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La memoria de los obispos

1 mayo 2007

La memoria selectiva de los obispos es todo un prodigio; será que tanto olor a incienso les nubla el intelecto, les adormece las entendederas o pensarán que somos estúpidos y que sus palabras, como ciertos misterios, hay que aceptarlas como cuestión de fe.

Hemos conocido cómo sermoneaban, con palabras enfatizadas de supuesta ponderación y sensatez, ante el proyecto de ley de Memoria Histórica argumentando que «una utilización de la memoria histórica, guiada por una mentalidad selectiva, abre, de nuevo, viejas heridas de la guerra civil y aviva sentimientos encontrados que parecían estar superados” o porque, en palabras de Agustín García-Gasco –carta de 26 de marzo de 2007 titulada Reconciliación-, “todos hemos de evitar reavivar sentimientos de odio y de destrucción”.

No comparto esas opiniones aunque las entendería si quienes las dijeran lo hicieran desde la honestidad, coherencia, convicción personal y ánimos sinceros de superar páginas de la historia. No comparto esas bien intencionadas palabras, suponiendo que lo fueran, sobre todo porque durante demasiado tiempo muchos se vieron obligados a permanecer en el anonimato de las cunetas y sepultados en las fosas del franquismo mientras que otros eran reconocidos y recordados por los suyos. Estaría incluso dispuesto a pasar por alto, que ya es pasar, la equiparación entre los alzados contra un gobierno constitucional y los defensores republicanos; pero que aún hoy continúen provocándonos con esos mensajes ofensivos por mucho que los disfracen con hermosas palabras, me parece una indecencia insoportable de quienes gustan hablar, en sus mensajes, de amor, respeto y reconciliación.

Unos están ya perfectamente identificados, numerados -ahora toca a 498– y recordados incluso en placas y monumentos; otros permanecen en el anonimato del olvido o con sentencias de falsos, ilegales e injustos tribunales. Pero, ¡cuidado!, a los primeros todos los honores y reconocimientos; a los segundos, hay que mantenerlos en el olvido. Si damos un paso para recuperar sus identidades, para dignificar su memoria, ya sabemos que estamos enfrentando y crispando innecesariamente o repitiendo por resentimiento los escenarios previos a la guerra civil. ¡Serán crueles! ¡Serán cínicos!

Parece entendible que la Iglesia quiera recuperar la memoria de quienes murieron por sus ideales religiosos, particularmente como si quieren elevar a los altares a toda persona que vaya a misa una vez en su vida. Lo que no alcanzo a comprender, o acaso sí, es su oposición frontal a que otros nos mostremos a favor de recuperar la memoria, a identificar los cuerpos simplemente o limpiar sentencias ad hoc de quienes murieron por defender ideas de igualdad, justicia social, de democracia y libertad.

Ojalá toda esta enajenación fuera provocada por algún acólito travieso que hubiera puesto en el incensario alguna dosis alucinógena. Ojalá fuera un trastorno pasajero, porque no es comprensible que los mismos que hablan de acto reconciliador el emprender una campaña para dignificar la memoria de los “mártires de la persecución religiosa de los años treinta”; esos mismos, acusen de fomentar el enfrentamiento y la discordia cuando se trata de resaltar, dignificar o recordar la memoria de quienes murieron por la democracia y la libertad. Ojalá tanta memoria selectiva, sectarismo e insolencia fuera sólo producto de los efectos de la travesura de un rapavelas díscolo pero me temo que no, que tanto desvarío no es producto de un trastorno pasajero sino que ellos son así, que han sido así per secula seculorum.

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29 comentarios leave one →
  1. 1 mayo 2007 11:37 am

    k razón tienes, unos en placas conmemorativas, otros bajo tierra, sin nada que identifique el lugar donde los enterraron. hasta que ese pasado salga a la luz españa no cerrará sus heridas.

