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La fosa de Alcalá

20 marzo 2008

Probablemente no sea acertado coger la historia para dirimir diferencias políticas. Sabemos que algunos supuestos historiadores gustan de hacerlo, que columnistas y blogueros recurrimos al abundante material que se nos pone al alcance para confeccionar nuestro artículos y para aderezar la refriega. Si en quienes se tienen por conocedores de la historia esta practica es reprochable también lo es para quienes se dedican al oficio de escribir o para quienes publicamos blogs.

La Memoria Histórica ha sido una de las últimas cruzadas de la derecha por mucho que Rajoy pregonara, una y mil veces con desdén e insolencia, que eso a nadie interesa. Debates parlamentarios, trifulcas radiofónicas, artículos y columnas de opinión así como post se han multiplicado suficientemente como demostración de que el tema interesaba. Unos en favor de sacar a la luz y pasar página, otros para impedirlo.

Hasta ahora, tal vez ante la convicción de que las fosas contenían restos de los muertos de un solo bando, la derecha solía argumentar que eso de rebuscar en el pasado no era bueno, ya se sabe que son así de simples; aquí lo bueno, ellos y sus ideales, y allá lo malo, rojos, republicanos y laicistas. Sin embargo, ante la sospecha de que los restos encontrados en la fosa de Alcalá de Henares que de momento estudia el Instituto Toxicológico de Majadahonda, pudieran pertenecer a victimas ejecutadas por el bando republicano, la derecha mediática se lanza a escribir y perorar en un ejercicio deplorable de mal gusto demostrando despreciar la legislación, que desconocen, y carecer de un mínimo sentido ético. Se puede estar a favor o en contra de la ley, lo que parece poco razonable es hacerlo en función de la pertenencia de los restos.

El artículo primero de la citada ley se marca como objeto reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales. Si ahora la fosa de Alcalá de Henares contuviera restos de personas ejecutadas por el bando rojo, durante la guerra, o por los golpistas, una vez concluida la guerra y emprendidas las represalias, ¿cual es el problema?

Los restos se están estudiando y se determinará tanto su identidad como el bando ejecutor. Lo importante no es saber si los muertos eran de un signo o el contrario, lo relevantes es identificarlos y sacarlos del anonimato. Sin embargo sorprende que quienes más se han expresado en contra de la memoria histórica sean los que muestren tan inusitado interés ante este hallazgo.

Según el TSJ de Madrid “mientras no concluya el análisis de los huesos y restos encontrados, no será posible establecer a quién pertenecieron“. Sin embargo la caverna se ha sumado con tanto alborozo como zafiedad, en una actitud mezquina y cruel. Lo hace Juan Manuel de Prada con un libelo infumable. Lo hace un tal Pedro Hoyos en un texto pedante y repleto de suficiencia. Ambos titulan sus escritos con pretendido ingenio aunque se quedan en una treta soez que rezuma desprecio e ignorancia: Los huecesitos de Alcalá de una parte y Mírala, mírala, la fosa de Alcalá, de otra. Darían risa si no dieran asco. El primero con un desdén soberbio hablando de huecesitos, o del tebeo de la Guerra Civil, el segundo invistiéndose de una supuesta dignidad comienza con un “me molesta que me impongan la verdad” para concluir afirmando que “las dos españas fueron iguales, ambas fueron asesinas, cabronas y manipuladoras“.

Estos señores que viven de la escritura debieran saber lo que está en todos los manuales; que las guerras abren un profundo abismo entre civilización y barbarie, que en ese espacio de vértigo no se salva ni dios. La guerra civil, como todas la guerras, fue el escenario para crueldades y crímenes, para desmanes y atrocidades por ambas partes. La peculiaridad de comenzar con una rebelión golpista, que convirtió en rebeldes a los que estaban con un Gobierno legítimo salido de unas elecciones democráticas, los aniquiló y de sus cenizas emergió un Estado bendecido por la Iglesia y sustentado en la represión, no la hizo diferente a otras y el horror fue de un bando a otro con saña y crueldad. En las guerras se muere, se mata, la justicia desaparece y el sufrimiento recorre todas las trincheras, todos los pueblos, todas las familias. ¿Acaso estos columnistas lo desconocen?

