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La tele como fetiche

1 diciembre 2007

Deben ser muy listos esos que llaman caja tonta al aparato que pone a nuestro alcance información, entretenimiento, bazofia y divulgación. Pero, ¿quien es el tonto? ¿No seremos nosotros los necios, al seleccionar los programas que elegimos? ¿Qué esperamos de éste y cualquier otro medio? ¿Ignoramos acaso que nos querrán vender la moto, el coche, el detergente, la colonia, el periódico y la doctrina? Veo poco la televisión, tengo otros hábitos, pero denigrarla me parece una simplificación, desconozco si también una estupidez aunque sea cierto que abunde la programación prescindible, incluso abyecta.

Algunos ven en la televisión la máxima expresión de un sistema perverso que pretende cosificarnos, crearnos necesidades y adicciones consumistas, pero ¿acaso no sabemos que todo medio de comunicación es susceptible de ser utilizado para la alienación y propaganda? Y sabiéndolo, ¿no es absurdo quedarnos en esas frases que perdieron el encanto en el uso abusivo? Cuando alguien alude a la caja tonta siempre me imagino a un analista de share midiendo el grado de tontuna de los espectadores y calculando los ingresos por publicidad. Se lo escuché a alguien; a las televisiones sólo le interesan los espectadores para contarlos, para inocularles necesidades varias.

Si sólo pudiéramos acceder a una televisión, a un único canal informativo, las críticas estarían más que justificadas. Por fortuna hoy no es así y ahora, a la variedad de canales televisivos, podemos añadir Internet con lo que la capacidad de elección está garantizada. Es cierto que en televisión se emiten programación basura pero si habláramos de otros medios la conclusión sería similar. Personalmente no veo algunos programas de televisión de la misma manera que no sintonizo cierta emisora de báculo y mitra cuando llevo el niño al colegio, ni se me ocurre comentar algunos clasificados de ABC o El País, tampoco tengo la osadía de sintonizar la retransmisión de las sesiones de control, o ver una película porno en presencia de mis hijos.

¡La televisión en horario infantil! se vocifera desde púlpitos paternalistas y mojigatos desconociendo que muy probablemente nuestros niños en esos horarios ya han cambiado la tele por Internet. Por ello más que justificarnos, responsabilizando a la televisión, tendríamos que convertirnos en agentes activos en vez de esperar que el gobierno de turno regule nuestra parrilla; deberíamos aprender y/o enseñar a ver la televisión para conformar una ciudadanía más activa y crítica, es decir, más libre y responsable.

Cuando nos sentamos ante la caja tonta, ¿dónde está la idiotez?, en la televisión o en quien impasible contempla lo que le programen sin cuestionarse nada, sin pensar nada, sin seleccionar nada. A lo mejor la culpa es nuestra, que tragamos la basura como una aspiradora dócil y adocenada.

Un vídeo y un post

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4 comentarios leave one →
  1. 1 diciembre 2007 1:32 am

    Vale Júcaro, tienes razón, pero una cosa no quita la otra. Es necesario regular los horarios de la telebasura, y que no se emita en horario infantil. En mi casa tampoco se ven, pero la mierda (con perdón), nos salpicaria menos, sin duda alguna, si estos programas se emitieran por la noche.

  2. 1 diciembre 2007 9:20 am

    Una amiga me contó el otro día que la profesora de su sobrina (de 9 años) le había dicho a su madre (de la niña, osea, a su hermana) que debía dejar a la niña en cuestión ver Gran Hermano porque se estaba aislando en clase… por no tener tema de conversación…………

    Cuando yo estaba en esa edad, no me dejaban ver la tele de noche. Me mandaban a la cama con Casimiro… y cuando ya no tenía edad de irme a la cama a las 9, tampoco me dejaban ver la tele de noche, me iba a mi cuarto a estudiar, a escuchar música, a escribir cartas, a lo que me diera la gana….

    Hoy, las tornas han cambiado muuuuuucho. Hay un programa, que supongo conoces, el Hormiguero (en Cuatro), en el que a las diez y pico de la noche, suena una tonada mandando a los niños a la cama a pegar mocos en el colchón. La canción no es para los padres, es para los micos que siguen dando la plasta aún a esas horas…

    Tal y como está el tema, ahora mismo, a mis hijos les pongo series (de toda la vida) tipo Dartacán, Willy Fog, La Abeja Maya, etc… en DVD. Y les controlo lo que ven… Nunca jamás la tele, que es bazofiosa.
    Y cuando tengan edad de ordenador, también les controlaré dónde se meten… y les procuraré enseñar los “peligros” que existen—

    Beso.

  3. Júcaro permalink*
    2 diciembre 2007 10:24 pm

    Mercé, seguro que tienes razón. Si todos fuéramos conscientes, si como padres actuáramos interesándonos por nuestros hijos más allá de sus comidas, salud y vestimentas, si estuviéramos dispuestos a compartir sus inquietudes y a interesarnos por lo que ven, si viéramos la televisión con ellos, sin tomar que como mayores ejerzamos la tiranía del “mando”, seguro que nos preocuparía menos la regulación de la parrilla. Lamentablemente es más fácil dejar que el niño vea lo que quiera en la tele, así no nos molesta, o ponerle una tele en su habitación, así nos deja tranquilos, que acordar con ellos qué es lo que veremos todos.

    El post intenta reflexionar sobre la comodidad de culpar al Estado o gobierno de turno antes que reconocer nuestra dejadez.

    Saludos.

  4. Júcaro permalink*
    2 diciembre 2007 10:38 pm

    Maripuchi, algo parecido creo haber leído por algún sitio. Convendrás conmigo que entre el profesorado habrá de todo. Igual esa maestra animará a todos los niños a que vean el fútbol porque a la mayoría les gusta ver y jugar a ese deporte.

    Verás tenemos en casa dos hijos; un adolescente en plena ebullición hormonal y a un chico con once años a punto de. No “controlo” sus visitas en Internet, ni lo que ven en televisión. Hablamos de todo, ponemos sobre la mesa la programación y las webs, de momento la cosa marcha sin necesidad de grandes restricciones. Como sólo tenemos una tele en casa la cuestión es muy simple; si alguien quiere ver la tele, lo anuncia y se comentan las intenciones televisivas del resto. lo de Internet; confianza, diálogo y algo de cruzar los dedos.

    Ignoro si actuamos de manera adecuada. De momento la cosa más o menos funciona. Ello no quita que opciones como las que describes sean más aconsejable. Por lo que leo en tu blog eses una mujer muy interesada en la educación de tus hijos; ése es el quid de la cuestión.

    Besos.

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