  2. 1 mayo 2007 11:44 am

    Periódicamente, la iglesia católica, apostólica y romana (¿por qué las otras iglesias, confesiones o religiones no generan tanta información controvertida?) nos sorprende (es un decir) con alguna salida de madre, exabrupto o propuesta singular. Ellos (porque su dirigencia son todo tíos) tienen que hacerse notar periódicamente, les va en ello su futuro. No se labran un futuro trabajando exclusivamente por los demás, no, precisan mantenerse en el candelabro mazagateño para seguir jodiendo.

  3. 1 mayo 2007 12:13 pm

    Tienes toda la razón al denunciar la doble vara de medir y la hipocresía que hay detrás. Simplemente, toman partido.

  4. 1 mayo 2007 3:01 pm

    La iglesia no se opone a que se recuperen los cuerpos y la memoria de las víctimas del franquismo. No puedes alegar un sólo documento en que la Iglesia se opone a eso. A lo que se opone, como cualquier persona no sectarizada, es a que sólo se recupere la memoria de uno de los dos bandos de una guerra civil. La guerra fue una catástrofe, y hubo muertes inocentes e inútiles por los dos bandos. El Estado no puede privilegiar a unos sobre otros. Si un partido quiere venerar sólo a los suyos, pues bien. Pero el gobierno lo es de TODOS los españoles. Hubo injusticias en los dos bandos.
    Pero lo que hace la Iglesia con estos mártires en otra cosa. Se trata de valorar lo que nosotros creemos que era un testimonio de fe.

  5. Júcaro permalink*
    1 mayo 2007 4:43 pm

    todoerabueno: Tendrías razón si lo que escribes fuera cierto. La Conferencia Episcopal Española a través de su Instrucción Pastoral, de 23 de noviembre de 2006, “Orientaciones morales ante la situación actual de España” (enlazado adecuadamente en el post), no es que se oponga a la recuperación de cuerpos y a la memoria de las víctimas, lo que hace es negar tal posibilidad y acusar de enfrentar a quienes trabajan por ello, textualmente dice:”Al parecer, quedan desconfianzas y reivindicaciones pendientes. Pero todos debemos procurar que no se deterioren ni se dilapiden los bienes alcanzados. Una sociedad que parecía haber encontrado el camino de su reconciliación y distensión, vuelve a hallarse dividida y enfrentada. Una utilización de la “memoria histórica”, guiada por una mentalidad selectiva, abre de nuevo viejas heridas de la guerra civil y aviva sentimientos encontrados que parecían estar superados. Estas medidas no pueden considerarse un verdadero progreso social, sino más bien un retroceso histórico y cívico, con un riesgo evidente de tensiones, discriminaciones y alteraciones de una tranquila convivencia”. En el post también aparece la referencia a una carta del Obispo de Valencia con un título muy peculiar: “Reconciliación” y que incide en la misma tesis.

    No se trata de recuperar la memoria de uno de los bandos tal y como afirmas. Si fuera así tampoco sería injusto porque un Estado democrático hace bien recordando a los defensores de aquel otro estado democrático que fue derribado por los golpistas del alzamiento nacional, pero no es eso por mucho que sectores eclesiásticos y de la derecha nacional se esmeren en afirmarlo. Quienes así se expresan seguramente no han leído el anteproyecto de ley porque, y sólo a modo de ejemplo:

    Artículo 1. Objeto de la Ley.
    La presente Ley tiene por objeto reconocer y ampliar derechos en favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas o ideológicas, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales.

    Artículo 2. Reconocimiento general.
    1. Como expresión del derecho de todos los ciudadanos a la reparación de su memoria personal y familiar, se reconoce y declara el carácter injusto de las condenas, sanciones y cualquier forma de violencia personal producidas, por razones políticas o ideológicas, durante la Guerra Civil, cualquiera que fuera el bando o la zona en la que se encontraran quienes las padecieron, así como las sufridas por las mismas causas durante la dictadura que, a su término, se prolongó hasta 1975.

  6. 1 mayo 2007 5:08 pm

    Júcaro, la verdad es que yo creo que la Conferencia Episcopal no dice lo que tú dices que dice. Yo no he leído que se oponga al derecho de todas las personas a recoger el cuerpo de sus familiares difuntos y a disponer de ellos dignamente. Creo que la Iglesia pide prudencia, para que no se desentierre el hacha de guerra.
    Me ha gustado mucho el tono de tu respuesta, así que lamento lo que te voy a decir ahora. Sobre el honor y la recuperación de la dignidad de los asesinados políticos yo no voy a opinar. Creo que nadie debería morir por sus ideas, sean las que sean. Todo intento por recordar que hubo épocas de nuestra historia enque se mató al adversario ideológico, me parece estupendo (así, de paso, aprendemos a leer lo que ha pasado con la ETA). La Iglesia, con lo de los mártires, se desmarca de ese ámbito. Mira, el primer beatificado es de 1934. Faltaban dos años para el principio de la guerra civil, y ya murieron varias personas simplemente por ser sacerdotes. Comprendo que a muchos no les caigamos bien los cristianos. Que nos consideren retrógrados o supersticiosos. Que recuerden que, en el pasado, los cristianos no siempre supieron respetar la libertad de conciencia. Comprendo que, incluso hoy, muchos piensen que la Iglesia no respeta los derechos civiles de otras personas… todo eso lo entiendo. Pero creo que ninguna de esas es razón suficiente para perder el derecho a la vida y a la integridad física.
    En los procesos de beatificación de los mártires se ha eliminado cualquier caso en el que pudiera haber una motivación política. Sólo las víctimas del odio a la fe serán beatificadas. Si alguno pertenecía a algún partido político, o era simpatizante conocido de alguna tendencia política, no se le va a beatificar. Y esto no es porque la política sea mala, sino para dejar claro que la muerte se produjo exclusivamente por ser cristiano.
    Mira, si el sector de las izquierdas quiere honrar a las víctimas de izquierdas de la guerra y del franquismo, me parece estupendo. Los franquistas han hecho lo mismo con las suyas durante muchos años.
    La Iglesia no ha querido hablar de los mártires de la persecución religiosa de 1934-1939 hasta hace muy poco, porque no quería que se utilizara políticamente. Nunca se hizo la beatificación de uno de estos mártires durante la dictadura. Pero ahora, muchos de los testigos oculares han muerto o lo harán en breve por la edad. No conviene esperar más.
    Franco mató a algunos curas por ser nacionalistas vascos, no por ser curas. Pues que los honren los nacionalistas vascos, si les parece oportuno. Pero creo que no es nada injusto que nosotros veneremos la memoria de todas aquellas monjas violadas, de aquellos sacerdotes castrados y descuartizados, de todas aquellas catequistas fusiladas.

  7. 1 mayo 2007 5:55 pm

    La Iglesia, la jerarquía eclesiástica, es inmoral, es injusta, es cínica, es aprovechada, es avara, es interesada, es parcial, es cruel, es deshumanizada, es inmovilista, es partidista, es … es tantas cosas y todas tan malas, que me ofende, que nos ofende cuando abre la boca para dictaminar, dirigir conciencias, encarrilar voluntades … todo necedades, pero ¡hay tanto necio!
    Besos … para todos. PAQUITA

  8. 1 mayo 2007 6:12 pm

    “Comprendo que a muchos no les caigamos bien los cristianos. Que nos consideren retrógrados o supersticiosos. Que recuerden que, en el pasado, los cristianos no siempre supieron respetar la libertad de conciencia”. No estimado todoerabueno, no se trata de que los cristianos caigan mal. Particularmente me caen bien, diría que incluso muy bien, cosa distinta es la jerarquía de la Iglesia Católica, pero los cristianos, como tales, muy dignos y respetables. Tengo y he tenido familiares entregados a esa causa, unos desde su vida laica y otros acogiéndose a órdenes religiosas, contemplativas y misioneras. Ignoro si es la terminología adecuada pero creo que se me entiende. Admiro y admiré a esos familiares. Nada tengo contra los cristianos: mis padres son cristianos y como tales viven. Así que cuando escribo lo que escribo sobre la CEE lo hago contra la cúpula de la Iglesia nunca contra los cristianos.

