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El Diablo es rojo

24 noviembre 2008

Melilla, verano de 1936: estalla el golpe de estado contra la república española.

El trasfondo ideológico será explicado, tiempo después, por el ministro de Información Gabriel Arias Salgado.

Él vive en un pozo de petróleo, en Bakú, y desde allí da instrucciones a los comunistas.

El incienso contra el azufre, el Bien contra el Mal, los cruzados de la Cristiandad contra los nietos de Caín. Hay que acabar con los rojos antes de que los rojos acaben con España: los presos se dan la gran vida, los maestros desalojan a los curas de las escuelas, las mujeres votan como si fueran varones, el divorcio profana el sagrado matrimonio, la reforma agraria amenaza al señorío de la Iglesia sobre las tierras…

El golpe nace matando, y desde el principio es muy expresivo.

Generalísimo Francisco Franco:

Salvaré a España del marxismo al precio que sea.

¿Y si eso significa fusilar a media España?

Cueste lo que cueste.

General José Millán-Astray:

¡Viva la muerte!

General Emilio Mola:

Cualquiera que sea, abierta o secretamente, defensor del Frente Popular, debe ser fusilado.

General Gonzalo Queipo de Llano:

¡Id preparando sepulturas!

Guerra Civil es el nombre del baño de sangre que el golpe de estado desata. El lenguaje pone, así, el signo de la igualdad entre la democracia que se defiende y el cuartelazo que la ataca, entre los milicianos y los militares, entre el gobierno elegido por el voto popular y el caudillo elegido por la gracia de Dios.

ESPEJOS
Una historia casi universal
Eduardo Galeano
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11 comentarios leave one →
  1. santi permalink
    25 noviembre 2008 12:47 am

    Diáfano. saludos.

  2. 25 noviembre 2008 12:23 pm

    Muy bueno, Júcaro, felicitaciones.
    Un abrazo libertario.
    Hannah

  3. 25 noviembre 2008 4:47 pm

    Muerte a todo lo que se meneaba fuera de las directrices que marcaron los que gritaban: ¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia! fue algo vigente en nuestra querida España durante muchos años. A veces es desalentador comprobar como ha calado el lenguaje y que poso ha quedado en las nuevas generaciones. ¿Qué sabes de la guerra civil? (pregunta a un joven de 17 años) “una guerra que hubo en España entre nacionales y rojos”. Yo no se cómo se explica actualmente la historia en las aulas y si también en la docencia existen reglas sobre lo que es o no es políticamente correcto. Pero sería de mucha claridad explicar –yo desde luego no lo obviaría- que estas dos frases las gritó el 12 de octubre de 1936, Millán Astray, general fundador de la Legión, mientras daba un golpe a la mesa y expulsaba a Unamuno de la Universidad y del Ayuntamiento de Salamanca. Y que este contestó “venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis”. Esta anécdota ilustra con bastante veracidad guerra y posguerra.

  4. 25 noviembre 2008 5:05 pm

    Siento discrepar una vez más.

    Cómo ya se ha dicho en otras ocasiones, la guerra civil española no comenzó el 18 de Julio de 1936, si no mucho antes.

    Toda confrontación civil tiene como origen profundos desajustes en la sociedad que la sostiene, y en España, esos desajustes provienen de males tan universales como la pobreza, la desigualdad social y la inexistencia de un sistema garantista homologable con las democracias que en esos momentos existian.

    La Republica se instauró el 14 de Abril de 1931 sin que los ciudadanos españoles se pronunciaran al respecto, es decir, la República se impuso sin el más mínimo criterio democrático. Los años que siguieron fueron años caóticos en los que las reformas civiles que sin duda fueron avanzadas y positivas no solucionaron los problemas de fondo. Revoluciones como la de Asturias de 1934, que pretendia la supresión de la Constitución de 1931 (brutalmente reprimida por el Ejercito Republicano), diferentes intentos de golpe de Estado por parte de militares y de sectores de la izquierda, proclamaciones unilaterales de Republicas regionales independientes (como la catalana) y otras en vías de hacerlo (como la vasca), agitación social generalizada…

    Con todo este panorama, parece lógico que una parte importante del ejército y de la sociedad, se levantara en armas contra la legal, pero al mismo tiempo caótica República.

    Por tanto como ven no fue un golpe de Estado de cuatro locos que, sedientos de sangre y odio, arrasaron con esa especie de “paraíso terrenal” que para ustedes fue la segunda República.

