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Respuesta

6 agosto 2007

Un bolchevique gentil e indomable, además de miembro activo de la bitacoreca me encomienda la tarea de exponer públicamente un cierto ejercicio de introspección. Curioso reto para quien anda por estos lares embozado bajo un seudónimo aunque para mis amigos el auténtico alias es el que figura en el DNI. En todo caso, me presto a este juego por aquello de pagar los peajes y servidumbres que impone la blogalaxia y porque procediendo de J G Centeno difícilmente puedo escurrir el bulto.

Un rasgo de carácter. Para mí hay pocas cosas evidentes. Como uno de mis placeres confesables es el escuchar, especialmente a quienes piensan de forma distinta, siempre estoy dispuesto a dejarme convencer. Hace tiempo leí en un librito de un liberal decimonónico que negarse a oír una opinión, porque se está seguro de que es falsa, equivale a afirmar que la verdad que se posee es la verdad absoluta. John Stuart Mill, para sorpresa y estupor de quienes hoy se denominan liberales y solo son fachas e intransigentes.

Curiosamente los amigos tienen otra percepción y me consideran, eso que llamamos, un hombre de principios pero no saben que si alguien es capaz de convencerme no tengo problemas en arrojar esos principios al váter y mandarlos a las cloacas.

Una confesión. Educado en una familia cristiana, católica, apostólica y romana, se me pide una confesión. Como me educaron en la disciplina y la obediencia, no puedo negarme. Así pues, confieso que algunas noches, antes de dormir, rezo. Es cierto que no creo mucho, todo o nada de cuanto recito pero reconozco que en determinadas fechas elevo mis plegarias a los altares del proletariado emancipado y que mis oraciones son repetidas no sé muy bien con qué objeto. Mi oración favorita es un credo tan arcaico, rancio y, con expresiones tan fuera de lugar, como cualquier otro credo:

Creo en el socialismo revolucionario todopoderoso,
hijo único de la justicia y de la anarquía,
que es y ha sido perseguido por todos los políticos burgueses,
que nació en el seno de la verdad y padeció
bajo el poder de todos los gobiernos…” (si interesa lo continúo)

Una virtud y un defecto. ¿Murió Freud? Que uno reconozca un defecto vale, pero ¿una virtud? De mis muchos defectos, por citar uno y que tiene sus consecuencias es el no saber apreciar las exquisiteces culinaria. No tendría mayor trascendencia pero resulta que comparto hijos, vivienda, eso que llamamos amor, además de una escuálida cuenta bancaria con una mujer maravillosa. Pues bien, esta mujer es una auténtica amante de los placeres de la mesa; yo me limito a contemplar como ella degusta con auténtico placer unos manjares que para mí son poco más que alimentos. Casi sin pretenderlo expuse algo que podría ser considerado como virtud: ser feliz observando la felicidad de otros, ser feliz viéndola feliz.

Un desahogo. Esta bitácora. Lo dice la cabecera de la misma; espacio para el desahogo y la reflexión, esto último es una insolencia de mi parte, una licencia vanidosa. Cuando comencé a visitar blogs comprobé cómo siendo menos, la derecha parecía copar la blogosfera, así que decidí abrir este espacio para compensar, para que la correlación entre la vida real y la que circula en la red fuera algo más ajustada.

Un secreto, a voces. Soy un apasionado del jazz que oculta cierto grado de aversión hacia el flamenco. La música flamenca no me dice nada, no me conmueve. Seguramente será un déficit más que acumular pero soy incapaz de comprender el sentir de un quejío hondo y el arte que encierra el lamento de una voz quebrada

Un anhelo. La mujer que quiero pasa por una situación muy delicada. Poder abrazarla más allá de la angustia; esa es la esperanza.

Un deseo. Abolición democrática de la monarquía, supresión de todas las fronteras artificiales y exterminio del poder -el del Vaticano incluido, por supuesto- ejercido en nombre de esos dioses sanguinarios y excluyentes. El dios que evoca una persona de creencias religiosa me conmueve; en el que se parapetan los jerarcas eclesiásticos, me desagrada.

Un temor. Hace unas fechas me diagnosticaron un porvenir oscuro. Me aconsejaron leer menos y hacer un uso más selectivo y racional del ordenador aunque de poco valdrán estas precauciones porque el final parece inevitable. Valiente y orgulloso me digo que mientras me quede el oído y el tacto todo será visible, pero en realidad reconozco algo de miedo.

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9 comentarios leave one →
  1. 7 agosto 2007 12:08 am

    A mí sí me interesa que continues la oración 🙂

  2. 7 agosto 2007 12:49 pm

    Como se lo que te ha costado te lo agradezco triplemente, y egoístamente deseo que se cumplan tus deseos y tus anhelos.
    Un fortísimo abrazo.

  3. Júcaro permalink*
    7 agosto 2007 7:08 pm

    José Manuel; es todo un placer pero además añadiré que este credo se corrió de boca en boca por entre los hombres libres y los campesinos de la de la tierra gaditana hacia finales del siglo XIX. Eso sí, hay unas lineas que nunca supe. El viejo sindicalista que me lo enseñó las había olvidado. Pregunté a otros que no supieron o quisieron; busqué por entre los libros y no lo encontré, igual era todo una invención de aquel viejo socialista. En cualquier caso aquí dejo constancia de cuanto se me trasladó:

    Creo en el socialismo revolucionario todopoderoso,
    hijo único de la justicia y de la anarquía,
    que es y ha sido perseguido por todos los políticos burgueses,
    que nació en el seno de la verdad y padeció
    bajo el poder de todos los gobiernos por los que ha sido maltratado, ignorado y explotado.
    ………………………………………
    …………………………………
    ……………………………………

    Creo en los grandes principios de autonomía,
    federación y colectivismo:
    creo en la revolución social que ha de redimir
    a la humanidad de todos los males que hoy,
    la degradan y envilecen. Amén

  4. Júcaro permalink*
    7 agosto 2007 7:21 pm

    J G Centeno; agradezco que te acuerdes de mí. No se trata de trabajo ni esfuerzo, es más sencillo; simplemente, los memes no me gustan y si encima es para hablar de uno mismo la cosa se me pone más complicada aún.
    En cualquier caso un abrazo y el consabido:
    salud, paciencia, y República

  5. 8 agosto 2007 2:19 am

    Tal vez ese viejo socialista quería que tú añadieses párrafos a la oración. Ya sabes que más sabe el diablo por viejo que por diablo 😉

  6. 8 agosto 2007 2:44 am

    Ahí va el mío:

    Creo en la igualdad de oportunidades para las personas,
    la redistribución de la riqueza,
    y el amparo para quien sufre.
    Creo en la Justicia como el camino para ser libres,
    y creo en la Solidaridad como expresión de humanidad.

  7. Júcaro permalink*
    8 agosto 2007 10:06 pm

    josemanuel, inserto el tuyo. Espero no obstante, continuar profesando el agnosticismo.

    Saludos

  8. 23 agosto 2007 4:50 am

    No encuentro mayor virtud que ser feliz observando la felicidad de otros. Eso es algo que te honra y nos dice mucho de ti. Espero de corazón que ese temor y esa situación delicada terminen disipándose… ¡Mucho ánimo!

  9. 23 agosto 2007 9:01 am

    Javier, gracias por tu comentario y por el deseos que expresas.

    Un abrazo

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