    Escribes: “Creo que nadie debería morir por sus ideas, sean las que sean”. Lo suscribo totalmente. Sobre el resto, que la Iglesia se desmarque de unos cristianos porque eran vascos, porque militaban o simpatizaban con ciertas tendencias políticas no me parece ni bien ni mal. La Iglesia como tal sabrá que hacer y supongo que lo explicará a sus fieles; yo que no soy parte de esa Iglesia no pido explicaciones, ni se lo afeo, ni tan siquiera lo comento; por mí como si beatifican a todos o a ninguno aunque ya que lo sacas me sorprende esa distinción que haces en cuanto a que “Franco mató a algunos curas por ser nacionalistas vascos, no por ser curas”. Pero esa no es la cuestión que me lleva a escribir el post, lo que me indigna es la suficiencia y altanería, el doble rasero con la que los prelados españoles despachan el asunto de la Memoria Histórica. Y no a través de sus medios de comunicación, compendio y ejemplo vivo de todas las virtudes cristianas –permíteme la ironía-, sino por medio de documentos escritos: instrucciones y cartas, algunos de los cuales que ya fueron enlazados en el post.

    Que los obispos hagan lo que tengan que hacer con sus muertos, ¿quién se los reprocha? Lo que me pregunto es, si sólo ellos tienen derecho a recuperar la memoria de los suyos.

  9. 1 mayo 2007 6:53 pm

    PAQUITA, siento de verdad que estés tan ofendida y molesta con los cristianos. Yo no puedo cambiar la Iglesia, pero te aseguro que, en mi vida personal, intento no caer en ninguno de esos terribles errores que denuncias. Cuando leo a gente que se manifiesta tan disgustada como tú, me dan ganas de hacerlo mejor. Gracias por estimularme a ello.

    JÚCARO, no es que la Iglesia se desmarque de unos curas por ser vascos. Lo que pasa es que no murieron por causa del odio religioso, y, por tanto, no reúnen las condiciones para ser considerados mártires. Por supuesto que la Iglesia condena que se sacrifique una vida humana por motivos estrictamente políticos. En ese sentido, también condena lo que hicieron los tribunales franquistas.

    Coincido contigo en que es necesario, para nuestra convivencia, abrir las fosas, TODAS, del pasado, y dejar de interpretar la historia como si alguno de los que vivimos fuéramos responsables de lo que hizo alguno de los bandos de la contienda (excluyo a los que aún viven, claro). Yo no tengo simpatías ni por la República ni por el franquismo, como no las tengo por Fernando VII ni por los numantinos ni por todos esos bandos de nuestra historia. Lo que nos dejaron hay que examinarlo friamente, acogiendo lo bueno y despreciando lo negativo. La generación española de principio de siglo, los que vivieron entonces, fracasaron en su intento colectivo de convivir. Creo que nosotros deberíamos aprender de la experiencia.

  10. 1 mayo 2007 7:42 pm

    Escribes TODAS en mayúsculas como si las víctimas religiosas hubieran sido las ignoradas y estimado todoerabueno, sabes bien, deberías saber, que no fue así. Aquí desde que acabó la Guerra Civil no se pudieron abrir todas las fosas ni reconocer a todos los muertos. Desde entonces las víctimas de un bando no pudieron ser reconocidas durante la dictadura por razones obvias, en la transición nos dijeron por no alentar viejas contiendas y ahora pasado 70 años el obispado y la derecha más casposa nos hablan a nosotros de querer enfrentar y dividir. La cosa tiene narices.

