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El castellano: la tercera lengua más hablada del mundo

11 julio 2008
Ahora que algunos alertan sobre los riesgos del idioma español y otros sobre las pretensiones de convertirlo en la lengua única, no me resisto a reproducir un texto del colombiano William Ospina al que me lleva la Bitácora de Jh®.

Hay un pueblo de Australia cuya lengua tiene una palabra precisa para nombrar el olor de la lluvia. Hay un pueblo en el Vichada cuya lengua tiene una palabra precisa para nombrar la enfermedad que produce la belleza, el deslumbramiento y la extrañeza desmesurada. Hay 6.500 lenguas resonando hoy en el mundo, y en cada una de ellas incontables sabidurías particulares, descubrimientos únicos que son fruto de la sensibilidad de cada pueblo, y que son para los otros sorprendentes e intraducibles.

Los hijos del trópico difícilmente entendemos que los esquimales tengan muchas palabras distintas para saludar la nieve. Pero, claro, vista de lejos la nieve es sólo una cosa repetitiva y blanca; en cambio, quien tiene contacto con ella cada día aprende a percibir sus matices, su casual proximidad al agua, al fango, al hielo o a la escarcha. Cuántas palabras no tendrán los hombres del norte de África para nombrar la arena, ese mar opaco y seco que vuela en bruma y cubre con su gasa rojiza las ciudades distantes.. Roma tuvo abundantes palabras para nombrar perfidia y ambición, los interminables alegatos de la propiedad y las sutilezas recónditas de la voluptuosidad. Grecia halló un cielo que nadie había visto y lo instaló en la historia gracias a la elocuencia de Platón para discurrir sobre lo intangible. Francia enriqueció la vida de Occidente con famosas abstracciones que llegaron a ser imperativos y evidencias. Alemania llegó a convertir los matices del pensamiento en cosas tan nítidas, que un filósofo alemán puede percibir un concepto arduo y difuso con la misma facilidad con que nosotros imaginamos un círculo o un prisma.

El castellano ha sido uno de los idiomas más hospitalarios del mundo.. Hijo del griego y del latín, se llenó de árabe en los siglos de la ocupación mora de la península, y hoy no lo concebiríamos sin sus alfanjes, sus almohadas, sus alcázares y ese azul que lo llena todo. El siglo de oro le trajo la música del italiano, el modernismo lo llenó de la música del francés, cadencias y delicadezas de Verlaine que nos ayudaron a hacernos más sutiles, más irónicos y más alegres. Una parte considerable del diccionario de la Real Academia está ocupado hoy por palabras indígenas americanas, y no todas esas palabras son tan inquietantes como caníbal o linchar: también son aportes de América las hamacas y los huracanes, las canoas y los manglares, el tomate y el chocolate, el maíz y la guanábana, la piragua y el ají, el jaguar y el tiburón. El castellano es hoy la tercera lengua entre las más habladas del mundo. Según nos cuenta la revista Time, después del mandarín, que hablan 726 millones, y del inglés, que hablan 427 millones en todo el mundo, nuestra lengua es hablada hoy por 350 millones de personas, y es una poderosa lengua planetaria. Veinte países distintos y vecinos hablamos y creamos en la misma lengua sin dialectos, y sólo hay un caso de tantos países vecinos con una lengua común: el mundo árabe, aunque tal comunidad es sólo escrita, porque esos países no se entienden hablando, tan diversa es la pronunciación de un país a otro.

En el Asia hay 2.000 lenguas, 2.000 en África, 1.300 en el Pacífico y casi 1.000 en América, pero de todas las lenguas del mundo, al parecer la mitad habrá muerto antes de que pase una generación. De acuerdo con ese anuncio terrible, el auge de las grandes lenguas planetarias, que tantas cosas provechosas significa, trae también el avance avasallador y hegemónico y de unas culturas y unos modelos de vida sobre la maravillosa diversidad humana.. La idea arrogante de que las lenguas poderosas son suficientes para la civilización y de que las lenguas menores deben perecer es, en el campo del lenguaje, el equivalente tremendo del fascismo, y parece ser bien recibida en muchos círculos. Pero la muerte de una lengua, con sus destrezas y sus retóricas, con sus rezos, sus poemas y sus cantos, es tan grave como la muerte de una especie viviente, y es bueno saber que de las 1.000 lenguas de América, en Colombia se hablan por lo menos 60: también aquí nuestra diversidad es enorme. Amo la lengua castellana; no ignoro que nuestro deber es fortalecerla y depurarla, pero no considero eso incompatible con el orgullo de saber que hay en nuestro país 60 lenguas llenas de secretos, de sabiduría, de músicas y de profundo contenido humano.

