también escucho la radio por la mañana. ahora no tanto como me gustaría, pues no dispongo del suficiente tiempo por la mañana, pero me encanta. Hay ciertas emisoras, de las que no quiero hablar, que dan ganas de lanzarse a pegar tiros a la calle. sus fastuosas palabras y sus mensajes crispantes no conducen a nada. Saludos desde Madrid.

  2. 2 diciembre 2006 9:34 am

    Yo también me sumo y espero que todos actuen de acuerdo a la responsablidad que sus cargos les exigen.

    Yo soy incapaz de escuchar la radio en la cama, tengo el radio despertador sólo para que me despierte y la radio la escucho en la cocina mientras desayuno. Por suerte, aún no me ha atacado el insomnio, pero si algún día aparece probaré tu método.

    Un beso

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