    TODAS. Unas estuvieron siempre abiertas incluso esas víctimas fueron reconocidas y perpetuadas en monumentos. En mi pueblo, como en tantos otros, también existía la “Cruz de los Caídos por Dios y por la Patria” y, en algunas calles tenían rotulado el nombre de los caídos más significativos para darle nombre. Cuando escribes TODAS supongo que querrás incidir en aquellas que nunca pudieron ser reconocidas, de aquellos que no se sabía si murieron o fueron deportados, o cuyos restos se confundían con los de otros muchos en fosas comunes. Seguro que ese TODAS, en mayúsculas, está referido a quienes nunca tuvieron la oportunidad de ser rescatados del olvido. No, apreciado todoerabueno, todos no fueron ocultados y silenciados; y ahora, pasado 70 años, cuando se trata de pasar página definitiva, los que siempre estuvieron en sepulturas ignoradas no tienen derecho a un trato semejante al de otras víctimas que si lo tuvieron.

  11. 1 mayo 2007 8:28 pm

    Rectifico:

    Coincido contigo en que es necesario, para nuestra convivencia, abrir las fosas, todas, del pasado, y dejar de interpretar la historia como si alguno de los que vivimos fuéramos responsables de lo que hizo alguno de los bandos de la contienda (excluyo a los que aún viven, claro). Yo no tengo simpatías ni por la República ni por el franquismo, como no las tengo por Fernando VII ni por los numantinos ni por todos esos bandos de nuestra historia. Lo que nos dejaron hay que examinarlo friamente, acogiendo lo bueno y despreciando lo negativo. La generación española de principio de siglo, los que vivieron entonces, fracasaron en su intento colectivo de convivir. Creo que nosotros deberíamos aprender de la experiencia.

  12. 1 mayo 2007 9:17 pm

    Bien, todoerabueno, como parece que en lo único que coincidimos es en la necesidad de pasar página, Y como entiendo que ésta no se puede pasar sin hacer memoria y justicia; como tampoco renuncio a dar la oportunidad, a quienes no la tuvieron, para dignificar, recordar o sepultar a sus muertos y como me parece ofensivo que la jerarquía episcopal me tache de frentista y otras milongas, te dejo, para concluir por mi parte, el siguiente texto, que no sé si viene muy a cuento pero que expresa adecuadamente lo que pienso de las víctimas de la guerra civil y las posteriores del franquismo:

    Me parecen horribles todos los asesinatos, estoy totalmente en contra con independencia de quién los cometa, pero hay diferencias entre unos y otros. Cuando un bracero de un cortijo, mal pagado y con frecuencia humillado, harto de esa vida aperreada, en un momento propicio, de revuelta popular, cae en la tentación de cortarle el cuello al amo, culpable de su miseria, sí, es un asesinato. Pero cuando tres señores bien vestidos, bien comidos, terminada la contienda, constituyen un tribunal, con total impunidad y bajo un crucifijo cuyo mensaje es amaos los unos a los otros, envían al paredón aun hombre por haber defendido unas ideas y un régimen establecido democráticamente, ahí el asesinato es mucho más censurable.” José Luis Sampedro, Escribir es vivir

  13. 1 mayo 2007 10:00 pm

    Gracias, Júcaro.
    Ha sido muy interesante este intercambio de opiniones contigo.

  14. 1 mayo 2007 10:47 pm

    Gracias a tí, visité tu bitácora; obviando matices, me resultó interesante.

    Un abrazo.

  15. Josep permalink
    2 mayo 2007 4:23 pm

    La vara de medir de la Iglesia católica española es mucho más doble de lo que aquí se comenta. En el listado de sacerdotes mártires no se ha querido incluir a los 15 curas vascos fusilados por los nacionales por haberse puesto del lado republicano. Creo que esto lo dice todo sobre Rouco & cía.

  16. 2 mayo 2007 6:45 pm

    Josep. eso ya se ha comentado en este post. bastaría que leyeras un poco más arriba.

