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España no es Polonia

21 marzo 2007

Al leer las últimas noticias que llegan de Polonia recuerdo los versos que unos atribuyen a Bertolt Brecht y otros a Martin Niemöller: Primero cogieron a los comunistas, y no dije nada por que yo no era un comunista.

Recordé estos versos, cuando hace unos días tuve noticias de la nueva caza de brujas que, amparada en la muy legal Ley de Lustración, obliga a cientos de miles de personas a confesar si colaboraron con el régimen comunista o que amenaza, por ejemplo, con suprimir las pensiones a los viejos brigadistas que llegaron a España para luchar contra la dictadura franquista.

Seguí recordando y adaptándolos cuando supe otras pretensiones del Gobierno de Polonia. Luego vinieron por los homosexuales y no dije nada porque yo no era homosexual. Sí, en la todopoderosa Unión Europea, ejemplo universal de pueblos democráticos y respeto a los Derechos Humanos, resulta que uno de sus países miembros prepara una ley para perseguir a los gays, a todo el que propugne o hable sobre homosexualidad en escuelas, universidades y cualquier otra institución académica. Si las pretensiones del Gobierno polaco fueran la de adoptar medidas económicas contrarias a las directrices de Bruselas, todo sería distinto porque entonces sería imposible. Pero, cuando fueron por los polacos, no dije nada porque yo no era polaco.

En realidad a nadie debiera sorprender estas noticias porque del gobierno ultracatólico, formado por la coalición de Liga de las Familias Polacas, Autodefensa y Ley y Justicia –sus nombres son todo una declaración de principios-, ya teníamos noticias, porque supimos que pretendían prohibir el aborto en toda Europa o reinstaurar de la pena de muerte en Polonia y en toda Europa.

Polonia no es España, pero contemplamos el alzamiento de posiciones que guardan ciertas similitudes con obispos propagandísticos incluidos. El derechismo clerical de los Kaczysnki tiene en Radio María su bastión propagandístico con el silencio cómplice de la Iglesia polaca, algo parecido a lo que ocurre aquí con ese nacionalcatolicismo emergente que cuenta con todas las bendiciones episcopales desde su negocio mediático. Aquí también contamos con ejemplos de purga cuando alguna maestra de Religión Católica es expulsada por no ir a misa y salir de copas. Por ello, cuando tengamos noticias de la Polonia de los gemelos, que nos tengamos que recordar los últimos versos del poema:

Luego vinieron por mí,
pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada

________________________________________________________
Post reproducido en día@día.net.

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8 comentarios leave one →
  1. 21 marzo 2007 1:44 pm

    ¿por qué esperar a que vengan a por nosotros?
    ¡Adelantémosnos a ellos! Somos más y … sobre todo, somos mejores … personas.
    Abrazos, en plural. PAQUITA

  2. 21 marzo 2007 3:01 pm

    La deriva de Polonia es francamente preocupante, yo era de los que pensaba que si bien la macroeconomía polaca podía estar preparada para homologarse al resto de Europa, entrando en la UE, no ocurría lo mismo con su preparación política y social en las que está a decenas de años. La actitud del Papa Wojtyla durante su reinado, y particularmente el macabro espectáculo que nos regaló con su agonía televisada en directo, ya nos daba la pista, de cual era el estado del desarrollo sociomoral de la sociedad polaca. Ahora los gemelitos que la gobiernan confirman mi diagnóstico. No tiene sentido que, midiendo los parámetros de tolerancia moral, polonia sea miembro de la UE. No entiendo las reticencias a Turquía y Marruecos.

  3. 21 marzo 2007 7:04 pm

    Da la impresión que esas noticas polacas fueran sacadas a voleo de una hemeroteca antigua. Parece una broma pero… trsitemente no lo es.
    Cuánto daño hace la religión.
    Impresionante el poema, Júcaro, sea quien fuere su autor.

  4. 21 marzo 2007 8:01 pm

    Antiguamente, antes de que la cosa se llamara como ahora, había un club de países, la céee, que no dejaba entrar a quien no cumpliera ciertos requisitos democráticos. Dicen que por eso España no pudo entrar hasta los años 80. ¿Por qué no echar fuera del club, hoy Unión que aspira a darse un Tratado, a los países que no cunmplan determinados parámetros democráticamente elementales?

  5. 22 marzo 2007 12:49 am

    Cierto, Pierre Miró, este “club” debería tener reservado el derecho de admisión por razones de higiene democrática, pero la cosa es que Polonia es demasiado grande (demasiados consumidores potenciales) y está demasiado cerca (fáci de suministrar consumo) de la gran Alemania como para poner en cuestión su pertenencia a este club de mercaderes. Lástima…

  6. 22 marzo 2007 11:43 am

    Ho Chi Minh, además de opinar con criterio en qué situaciones puede uno sentarse sobre un erizo (no es broma) siempre decía “Si no se dan las condiciones para algo creemos esas condiciones”.

    Mucha gente cree que no se dan nunca las condiciones para la verdadera democracia, para que la ciudadanía no sólo opine sino que mande sin que haya una capa de partidos paternalistas que reinterpreten o deturpen su voluntad.

    En este caso no sirve, amigos y amigas, el asumir postulados de que es demasiado grande o tiene demasiados consumidores. Creo que con un mínimo de organización podemos sumar la suficiente fuerza para que se hable de Polonia y de su gobierno anti-sistema (al fin y al cabo están contra el sistema europeo de Estado Social y de Derecho).

    El tiempo de la tiranía partitocrática (que no es sino la tiranía de las cúpulas dirigentes de los partidos) está acabándose. En nuestras manos hay elementos de comunicación potentísimos que podemos y debemos usar para poder decir alto y claro que con gobiernos como el de Polonia (buenos amigos del PP, por cierto) no se puede construir nada, por mucho mercado que quieran defender nuestros políticos.

  7. 23 marzo 2007 1:59 am

    Precioso el post. Felicidades.

  8. 24 marzo 2007 2:56 pm

    Yo he vivido en Polonia, y lo gracioso es que pocas personas en Polonia están a favor de ese sistema, pero no hay claras alternativas, así que al final normalmente sólo van a votar los partidarios de esas aberraciones.
    Algo parecido pasa también en EEUU, España, etc.
    En estos tiempos que corren, si alguien me dice “yo soy antidemocrático”, creo que puedo llegar a comprenderlo. Si al final lo único que manda es el [insertar epíteto de vuestra elección] dinero.

    Gracias por haberte hecho eco de la situación.

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