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Just a-sittin’ and a-rockin’

28 septiembre 2008

Las grandes orquestas, esas que todos conocemos por big bands, lo son entre otras cosas por los músicos que las integran. En este sentido, nunca hubo una agrupación de solistas tan buena como las que consiguiera ensamblar el gran Duke Ellington.

Las orquestas de Ellington se caracterizaron porque él supo rodearse de músicos con un marcado sonido individual. Sus integrantes encontraron en Duke, a un director que les incitaba a explorar su propia personalidad en las interpretaciones. Duke Ellington tocaba el piano pero, como leí por algún sitio, su verdadero instrumento era la orquesta. Duke supo escribir la música en función de los integrantes de sus orquestas y recoger en los arreglos, las sugerencias y aportaciones de los músicos que la integraban. Al contrario que otros, tenía la humildad y sabiduría suficiente para escuchar a sus músicos y hacerles mucho más que simples intérpretes. No es pues de extrañar la fidelidad de quienes decidieron permanecer a su lado largo tiempo pese al reconocimiento que adquirían individualmente.

Las distintas formaciones que aparecen con músicos sacados de las big bands de Ellington, tienden a sonar como filiales de Duke y este disco, en el que participan dos instrumentistas  marcadamente ellingtonianos, es buena prueba de ello. Ray Nance reemplazó a Cottie Williams, cuya salida para unirse a la orquesta de Benny Goodman sorprendió de tal manera al mundo del jazz que Raymond Scott compuso una pieza que tituló When Cootie Left The Duke, que traducido es algo así como Cuando Cootti dejó a Duke. Así pues, es fácil imaginar que Ray Nance tuviera que soportar las injustas comparaciones que se hacía cuando él tocaba un solo de Cotti Williams, pero lejos de arrugarse permaneció junto a Ellington unos veintitrés años, tocando el violín y la trompeta, convirtiéndose en uno de los principales solistas de la orquesta. Por otra parte, Paul Gonsalves dejó la orquesta de Dizzy Gillespie para unirse a Ellington y pasar a constituirse en uno de los grandes desde su aparición en el Festival de Newport, allá por 1956. Estos dos músicos son los que dieron color a las dos sesiones de grabación de este magnífico disco.

La primera sesión presenta un quinteto compuesto, además de Gonsalves y Nance, por Raymond Fol al piano, Oliver Jackson a la batería y el bajo de Al Hall. El disco fue completado con Norris Turney uniéndose al grupo y el impecable Hank Jones sustituyendo a Raymond Fol.

Esta entrada es una adaptación muy libre del texto que, firmado por Alun Morgan, aparece en la contraportada del disco.

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One Comment leave one →
  1. 29 septiembre 2008 3:25 pm

    Júcaro:
    Es triste, como primero por motivos económicos, luego por las “presiones del mercado”, las Big Bands fueron desapareciendo del mapa músical.
    Duke Ellington, un maestro sin duda, en la dirección, y en la composición, aún en aquellas piezas en que su autoría esta en tela de juicio, no hay lugar a dudas que el que imprimía el estilo a las mismas era él.
    Saludos,

    Federico

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