  17. Júcaro permalink*
    2 mayo 2007 11:50 pm

    Josep; como esa vara de medir y esa memoria selectiva es la que demuestran tengámoslo en cuenta ahora que tenemos que hacer la Declaración de la Renta

    Saludos

  18. 4 mayo 2007 10:11 am

    Júcaro, “chapó”.

    :-)*

  19. Josep M. permalink
    4 mayo 2007 12:55 pm

    Todoerabueno,
    ya había leído tu comentario, aunque no lo pareciera, quizá porque el mio ha sido demasiado minimalista. Simplemente remarcaba un hecho real tan claro que pienso que no necesita nada más.

    Tú no estás de acuerdo, y sostienes que
    “”Franco mató a algunos curas por ser nacionalistas vascos, no por ser curas. Pues que los honren los nacionalistas vascos, si les parece oportuno.””

    Porque desde tu punto de vista
    “”En los procesos de beatificación de los mártires se ha eliminado cualquier caso en el que pudiera haber una motivación política. Sólo las víctimas del odio a la fe serán beatificadas. (…) para dejar claro que la muerte se produjo exclusivamente por ser cristiano.””

    Yo disiento, muchos de estos muertos no lo fueron por cristianos, sino que al igual que los curas vascos, lo fueron por apoyar claramente una opción política, la del bando nacional, y un levantamiento militar al que se unió toda la jerarquia eclesiástica española, convirtiéndose en actor de la guerra, no en simple víctima como das a entender.

    Y ya puestos, aprovecho para sacar el caso de Carrasco Formiguera, fundador de la UDC (la actual democracia cristiana de Durán-Lleida). Este señor, profundamente católico, entraría dentro de la categoría de “laicos muertos por la fé”, con tanto merecimiento como otros en esa lista de sacerdotes y laicos mártires. Pero no está. Cuando era buscado por los anarquistas, y ante el peligro inminente de muerte, huyó de Barcelona pasando al bando nacional… donde fue fusilado por catalanista. Si se hubiera quedado, habría muerto por católico. No se quedó (lo cual no es pecado) y también murió. ¿Era menos católico por ello? ¿No fue mártir porque lo mataron unos y sí lo hubiera sido por los otros?

    Mucha doble moral… se nota que la Iglesia española actual sigue manteniendo una opción política, y esa opción POLÍTICA es la que ha impulsado las beatificaciones.

  20. Josep M. permalink
    4 mayo 2007 1:05 pm

    Júcaro,
    mi opción en la casilla de la renta ha pasado a lo largo de los años de “Iglesia” a “mitad Iglesia-mitad ONG” y finalmente a “sólo ONG”.

    Pero como si nada, ahora la muy militante y anti-ZP Iglesia católica española está a punto de conseguir (si no lo ha hecho ya) que un gobierno “de izquierdas” al que insulta contínuamente, le conceda un suplemento económico para compensar lo que no le llega con la casilla de la renta.

    ¿Qué me queda ahora para mostrar mi malestar? ¿La objeción fiscal?
    No me puedo creer que tengamos un gobierno tan blando.
    ¿O quizá tan católico?
    (lo digo por lo mucho que le gusta poner la otra mejilla)

    Un saludo

  21. 4 mayo 2007 2:33 pm

    Josep, el caso que mencionas de Carrasco Formiguera no hubiera pasado el proceso de beatificación aunque se hubiera quedado en la parte republicana, porque era un político. Y, si hay una participación política, la Iglesia no ha iniciado el proceso. No porque la política sea mala, sino para desvincular la muerte por odio a la fe de la muerte por odio político. Si uno murió por ambos motivos a la vez, tampoco se le ha beatificado. Se quieren procesos limpios de sospecha, percisamente para evitar que nadie piense que se trata de beatificar a gente de derechas asesinados por gente de izquierdas.
    Todos los beatificados necesitan un expediente limpio absolutamente de vinculaciones políticas.

  22. 4 mayo 2007 2:37 pm

    Josep, lo de la objeción fiscal me parecería estupendo.