Ojalá nuestra lengua, que pudo ser para siempre meramente imperiosa y arrogante, siga fiel a esa vocación que le permitió recibir aportes del árabe y del italiano, del francés y del inglés, del taíno y del arhuaco, del azteca y del quechua y del guaraní. Ojalá, nosotros, que hemos visto y padecido tantas imposiciones, sepamos comprender y conservar nuestros tesoros culturales, para que ese tercer lugar entre las lenguas del mundo no sea un mero dato estadístico, sino el signo de un estilo vital, la evidencia de una verdadera civilización.

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6 comentarios leave one →
  1. 11 julio 2008 3:58 pm

    Magnífico artículo que comparto totalmente.
    Salud y República

  2. Alfa79 permalink
    14 julio 2008 10:46 am

    Estimado Júcaro:
    Me alegro muchísimo de verte de nuevo en acción y con unas energías más que increibles.
    Estoy de acuerdo con el artículo sobre nuestro idioma, aunque yo he leído en otras publicaciones que el español o castellano es hablado (como lengua materna) por más de 450 millones de personas en todo el mundo.

    Es cierto, que hay problemas políticos sobre si el castellano es o no discriminado en algunas zonas de España, y sobre ello habría mucho que decir. En todo caso, existen algunos problemas que deben resolverse.
    Un ejemplo: a un íntimo amigo mío que vivía en Castilla y León -funcionario de la Admón Gral del Estado- y al ascender de categoría lo mandaron a Tarragona. Tenía dos hijos en edad escolar (de 8 y 10 años) y tuvo que marcharse sólo a Cataluña, ya que los niños tenían que ser OBLIGATORIAMENTE escolarizados en catalán (todas las asignaturas, excepto 2 ó 3 horas en castellano).
    Imagínate los niños en 3º y a 5º de primaria, y encima en una lengua que no entienden, cuando el castellano -en teoría- es tan oficial como el catalán. Creo que tiene que haber alternativas para estudiar en una u otra lengua (en el País Vasco hay 3 opciones).
    Estas cosas, pues como que no hay quien las entienda.

    Saludos amigo. Alfa79

  3. Manuel permalink
    14 julio 2008 1:32 pm

    Buen artículo.

    No creo que nada de lo que se expone en este artículo sea contradictorio con el “Manifeisto a favor del Castellano”. Estoy completamente a favor de ese manifiesto en el que no veo nada regresivo, todo lo contrario.

  4. Manuel permalink
    14 julio 2008 1:33 pm

    Buen artículo.

    No creo que nada de lo que se expone en este artículo sea contradictorio con el “Manifiesto a favor del Castellano”. Estoy completamente a favor de ese manifiesto en el que no veo nada regresivo, todo lo contrario.

  5. 15 julio 2008 1:07 pm

    ¿Hay una lengua común?

    Rodríguez Ibarra defiende “Educación para la Ciudadanía” porque “una cosa es pecado y otra son derechos”.

    Según Rodríguez Ibarra, la nueva asignatura impuesta por el Partido Socialista defiende “los valores comunes de la sociedad”, y darlos a conocer es “una necesidad no sólo para el sistema educativo sino también para los mayores”, aseveró.
    El argumento siguiente es tumbativo, dice: “si hay una lengua común, que está muy bien, por qué no puede haber unos valores comunes”.

    Ante esta afirmación nos preguntamos ¿Hay hoy realmente en España una lengua común? El partido de Ibarra precisamente hace lo contrario: hacer común lo que no se debe imponer (valores éticos) y favorecer la no utilización de la lengua común, al menos en Cataluña.

    Carlos Menéndez
    http://www.segurosmagazine.es

  6. Júcaro permalink*
    16 julio 2008 10:29 am

    Carlos Menéndez, se pregunta, nos pregunta, si hay una lengua común.
    La respuesta es clara. Sí, hay una lengua común y, en algunas comunidades dos.

    Luego se deriva por otros vericuetos. Como sobre la asignatura aprobada, por quien constitucionalmente tiene competencia para ello, en este blog ya se debatió adecuamente, le remito a los post publicados. En cualquier caso el Estado aprueba una asignatura con unos bloques temáticos muy concretos, la editoriales del sector de libros de enseñanza publican, según su criterio, sus materiales y los centro educativos son muy libres de optar por la editorial que mejor adecue estos temas al ideario del centro. Por otra parte la educación en valores es algo que se vien haciendo desde siempre y, a propósito, el profesorado de un centro, ¿no puede inculcar los valores de respeto y tolerancia?

    Un saludo

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