    Les pediría que no simplificaran tanto, la Historia es mucho más compleja. En 1936 las cosas no eran homologables con el año 2008. Intenten trasladarse a esa época para saber como pensaban aquellos hombres y mujeres y porque pasó lo que pasó.

    Saludos

  5. 25 noviembre 2008 5:35 pm

    y todavia asi seguimos sin poder reclamar nada. Manteniendo aquellos famosos pactos de silencios, y mientras tantos que deberian purgar culpas, con la cabeza alta, pidiendonos que dejemos estar.
    Saludos, es genial tu blog
    may

  6. 25 noviembre 2008 7:19 pm

    Pero ya se sabe que lo importante es “olvidar” (Rouco, dixit).

    Y es que tendremos que seguir avanzando y olvidando a esos muertos anti-cristianos. Por supuesto que, como buenos… “cristianos”.

    La Iglesia y los militares han sido siempre el mayor cáncer de este país. Por suerte, los militares han evolucionado bastante y a mejor; incluso diría que hoy día son imparciales en su inmensa mayoría.
    La Iglesia, sigue con el erre que erre.

    Saludos republicanos. Alfa79

  7. 25 noviembre 2008 10:06 pm

    “Cómo ya se ha dicho en otras ocasiones…” Cómo es que se ha dicho en otras ocasiones, pardiez, cómo.

  8. yurei8 permalink
    26 noviembre 2008 6:39 pm

    Gracias por la referencia.

    Un saludo.

    Yurei

  9. 27 noviembre 2008 10:34 am

    De hecho, davichu, una guerra civil, se proclama cuando se proclama, es decir, cuando una parte se levanta en armas y toma el poder político total, lo agarra, y no lo devuelve, por lo que el golpe de estado nació en 1936, no en 1934.

    Pese a los conatos de republicas independientes, promovidas por burguesías nada izquierdistas en el fondo, y pese a todo el caos, nada hace pensar que es lógico idear un asesinato sistemático de fusilar a “media España”, que fue lo que sucedió.

    Las garantías democráticas de la república, las tiene usted en los referendos posteriores, las votaciones de estatuos de autonomía, y las elecciones generales sucesivas.

    En cuanto a que la república no pudo arreglar los problemas de fondo, es obvio, pero no creerá usted, que en cinco años, puede arreglarse un país que salió de otra dictadura, la de Primo de Rivera, que dejó a España, en una situación lamentable.

    A la segunda república no la dieron tiempo de hacer nada, y desde el primer día, los sectores más extremos de la derecha, no soportaron ver como perdían sus privilegios, su estatus.

    Si, la república era caótica, pero estaba en el camino de ser una república estable, pero no dieron el tiempo suficiente.

    Salud y república.

  10. 27 noviembre 2008 11:11 pm

    Sr. Bravo, le recuerdo que los intentos de golpe de Estado vinieron tanto de las derechas como de sectores radicales de la izquierda.

    El intento de revolución asturiana fue promovido por sectores del PSOE, de la UGT y de la CNT, en definitiva por fuerzas que en ese momento eran de extrema izquierda.

    Porque, en definitiva, el inicio del levantamiento militar acontecido en julio de 1936, fue producido no por que las derechas intransigentes quisieran acabar con la República, sino por el odio y la radicalización de izquierdas y derechas que en ese momento, España, tuvo la mala suerte de padecer.

    Saludos.

  11. 28 noviembre 2008 4:26 pm

    Si nos ponemos a buscar las causas deberíamos analizar todo lo ocurrido desde comienzos del siglo XX. Y para ello me he remitido a un historiador consagrado a base de premios: Antony Beevor, autor de “Stalingrado”, “París después de liberación”, “El misterio de Olga Chejova” o “La Guerra Civil española” entre otros títulos. “En el año 1917 se produjo en España una gran crisis militar, política y social (…) Pero las Juntas de Defensa (…) se emplearon a fondo en la represión de los huelguistas causando 71 muertos, 156 heridos y deteniendo a unas 2.000 personas. En Asturias, donde la huelga duró un mes, el general Ricardo Burguete y un joven comandante “africanista” llamado Francisco Franco dirigieron la represión y toleraron torturas y persecuciones que presagiaban las de 1934″ (Beevor, A. 2005: 20,21)

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