    Yo objetaría a dar dinero a todos los partidos. Que paguen sus militantes.
    Objetaría a sufragar sindicatos que no representan a casi nadie.
    Objetaría a financiar un cine que no queremos ver.
    También objetaría a pagar abortos.
    Y más cosas, claro. Si consigues llevar adelante esas propuestas, te voto.

  23. 4 mayo 2007 2:38 pm

    Objeto la monarquía.

  24. Josep M. permalink
    4 mayo 2007 4:26 pm

    “”Y, si hay una participación política, la Iglesia no ha iniciado el proceso.””

    Yo suponía que la santidad era independiente de las ideas políticas, pero parece que ahora no es así, y hay que estar libre de toda actividad política para entrar en el santoral. La verdad, esto me suena a excusa de esas que sólo cree quién las dice. Esos mismos que han beatificado al político Escrivá de Balaguer, los mismos que ahora lo intentan con Isabel la Católica, una gran política y gran gobernanta, pero poco representativa de los valores cristianos. Gran genocida dicen algunos, no lo sé, pero expulsar a árabes y judíos y tratar a los indios como animales no parecen actos de santidad. Y la quieren canonizar!
    Mientras los propios católicos no vean la clase de jerarquía que les dirige, su único destino es el actual proceso hacia la extinción

  25. 4 mayo 2007 9:14 pm

    Josep

    Supongo que no me he explicado. Dado que la persecución religiosa espalñola tuvo lugar en 1934-39, coincidiendo en sus últimos años con una guerra civil, para evitar susceptibilidades, la Iglesia ha evitado presentar para su beatificación a ninguna persona que tuviera actividad o simpatía política pública alguna. Eso es para que pquede claro que se trata de mártires del odio religioso. Por supuesto que un político puede ser canonizado, como puede comprobarse con santa Isabel de Portugal o san Luís, rey de Francia. Balduino de Bélgica va camino de los altares.
    No pretendería que un no católico estuviera de acuerdo con lo que los católicos hacemos. Pero me gustaría, al menos, oir alguna condena de lo que pasó entonces, cuando se entró en los conventos y se violó y mató sistemáticamente a las señoras que había allí. ¿Tan difícil es reconocer que hubo muchas cosas que se hicieron mal? No sé como algunos prefieren dar vueltas al asunto, en lugar de condenar sin paliativos que hace 70 años, en España, se mató a la gente simplemente porque eran católicos, o porque eran de un partido político en la zona del bando opuesto.
    Nosotros vamos a honrar a los inocentes que murieron por su fe, y vamos a seguir defendiendo la libertad de conciencia, y el derecho a la vida de todos, sin distinción de ideologías.
    Me parecería más lógico y constructivo dejar de justificar lo injustificable, pero allá cada uno con su conciencia.

  26. Josep M. permalink
    7 mayo 2007 1:03 pm

    Sólo he criticado el uso de unas víctimas con fines espúreos por parte de la jerarquía eclesiástica española, cuyo posicionamiento político me parece evidente. No veo dónde he justificado el injustificable asesinato de curas y monjas. Decir que algunos no murieron sólo por su fé, sino por otras causas no significa que esas causas justificaran su asesinato. Me parece igualmente injustificable la muerte de un cura a manos de los rojos, como la muerte de un sindicalista por la delación del muy católico cura del pueblo.
    Y efectivamente, allá cada uno con su conciencia, pero ese espíritu constructivo que reclamas no es lo que luce en Rouco & Cía.

    Y permíteme un comentario al margen sobre que
    “”No pretendería que un no católico estuviera de acuerdo con lo que los católicos hacemos.””
    No es eso, yo soy católico, a los 18 años incluso iba a las reuniones de un grupo de catequesis. Pero hay tanta hipocresía y tanto desfase entre la teoría evangélica y la realidad de la Iglesia oficial, que efectivamente, ya no puedo estar de acuerdo.

  27. 7 mayo 2007 2:49 pm

    Vale.
    Aclarado.

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