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El oficio de los cínicos

19 noviembre 2008

Dicen del cínico que es quien usa la desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas reprobables. La historia de la humanidad está repleta de casos en los que la avidez, la codicia y la incapacidad parecen impregnarlo todo. Luego, cuando se ponen al descubierto las miserias, el cínico, con absoluta desfachatez, miente para eludir responsabilidades y gusta de endosar la carga de la prueba en los otros o en esa entelequia que llamamos sistema.

Los médicos detenidos en Italia que mantenían en sus listas de pacientes a 51.287 muertos, pretenden justificar sus fechorías en la dificultad para registrar los fallecimientos. Aducen falta de medios necesarios (lástima que no encuentre el enlace adecuado de lo escuchado en un informativo de la SER), para cruzar los datos entre las distintas administraciones y disponer así de censos actualizados. Corruptos, sinvergüenzas y cínicos; solo les falta culpar a cada paciente por no comunicar su fallecimiento. Estos estafadores tendrían que saber que no son como Berlusconi, que tiene capacidad para legislar a su medida para así eludir la acción de la justicia.

Las justificaciones de estos médicos recuerdan las insinuaciones implícitas del juez Tirado y, las más explícitas, de la secretaria judicial sancionada por el caso del asesinato de la niña Mari Luz. Como los médicos italianos, estos tristes personajes, vinieron a decir que si hubieran dispuesto de medios, podría haberse evitado la muerte. Al igual que los médicos italianos estos funcionarios utilizaron posibles deficiencias materiales como coartada eximente de cualquier tipo de responsabilidad. En su arenga exculpatoria y llena de cinismo imputaban al funcionamiento del sistema toda la responsabilidad; solo les faltó acusar a los padres de la niña por dejarla salir a la calle. Los jueces y funcionarios de justicia españoles deberían saber que ellos no son como el Rey; que están sujetos al principio de responsabilidad, tal y como se desprende de la lectura del artículo 117.1 de la Constitución.

Hace unos días conversé con unos conocidos que se dedican a la docencia. Se quejaban amargamente del alumnado que atienden en las aulas, de los padres de esos alumnos, del sistema educativo en general y de los cargos directivos, de los centros donde trabajaban, en particular. Según ellos, nunca como ahora estuvo tan mal la enseñanza. Se expresaban como si no formaran parte del sistema educativo y, entre bromas e insolencias, afirmaban que ellos no fueron a luchar contra los elementos. Se justificaban, como los médicos imputados y los funcionarios de justicia sancionados, en las carencias del sistema. En su estrategia justificativa, trataban de escudarse en unos supuestos que pueden ser ciertos o no, pero que en cualquier caso, ellos tendrían que utilizar su supuesta capacitación y profesionalidad para actuar en esas circunstancias. Debieran saber que aquí, salvo el Rey que es irresponsable por prebenda constitucional, todos los ciudadanos somos responsables de nuestros actos: los docentes abúlicos y desidiosos, también.

Ryszard Kapuscinski publicó un libro con el elocuente título de: “Los cínicos no valen para este oficio”. Naturalmente se refería a los periodistas pero ¿a cuántos profesionales correspondería un título tan expresivo?

En el blog de Juanjo, un profesional de la enseñanza que, por el centro en el que trabaja, conoce las dificultades de trabajar en un ámbito social donde precisamente los estudios no están entre las prioridades, accedo y firmo el manifiesto pedagógico No es verdad. Del manifiesto me gusta principalmente esa otra forma de observar la realidad educativa y su pretensión por desmontar una visión pesimista, generalizada e interesada sobre la escuela actual. Pesimismo según el cual, en nuestro sistema público de enseñanza, falla todo; no se enseña nada o se enseña poco y mal, los alumnos unos zoquetes de padres ignorantes o despreocupados para concluir que para alumnos y enseñanzas las de antes, y no es verdad.

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3 comentarios leave one →
  1. 19 noviembre 2008 8:50 pm

    Estoy totalmente de acuerdo con este profesor de filosofía. Cuán poquitos colegas suyos pensarán lo mismo. Y si no que se lo pregunten a los afiliados y votantes de APIA. Gracias por dar a conocer el manifiesto. Habrá alguna que otra lectora tuya que no estará tan de acuerdo.

