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Alcalde estilo Rajoy

23 enero 2007

El tránsito a la democracia se caracterizó porque tanto desde el Estado como desde la ciudadanía, frente a los centenares de muertos del terrorismo y otros sucesos que a todos zarandearon, ni se pusieron nerviosos ni se dejaron arrastrar por la ira fácil pese al intento de aquel iluminado en erigirse salvador de una patria inexistente y de algún episodio chusco y vergonzante. En aquellos tiempos de la transición, muchos, en nombre de la democracia, aceptamos la presencia de un rey, que antes ejerció de príncipe sumiso al dictador, de una bandera, con colores que hacían recordar los cuarenta años de represión y de un cierto olvido porque era el momento de mirar al futuro y trabajar para la construcción democrática de este país.

Aquella generosidad, necesidad o simple sentido común, no es considerada por la extrema derecha que actualmente cohabita en el Partido Popular. Así, desde esos sectores, se retransmite y airea una España irreal y una crispación aparente que no va más allá de las columnas airadas de algunos y las ondas bendecidas de otros. Sus escritos y sus palabras sólo producen el efecto de sombras chinescas; una vez desconectado el transistor o cerrado el periódico, el ciudadano sale a la calle, habla con vecinos, amigos o conocidos y comprueba que la realidad es otra y los problemas distintos a los que enervan a esa pléyade de cavernícolas ofuscados permanentemente. Entre éstos se erige últimamente Mariano Rajoy. Así, él, todo un hombre de Estado, nos va dejando de cuando en cuando perlas cultivadas, expresiones edificantes y ejemplarizantes del respeto a las instituciones, a las personas que las representan y al propio sistema democrático. Entonces, ¿qué podemos esperar de sus correligionarios?

Fue por el mes de julio, cuando aprieta el calor y las entendederas se le derriten, a unos más que a otros, cuando, ese prohombre de Estado buscó celebridad con lo que algunos llamamos el golpecito de Mariano al afirmar que “Zapatero se estará representando a sí mismo, al PSOE o al Gobierno de España, pero en ningún caso al Estado” Entonces enterró el art.1.2, también el Título IV de una Constitución que tanto dice defender. Antes y después, sonaron otras expresiones más detestables si cabe al utilizar el hemiciclo para investirlas de solemnidad e indecencia democrática. Desde la “traición a los muertos” a la deducción nauseabunda del “si usted no cumple le pondrán bombas y si no le ponen bombas es que ha cedido”, para seguir con ese significativo “no basta con ser mayor de edad y tener la nacionalidad española para ser presidente”, o culminar asegurando que “ni Stalin” imponía vetos como los promovidos por el PSOE contra el PP, demostrando con ello ignorancia y ligereza al hacer analogías de la historia.

Por todo ello, cuando el penúltimo energúmeno, acaso para defenderse de los indicios delictivos, sale en pleno éxtasis vociferando acusaciones gravísimas y a su partido, el PP, no se le ocurra cosa distinta que vincular la actuación judicial con una operación política, no nos puede sorprender.

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4 comentarios leave one →
  1. 23 enero 2007 2:47 pm

    Júcaro, todo el mundo sabe que desde la época de Viriato hay una conspiración mundial contra España. España, culmen del diseño divino de los cielos y la tierra, envidiada por conspiradores arrianos, moros, protestantes, rojos, masones, catalano-vascos de la Anti-España, gabachos vuelca frutas, la orquesta Mondragón, ZP (pérfido agente yihadista gay a sueldo de Pyongyang y Caracas), etc. Hay evidencias a miles: la pérfida Albión robándonos el oro de Indias, Gibraltar y las Olimpiadas de 2012; el robo continuado de mundiales de fútbol, el oro de Moscú, el saqueo del petroleo de Valdeajos por topos comunistas etc.

    Todo obedece a una trama conspiratoria que ha tenido su último episodio en la detención de un honrado ciudadano mientras ZP se va de cañas con los terroristas. Que un cuñado de un primo segundo de la suegra de mi vecino de abajo me ha dicho (y además se publica en el blog de Luis del Pino) que ZP ha sido visto con boina y de la boina a la chapela ya se sabe.

  2. 24 enero 2007 2:01 am

    No puedo estar más de acuerdo contigo también en este artículo, Júcaro. No le sobra ni una coma:-)*

  3. 26 enero 2007 11:46 am

    Mariano Rajoy, ¿a quién representa, a los ciudadanos que le han votado o a los intereses de su partido?. En cualquier caso, la soberanía popular habló el día 14 de marzo y lo que dijo fue muy claro. Otra cosa es que al partido popular le guste cómo se desarrolla la democracia. Han sido muchos años sin el poder y cuando por fin lo consiguen solo les dura ocho años: con lo esperanzados que estaban de que al menos durase otros cuarenta. Lástima que el poder ya no dependa de lo que decidan los “elegidos” sino los plebeyos a los que se adula cuando te dan la Moncloa y se desprecia cuando te expulsan de ella. Más que patriotas de hojalata diría que estamos ante demócratas de pacotilla. Un saludo.

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