Sabemos que de los reproches éticos a la cultura anticlerical, se pasó a la acción. ¿Alguien niega la muerte de religiosos? Sucedió que luego los de un bando tuvieron tiempo para encontrar, homenajear o subir a los altares a sus muertos mientras que a los otros se les impuso el olvido como último acto represivo. Y ahora, cuando se pretende que cada familia encuentre los cuerpos de sus desparecidos, se les ofende y ridiculiza.

Muchos estamos convencidos de que para cerrar página definitivamente es preciso conocer nuestro pasado o, por ejemplo, localizar los restos de los desaparecidos; algunos sólo se muestran partidarios si los que aparecen son de una parte. Mientras tanto aquí un rojo, republicano y laicista, apuesta por cerrar todas las heridas, identificando y enterrando los restos, y con ellos, sepultando todos los rencores heredados.

Escribieron sobre el tema: Animal Político, La Druida de la Historia del Arte, Fraternidad Universal o Cartas a Don Mandonio entre otros.

 

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6 comentarios leave one →
  1. 20 marzo 2008 6:46 pm

    Después de leer tu entrada y los vínculos que la apoyan me ha entrado mala leche. No puedo evitar que gente en principio tan formada y culta como “de Prada” llegue a tener tan mala baba.
    Los únicos interesados en encontrar una parte de los muertos son ellos. Nadie, que yo sepa, ha hablado de que sólo interesan los muertos de las cunetas que eran rojos. Aunque sean la gran mayoría. Nadie ha dicho que no hubiera acciones repugnantes indiscriminadas durante la guerra. Pero, por otro lado, lo siento, me niego a aceptar dos partes, me niego a dividir responsabilidades. Eso sólo lo puede hace quien crea que la solución en 1936 era un golpe de Estado. No es posible, y no estoy dispuesto, a olvidar que había un gobierno salido de las urnas y que fueron unos rebeldes militares los que se levantaron en armas contra la España democrática.
    Hay que levantar el anonimato de todos, de todos, los muertos, sin distinción. Sin ese requisito no se habrá pasado página. Bastante tenemos con asistir a esa fuga hacia delante de la derecha sin que ninguno de ellos, teniendo muchos motivos, haya condenado el franquismo.

    Salud y República

  2. 20 marzo 2008 8:28 pm

    La hipocresía que utiliza la derecha es este tema resulta asquerosa. Cuando ellos hablan de no remover lo hacen en función de que sus muertos han tenido el reconocimiento debido, mientras que los fueron asesinados por defender la legalidad establecida por las urnas, muchos de ellos siguen todavia sin recibir siquiera un entierro digno.

    Y no se trata de revolver nada, se trata de dignificar la memoria de los defendieron la libertad y fueron asesinados por ello.

    Salud, República y Socialismo.

  3. Bensoussan permalink
    21 marzo 2008 5:09 pm

    En la Guerra Civil hubo tres bandos.
    Por un lado la derecha filofascista, enemiga de la democracia y la libertad. La conocimos no sólo por el golpe, sino por los cuarenta años que siguieron.
    Por otro una izquierda revolucionaria que no ocultaba su intención de establecer una dictadura del proletariado, y que demostró en el 34 que sólo acataba las urnas cuando ganaba.

    Y una tercera España, que fue fusilada en los dos bandos. Entre ellos hubo gente de derechas y de izquierdas, enemigos del fascismo y del stalinismo.

  4. José Carlos permalink
    21 marzo 2008 5:36 pm

    Genial post, dejas con las vergüenzas al aire a muchos impresentables.

    En cualquier caso, estoy de acuerdo con lo que expresa Bensoussan, la existencia de 3 bandos en la Guerra Civil, si bien, en tiempos de guerra, los instintos primarios acaban dominando a la contención y el raciocinio, asesinado y violando los derechos de los demás.

    Saludos.

  5. 25 marzo 2008 11:50 am

    Hola Júcaro, soy Pilar de la Peña de radiocable.com. Nos parece interesante tu visión del tema de la fosa de Alcalá y nos gustaría hacerte una pequeña entrevista sobre ello para nuestra sección “Internet opina”.
    Espero tus noticias y gracias en cualquier caso.

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  1. madridsur.noticia.es

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