  2. santi permalink
    22 noviembre 2008 11:45 am

    Júcaro, me gustan las conclusiones del manifiesto y su propuesta de objetivos, pero el análisis que hace del sistema educativo es negativo -y no le falta razón. La reflexión que hace sobre los medios de comunicación me parece muy acertada. saludos.

  3. 2 diciembre 2008 4:01 am

    Hay parejas de jóvenes hombre y mujer que, no se quieren sentir culpables de el hijo que tuvieron, tienen que hacer sentirse culpable, a la gente inocente, de esa inocencia de no sentirse culpables de tener hijos, las personas que nacieron a sus hijos, sienten un dolor, inmenso, dentro de sus entrañas, un dolor que los hace lamentarse, día tras día, un dolor que tienen que callar, para no verse ofendidos, por la humanidad, un dolor que los hace sufrir sin descanso,
    Pero cual es ese dolor y a que se debe?
    Bueno el dolor que tienen viene de un dolor físico verdadero, la gente que nacieron hijos, mujeres y hombres, tiene un dolor la mujer en el vientre, pero los hombres en todo el cuerpo, es un ardor verdadero, es una dolor parecido a el ardor incesante, como llamas, en la carne después de nacer a sus hijos, los hijos son los que empiezan a llevarse todas la fuerzas que sus padres tenían, parece que los músculos son los que causan el dolor, el dolor es casi verdaderamente por que los hijos están creciendo los músculos de sus padres, mientras que los hijos les crecen los músculos a los padres se les van haciendo mas débiles, esto les desespera ver a sus hijos que les van arrebatando la vida, a sus padres les desespera ver que sus hijos se van quedando con la vida que era de ellos, hay unos padres que saben comprender hay otros que no saben comprender, y llegan a asesinar a sus hijos, para no verse perdiendo la vida, hay muchos que sabe que los único que los padres sienten por sus hijos es rencor y odio, nada mas, que eso, los que saben comprender, es porque se sienten que así deben de entender la vida, la saben entender `porque ven las cosas en todo el mundo y ven que todo tienen un principio y un fin, es los que les hace sentir bien.
    Pero hay muchas parejas de hombres y mujeres, que no van a ceder con la naturaleza se ponen a pelear en contra de la naturaleza humana, esos hombres y mujeres se convierten en verdaderos criminales y asesinos, los dos los hombres y las mujeres, no le gusta les gusto el dolor de ser padres, no lo soportan verse envejecer, y dejándoles la vida a los hijos, porque fueron personas vividoras y orgullosas, cunado ven a sus hijos se ponen celosos de ellos mismos, no saben como poner remedio a esa situación, y empiezan a buscar solución a esa humillante situación de verse ir inferirizando día tras día, sin que nada detenga esa situación.
    Empiezan a buscar la solución porque la vida se les va, ya no saben para que quieren la vida.
    Para echarse otro reventón tal vez, como cuando eran jóvenes.
    Lo cierto es que muchas de esas parejas jóvenes de 25 a 45 años. Es cuando mas crímenes cometen, porque le s desespera ver a la gente sin hijos y sin sufrir carnalmente, y les inventan el sufrimiento moral,
    Es con ese sufrimiento moral que las parejas de hombre y mujeres con hijos, saben hace su vida es lo único que saben hacer,
    “hacer sufrir a la gente moralmente”.
    Encuentran un gran alivio, al hacer sentir culpable a la gente sin hijos, de la vida, de los hijos que ellos nacieron, la mujer les hace sentir la sangre con la que vieron nacer a sus hijos, les trasmiten ese sentimiento de dolor a la gente inocente, y nada mas así viven, buscan con desesperación a la gente sin hijos para trasmitirles todos sus penas, muchas veces la gente sin hijos, no saben porque se sienten tan culpables, y se pierden.
    Hay muchas parejas de hombres y mujeres con hijos, que se divierten destruyendo a la gente sin hijos, forman sectas diabólicas para robarles la vida, a las personas inocentes sin hijos, muchas veces los atrapan primero moralmente, depuse los empiezan a atrapar físicamente,
    Para después asesinarlos y tomarse su sangre y tal vez hasta comerse las carne, de la gente sin hijos, con tal de ver la vida nuevamente, lo pero de todo es que esta secta va a estar formada por altos gobernantes y gente poderosa, que vine de tomar sangre inocente,.

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