Skip to content

Recuerdos de una tarde de toros

17 mayo 2007

Ahora que Madrid es una plaza y que la magnífica Rosa Jiménez escribe para El País, San Isidro 2007, ahora que muchos tendrán la tentación de ver a nuestros políticos como si fueran toreros que entran por derecho en el ruedo electoral, que se pegan arrimones temerarios o que abusan del pico ventajistas y fuera de cacho. Ahora que Madrid y España entera es puro espectáculo, rescato de la memoria y de mi primera bitácora una tarde de toros.

La última vez que asistí a una corrida de toros fue hace muchos años en la plaza de Jerez de la Frontera. Allí toreaba el peor matador y el mejor torero. No recuerdo quienes le acompañaron en el cartel, ni la ganadería que lidiaban; en verdad no recuerdo casi nada, pero… ¡ni falta que hace!

Si recuerdo que el barrio jerezano de Santiago había tomado los tendidos y llegado un momento, el éxtasis subía del ruedo a las gradas y viceversa. Recuerdo el asombro de un joven, casi un niño, perplejo ante tanto entusiasmo y absorto por la magia de una liturgia teatral magnífica. Todo era delirio; nunca, después de aquella tarde de éxtasis, volví a ninguna corrida de toros. También recuerdo mi pasmo y las recomendaciones de mi padre para que mirase al torero componer la estética más hermosa que un toro y un lidiador podrían conformar, pero las gradas estaban repletas de gitanos que jaleaban y se emocionaban al ritmo del compás jondo de un Paula enorme, sentío y genial. ¡Niño, mira pa´l ruedo que nunca verás tanto arte!, me conminaba un señor exultante. Pero me interesaba más los rostros de los aficionados y sus reacciones que las verónicas o los naturales.

Igualmente recuerdo que, al terminar la corrida, las calles eran una fiesta. Las palmas y los cantes sonaban por todas partes en un clima de fervor y alegría que aún perduran en mi memoria. Los aficionados se felicitaban y hablaban y adjetivaban maravillas. Algunos no hablaban; componían poses de pases que dicen diera el torero.

Nunca volví a una plaza, a veces amago con seguir algún festejo por televisión, pero, si los toros son arte, ¿dónde está el arte? Yo me quedé en los tendidos, en la calle.

Anuncios
7 comentarios leave one →
  1. 18 mayo 2007 2:59 am

    Muy bonita tu historia. Gracias por dejarte caer por un blog de toros aún sin ser de tu agrado. El mundo de los toros está lleno de personajes. El Paula nos tiene impactados a un buen puñado de amigos.

  2. Júcaro permalink*
    18 mayo 2007 8:21 am

    Curioso que es uno. Quise conocer novedades entre los blogs de El País y allí me encuentro con uno que me llama la atención porque está escrito por Rosa Jiménez. Me pregunté si esta Rosa era la misma que administra Nuevo Periodismo; entonces me llevé una agradable sorpresa.

    En cualquier caso es cierto que soy algo contradictorio, me gusta el fútbol pero hasta el momento no encontré ninguno que me hiciera volver a leerlo. No me gustan los toros pero como admiro la forma que tienes de construir tus bitácoras, no te queda duda que volveré de una a otra sin ningún problema. Hubo un tiempo, tampoco entonces me gustaban los toros, en el que leía con sumo placer las crónicas de Joaquín Vidal.

  3. 18 mayo 2007 9:33 am

    Felicito al autor de este blog tanto por su escritura elegante y pautada como por el fondo de una vivencia infantil. Una página literaria sobre un arte incomprendido e incomprensible. No soy taurófilo pero me emociona la belleza.

  4. 18 mayo 2007 1:20 pm

    No puedo encontrar belleza en “la fiesta” de los toros, ni en la gente que la jalea, no, no puedo encontrar belleza.
    PAQUITA

  5. 18 mayo 2007 1:48 pm

    En mi blog ya me referí hace poco a este asunto. Para los interesados, una corriente de opinión contraria al “planeta toros” se puede encontrar aquí: http://www.utopiaverde.net/torodehierro/
    En todo caso, pienso que la polémica sobre la llamada “fiesta nacional” (¡tela!) perdurará hasta su extinción. Salud y ¡que no decaiga!

  6. 20 mayo 2007 1:08 am

    No si al final Rosa nos va a aficionar a todos a los toros, aunque sólo sea por leerla…
    Saludos

  7. 20 mayo 2007 7:12 am

    Si bien creo que los profundos intereses económicos en el “mundo de las corridas de toros” hacen imposible su destierro, no me queda más que admitir mi sensación de repulsión ante semejante “espectáculo”.
    No hay para mi diferencia, y esto parecerá brutal a muchos, entre un marine norteamericano entrando a sangre y metralla a una miserable casa en Irak, y por otro lado un torero, acompañado por su corte, picando y maltratando a un toro hasta desangrarlo, cansarlo, y finalmente matarlo. Confieso que cuando veo que un torero es cogido por un toro, bueno, mientras más duro mejor, “justicia poética”, la venganza de los débiles, amarga pero inevitable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: