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De la Justicia y sus lenguajes

5 mayo 2008

Si complicado resulta entender el proceder de la Justicia en ciertos casos, no menos comprensible es la lectura de un texto jurídico. Si el error, olvido o incompetencia se manifiestan con demasiada frecuencia en la actividad judicial, si la última actuación de Garzón invita a la duda cuando procede justo después de una moción fallida, ¿Moción rechazada?…A la cárcel, no menos sorprendido queda cualquier ciudadano que emprenda la tarea de leer un texto jurídico.

La lectura de una sentencia suele ser farragosa y compleja. Da la impresión que el letrado redactor se afana en hacernos parecer iletrados al resto de mortales o que se esmera en mantener las distancias entre le administración judicial y los administrados. Parece mentira que uno de los primeros usos de la escritura fuera el fijar códigos, leyes, tratados jurídicos, etc. Con una prosa plomiza, pesada, igual necesariamente técnica, parece escrita más para ahuyentar que para acercar a cualquier lego en la materia. Suele afirmarse que el Derecho es lenguaje. Será cierto, pero se expresa un lenguaje enigmático y oscuro que requiere un especial esfuerzo, cuando no una alta cualificación, para comprender sus textos. Por ello, si el Derecho es lenguaje y se manifiesta en audiencias públicas y documentos escritos, entonces debería expresarse con palabras precisas y comprensibles para todos. Lamentablemente la prosa jurídica se manifiesta igual que la letra del médico que se esfuerza en garabatear recetas ilegibles.

Leer la sentencia de la sala tercera de lo Contencioso de Sevilla, más conocida como la sala vaticana, sobre los Decretos que desarrollan la asignatura de Educación para la Ciudadanía es algo semejante a una odisea o un retorno al pasado. Al final, superado el trago de su lectura, entre la perplejidad y el asombro, el lector tiene la tentación de pedir amparo al sentido común, al Tribunal Superior o al mismísimo Constitucional en demandada de algo de claridad y sensatez tanto en las formas, de un barroquismo decimonónico, como en el fondo que a la postre es lo que interesa.

Aquí un fragmento, elegido al azar, de la susodicha sentencia: Rechazados, pues, todos los óbices alegados para inadmitir el recurso, y entrando a conocer de la demanda, la cuestión que se suscita obliga a sentar de principio, y como principio, que en una sociedad democrática, cual es la española, la consideración de la enseñanza, por imperativo de la Constitución, como una tarea indeclinable de los poderes públicos, sin perjuicio de su simultánea caracterización como actividad libre, dirigida por así indicarlo el art. 27.2 de la C.E. al “pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”, que es lo que constituye su objeto, se ha de armonizar necesariamente con el principio de neutralidad ideológica de esos mismos poderes públicos, que también exige la Constitución al ser derivación consecuente y obligada del principio de libertad ideológica y religiosa de las personas (art. 16), así como de la proclamación del pluralismo político como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico (art. 1.1). Decimos como principio porque sólo así se articula debidamente la doble dimensión jurídica del derecho a la educación: únicamente de este modo se armoniza en un “Estado social y democrático de Derecho” (art. 1.1), su doble consideración, a la luz del artículo 27, de derecho prestacional y de derecho de libertad”


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8 comentarios leave one →
  1. 5 mayo 2008 1:18 pm

    Bueno hombre. No voy a entrar en si el lenguaje jurídico es farragoso o no, y no voy a entrar porque, bajo mi punto de vista – es muy posible que equivocado-, precisamente porque las sentencias intentan, ante todo, que quede claro cuáles son los hechos, cuál es su base jurídica, las referencias hechas a antecedentes de hechos y de derecho, y la reflexión basada en todo ello que sustenta la sentencia, puede que el lego se encuentre frente a un texto cuya lectura es difícil de comprender, sobre todo porque no entiende – carece de las mismas- las referencias a dichos antecedentes y la aclaración jurídica.

    En cuanto a la sentencia a la que haces alusión, y además has elegido un fragmento muy bien traído (o sea, que te has hecho el tonto, dicho sin ánimo de ofender sino de señalar que tan incompresible no es un texto jurídico si se le presta cierta atención en su lectura)… sólo hay que leer esta parte la cuestión que se suscita obliga a sentar de principio, y como principio, que en una sociedad democrática, cual es la española, la consideración de la enseñanza, por imperativo de la Constitución, como una tarea indeclinable de los poderes públicos, sin perjuicio de su simultánea caracterización como actividad libre, para darse cuenta de que el juez que sentencia intenta vaciar de contenido una reflexión jurídica que debería estar basada en los hechos que la provocan, para introducir lo que él entiende, en este caso sobreentiende, que debería ser. Para ser más claro, no existe nada que capacite a un juez para imponer lo que el crea que debe ser y menos en una sentencia, lo único que puede hacer es enunciar la sentencia, basada de forma clara en la ley, eso sí, con cierto margen para la interpretación, pero no para la elucubración y menos para sentar principios, que es lo que, a todas luces, hace este… juez, que no pertenece al Tribunal Supremo (TS), que, recordemos, es quien sienta doctrina jurisprudencial, pero jamás se ha atrevido a sentar principios.

    Como comprenderás, si el TS no se atreve a hacerlo, porque para empezar no puede, menos va a poder este buen cristiano. Claro que, con seguridad, ya se lo pondrán en conocimiento cuando le enmienden la plana, que se la van a enmendar.

    Ôo-~

  2. 5 mayo 2008 1:18 pm

    Pero esto qué es. Es acaso una frase marxista. Naturalmente me refiero a lo de la parte contratante de la primera parte….

    En fin, lo he leído dos veces, ya veo que no es suficiente pero lo siento, me quedo como estoy.

    Salud y República

  3. Júcaro permalink*
    5 mayo 2008 9:25 pm

    Santi, comparto eso que escribes en cuanto a que” las sentencias intentan, ante todo, que quede claro cuáles son los hechos, cuál es su base jurídica”. Así pues es comprensible la prolija referencia a preceptos legales, disposiciones y pronunciamientos en casos similares o que de alguna menara pudieran concernir al objeto de la demanda. Ese aspecto, diría que casi bibliográfico, no lo pongo en cuestión. Lo que si considero necesario es que las sentencias se redacten con palabras claras, precisas y entendibles por una inmensa mayoría.

    Comparto también cuando escribes que “no existe nada que capacite a un juez para imponer lo que el crea que debe ser y menos en una sentencia”. Entonces, Santi, ¿estamos ante un fraude de ley? Particularmente no me atrevería a tanto, especialmente por falta de conocimientos jurídicos y porque siempre he tenido la percepción de que es fácil calificar de fraude de ley cualquier actuación judicial pero que es muy difícil, casi imposible, demostrarlo.

    En cuanto al tema de la sentencia estoy preparando un post sobre un aspecto que me ha llamado mucho la atención de la misma y de la argumentación de la demanda y espero a tenerlo terminado para exponerlo.

    Un saludo y un enorme placer volverte a leer por este sitio.

    Rafa; desde que leí la sentencia estoy un poco perplejo y preguntándome si he perdido facultades para interpretar un escrito

  4. 5 mayo 2008 10:12 pm

    Tienes mucha razón, Júcaro. A veces parece que determinados gremios tratan de prestigiarse haciendo que no les entienda nadie. Los médicos o brujos de la tribu, también saben mucho de eso.

  5. 6 mayo 2008 1:46 am

    Yo no diría tanto Júcaro. Pongámoslo así, el juez intenta, en este caso y siempre bajo mi punto de vista, hacer una interpretación excesiva y bastante descalabazada de lo que él entiende cómo debería ser algo. Pero es que la ley no es interpretable de esa forma. La aplicación de la ley debe basarse en los hechos, no en la interpretación personal, aunque sea por parte de un juez, de hechos que, además, son elucubrados. Los hechos son, están. Otra cosa es que en base a atenuantes o agravantes esos hechos puedan constituir un delito mayor o menor. Pero este no es el caso. El juez utiliza lo que él cree que debe ser el sistema educativo público para imponer en una sentencia en la que hace constar que la cuestión que se suscita obliga a sentar de principio, y como principio – y aquí entra aquello que criticabas, el lenguaje jurídico-. El juez no es nadie para sentar principios, y mucho menos los suyos propios que, a todas luces, es lo que hace. Para colmo hace referencia a la Constitución en relación al derecho a educación, no defendiéndolo, sino supeditándolo, como antes digo, a lo que él cree que debe ser, es decir, cercenando dicho derecho. Quien único podría limitar dicho derecho constitucional sería la jurisprudencia que dictara el Tribunal Constitucional (TC), no él.

    Voy a atreverme a decir algo que es muy posible que no pase, porque es probable que el TS aproveche para sentar doctrina que se está haciendo cada vez más necesaria, pero que creo lógico. Este tribunal que dirigió el caso a este juez debería haberse inhibido en favor del TC. Y mucho me temo que será el Constitucional quien enmiende en último término esta sentencia, que a todas luces ni se ajusta a derecho ni es de ámbito de actuación del tribunal que ampara la sentencia.

    El juez se equivoca y lo hace por las peores razones. Y fíjate lo que te digo, yo no estaría en contra de la aplicación del fraude de ley en este tipo de cosas. Aunque también entiendo que un juez es un ser humano y es presa de sus convicciones y principios. Aunque estaría más de acuerdo con que si un juez expresa una sentencia sin sustentarse en la ley, sino intentando tergiversarla por razones ajenas a los hechos, sea apartado del ejercicio profesional. Cuando un juez sobrepone sus convicciones o principios a la ley, que no entiende ni de principios ni de convicciones, sino de hechos, no merece llevar la toga.

    Ôo-~

  6. 6 mayo 2008 1:56 am

    Y gracias por la bienvenida.

    Ôo-~

  7. Alfa79 permalink
    6 mayo 2008 11:12 pm

    Tan solo espero que el Tribunal Supremo (o el T.C.) pongan las cosas en su sitio. ¡ Más o menos !

    Me imagino un debate sobre el estado de la nación con palabrejas y “palabros” ininteligibles… ¡¡¡ ????
    Me imagino comprando en el “mercadona” y pidiendo una …. “simultánea derivación indeclinab le” -y por falta de acelgas- (por ejemplo).

    Y luego dicen que la “Justitia” es la institución peor valorada en este “país”… ! ¡ me lo creo !

    Saludos amigos. Alfa79

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