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¿Qué hacer con un blog cuando haya muerto?

11 noviembre 2008

De mi madre, que no solía leer la prensa salvo para ojear las esquelas, aprendí alguna utilidad de los periódicos pasada la fecha de su publicación. Si ella los utilizaba para envolver los elementos frágiles en cualquier mudanza o para esparcir sus hojas por el suelo recién jozifado y así poder entrar o salir de casa sin dejar nuestras huellas marcadas; yo los usé, para forrar los libros de texto. Ignoro, si esto último, era una estupidez o una absurda provocación juvenil. El caso es que, primera página de El País que me gustaba, primera página que utilizaba para, so pretexto de proteger los libros, exhibirla como forro, seña de identidad y, sobre otras consideraciones, como desafío dirigido a algún que otro vecino facha, muy facha, que por aquellas fechas padecíamos.

Lo escrito en los periódicos, salvo para las hemerotecas, estudiosos, periodistas, políticos y ahora los blogueros, tiene fecha de caducidad. De lo contrario, ¿para qué sirve el periódico de ayer?

Pero, ¿y los blogs? Una vez que dejamos de actualizarlos, ¿tienen alguna utilidad? Cuestionable es el afirmar que la tienen mientras lo mantenemos activos, pero una vez que decidimos darlo por finiquitado ¿qué hacemos con él?

Cuando los expertos auguran la muerte de los blogs, aduciendo motivaciones que se podrían aplicar a otras muchas formas de expresión, alguien les replica, con una buena dosis de ironía, recordando aquella canción en la que el vídeo mataba la estrella de la radio y Mercè Perelló escribe, con menos sarcasmo, que mientras exista Internet existirán los blogs.

Es de suponer que aparecerán, ya lo están haciendo, otras formas de comunicar más eficaces y de mayor éxito pero los blogs seguirán pululando por la Red como información/opinión alternativa a la suministrada por los grandes medios. La gran aportación de los blogs es la de convertir en activa la lectura o audición, antes pasiva, de los grandes medios de información. El bloguero ya no se limita a leer y escuchar, ahora actúa. La blogosfera es una especie de coro con miles de voces distintas que se lanzan a opinar sobre un mismo tema que, observado en su conjunto, puede resultar cansino y molesto como el zumbido de un fastidioso moscardón. En este sentido y para contradecir al filósofo, cuando los hombres no tienen nada claro que decir sobre una cosa, en vez de callarse suelen decir lo contrario; dicen en superlativo, esto es, gritan., me quedo con el poeta que animaba a distinguir las voces de los ecos.

El bloguero es un activista de la comunicación y de la palabra que dejó de ser ese ser pasivo y amorfo que digería todo lo que encontraba; ahora se revela y actúa. Puede que escriba muchas veces las mismas chorradas que esos columnistas consagrados, no se sabe muy bien por qué méritos, incluso puede que alguien entienda que esa abundancia de opiniones sobre un mismo tema termine en simple banalización. Los blogs que leo, en su gran mayoría, no tienen otra aspiración que la de expresarse en medio del ruido, la de hacerse oir entre tanto jolgorio y guirigay. La blogosfera es como una gran ágora pública y global, una orquesta de sonidos aparentemente cacofónicos pero que, a poco que se presta atención, suena una música rica en matices. Y ese es el gran valor y en eso radica su fuerza. Larga vida pues a los blogs.

Pero volviendo al principio, al título del post, cuando el bloguero se decide a dejar morir su espacio, ¿cómo debe proceder? ¿Deja su blog, como esa botella lanzada al océano, pululando por la Red para convertir su bitácora en carne de google y otros buscadores? ¿Lo desactiva para dejar de ocupar un espacio que de alguna manera ya no le corresponde?

Hay blogs prescindibles pero hay otros que son muy dignos y no estaría mal ubicarlos en una especie de estantería para de vez en cuando, desempolvarlo y perderse entre sus contenidos. Y tú, ¿qué piensas?

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8 comentarios leave one →
  1. 11 noviembre 2008 10:18 am

    Totalmente de acuerdo. Creo que los contenidos sobreviven al blog, pululando por la blogosfera.

  2. 11 noviembre 2008 10:39 am

    La sapiencia es la madre de la ciencia. Dejemos que la ciencia (la naturaleza) nos marque los pasos.
    Desde luego que hay blogs y… blogs. Yo los denomino “libretas” (ya que en ellos es donde anotas, escribes y compartes tus palabras, tus sensaciones).
    Haciendo un juego de palabras: “libretas” = “libertas”.

    Un buen blog (libreta) jamás se perderá. En mi estantería siempre quedará un hueco.

    Salud. Alfa79

  3. 11 noviembre 2008 2:30 pm

    Curiosamente, a veces he pensado que en algunos blogs muertos se pueden encontrar textos suficientementemente interesantes como para publicar en papel (ja) una antología.

    En cuanto a su fecha de defunción masiva, me importa más bien nada. Seguramente, mucha gente que ha abierto un blog con la esperanza de comunicarse con sus amiguetes abandone este medio y se pase a otros escenarios como las redes sociales, Facebook, por ejemplo. Pero supongo que siempre quedará quien disfrute del placer de escribir, no reparando en el número de sus lectores. Al fin y al cabo, cuando antes la gente escribía en sus cuadernos no era leída por nadie. Ahora, si encuentras a alguien que le interese lo que has escrite, pues estupendo. Y si no, también.

  4. 11 noviembre 2008 2:37 pm

    Pienso, luego blogueo.

  5. Júcaro permalink*
    11 noviembre 2008 8:26 pm

    Gracias por vuestros comentarios. Cuando decida finiquitar este espacio tendré muy presentes vuestras opiniones. Por si interesaran, dejo estas otras.

  6. 11 noviembre 2008 9:39 pm

    Un blog se compone de pensamientos, ideas y querencias del autor o autores del mismo. Independientemente de “la calidad” de lo que refleje, un blog es un intento por transmitir, por comunicar, con muchas personas o con muy pocas, eso es lo de menos. Destruir todo ese “trabajo”, aunque no haya costado “esfuerzo”, no me entra en la cabeza. Voto más por tu idea de crear un espacio para blogs sin continuidad, o, simplemente, dejarlos flotar. ¿Te imaginas al hombre primitivo rascando de paredes y techos las pinturas de las cuevas sólo porque iban a migrar a otra cueva diferente?

  7. 12 noviembre 2008 8:51 pm

    Yo he pensado una cosa más macabra, casi para un guión de película. Te cuento: una persona se muere pero antes de morir, intuye su final (es fácil que ocurra) y prepara, es decir programa la aparición de post una vez al año y va desvelando secretos de su vida, o de yo qué se.. ¿No te parece un buen relato?

    [Yo no utilizaba esta herramienta de programar pero ahora normalmente programo el tiempo de salida del post por ejemplo un fin de semana que no voy a estar en casa. Al menos con blogspot se puede hacer eso.]

  8. Júcaro permalink*
    12 noviembre 2008 9:05 pm

    Paco Piniella, mira que somos macabras. Mientras escribía este post pensé en esa posibilidad, wordpress también permite la programación y alguna que otra vez la he utilizado. Recordé un programa de entrevistas de C+ que se grababa con la condición de emitirse únicamente una vez que el entrevistado había muerto. Rechacé la idea porque, al fin y al cabo, este post se plantea qué narices hacer cuando el blog haya muerto.

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