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Carta abierta a D. Antonio Muñoz Molina

1 diciembre 2008

Admirado Antonio Muñoz Molina:

Últimamente. como usted, también desapruebo que mi pensamiento traten de modelarlo tanto los “vigilantes voluntarios del sectarismo político” como esas voces que se levantan sobre un supuesto grado de sapiencia y autoridad intelectual. De pequeño me dijeron que estuviera atento, que observara y que, más que hablar, escuchara para tener elementos suficientes para conformar una opinión más que propia, personal. ¡Y en esas estamos!, ya se sabe que hay cosas que, a ciertas edades, quedan impresas como huellas indelebles.

No me sorprende su diatriba Bajo la cúpula, publicada en Babelia el pasado 29 de noviembre, aunque sí me llama la atención algunos pasajes del artículo. Afirma usted que no sabe si le gusta o no la cúpula de Miquel Barceló al no tener “ese agudo sentido estético, cercano a lo adivinatorio, que permite […] juzgar una obra de arte en virtud de algunas fotos y del color político del gobierno que la ha encargado“.

La consideración de obra de arte va más allá de que guste o deje de hacerlo. Ignoro si éstas hay que someterlas a un análisis riguroso y académico para su etiquetaje. Y, aunque alguna vez me pregunté ¿Y esto es arte?, reconozco que la historia está repleta de casos de obras que pasaron desapercibidas o repudiadas, para más tarde recibir el reconocimiento que merecían; también abundan los casos contrarios en los que de los altares pasaron al ostracismo más absoluto. En cualquier caso, las nuevas formas de expresión artísticas no tienen por qué representar algo concreto, ni identificable con la realidad, con un objeto o idea, sino que su valor radica en sus líneas, formas y colores; también dicen que se le deben apreciar en virtud de su capacidad de producir emociones y sentimientos. Si la cúpula famosa es obra de arte o no, estoy con usted, dentro de unos años se sabrá y de apreciarla en virtud de los gobiernos de turno Gobierno, entonces tenemos un problema.

Se sorprende usted del gasto de dinero público para financiar la cúpula de Barceló. Se asombra e indigna por el gasto de esos 8 millones de euros y compara ese gasto con otros. Algo parecido pensé cuando se publicó que Esperanza Aguirre dio 15 millones de euros para una película basada en los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós. Recordé entonces los recursos que escamotea a los servicios púbicos, especialmente en enseñanza y sanidad, y lo bien que podrían estar destinados, esos dineros, en otros menesteres. Intenté comprender la práctica liberal según la cual las subvenciones son unos de los cánceres que están matando la cultura y al mismo tiempo otorga dinero al cine o se subvenciona el uniforme escolar de los colegios privados. Reconozco que hice ese mismo ejercicio que usted hace en su artículo pero he de confesar que desprecié esas comparaciones porque la historia del arte está alimentada también de mecenazgos y recordé a Velázquez y sus Meninas, por ejemplo, y cómo en tiempos donde la miseria era mayor, gracias a su existencia, hoy conservamos un buen número de valiosas obras de arte.

Continúa usted afirmando que, en España, “sabemos quién se va a rasgar las vestiduras“, “que la cúpula en sí, o la ayuda al desarrollo, no le importa a nadie”, para rematar que “si esa misma cúpula la hubiera encargado el gobierno del otro partido, los mismos que ahora se quedan embobados ante ella sin haberla visto más que en fotos la encontrarían cuando menos discutible, y las denuncias valerosas contra el despilfarro de un dinero que debiera haberse empleado en alimentar a los pobres del mundo se multiplicarían en columnas justicieras“. Se equivoca en esta suposición; a propósito de la película de Garcí, ¿cuántas columnas justicieras se publicaron en los periódicos españoles?

En un maniqueísmo puro y duro, escribe usted que “la ciudadanía parece haberse contagiado de la intransigencia de unos y otros“. ¿De verdad tiene esa percepción?, ¿acaso estamos aquí a garrotazo limpio? A continuación, supone que de plantearse “la conveniencia de gastar ocho millones de euros en una cúpula para que se hagan fotos debajo de ella un cierto número de autoridades, me habré vuelto instantáneamente de derechas“. Permítame la osadía, D. Antonio, pero tengo la impresión de que usted tiene un dilema que debe resolver.

Debiera saber que aquí, muchos nos reconocemos sin necesidad de llevar la pegatina de un partido u otro y que, con nuestros líderes estamos de acuerdo en algunas ocasiones y en otras no. En eso, nos pasa lo mismo que con sus novelas, artículos o el periódico donde escribe. Pareciera que usted se siente cohibido y reclama su derecho a escribir que “le gusta la cúpula como que no le gusta, y también a poner por encima del juicio estético una convicción política”. Usted tiene el mismo derecho que sus lectores; nosotros podemos interpretar sus escritos de la forma que entendamos más acertada y sin obedecer miméticamente a las justificaciones del autor.

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9 comentarios leave one →
  1. 1 diciembre 2008 12:00 pm

    Chapeau! querido Júcaro. Sólo un matiz, yo creo que no se deberían haber tirado de los fondos europeos. Eso es un error. Por lo demás totalmente de acuerdo. Y además me gusta la obra. Basta leer lo que se dijo, hay hemerotecas, en el mismo París, cuando Picasso pintó “las Señoritas de Aviñón”.

    Salud y República

  2. Miguel Docampo permalink
    1 diciembre 2008 1:01 pm

    Se puede elocubrar lo que se quiera, en arte nadie tiene la última palabra. El tiempo, los años, son los que ponen las cosas en su sitio. Pues el arte es subjectividad en el sentido más puro de la palabra.
    Si a ustedes les gusta o deja de gustarles la cúpula de Barceló es anecdótico y no tiene la menor trascendencia.
    Creo que si hay cuestiones objectivas que no deberían pasarse por alto:

    1º ¿como es posible que en un estado democrático se elija a un artista a dedo, en lugar a de salir a concurso?

    2º Son necesarias toneladas de pintura para realizar una obra de interés.

    3º ¿como se pueden desviar fondos de interés social ? ¿quien lo autoriza?

    Solamente decirle a D. Antonio Muñoz Molina que comparar, aunque sea lejanamente a Barceló con Picasso me parece una espléndida sandez. Semejante burrada no me la esperaba de usted. Las Señoritas de Aviñon marcaron un hito, un antes y un después en el mundo del arte.

    Personamente estoy convencido y admito mi subjetividad, de que la Cúpula es el mayor patinazo de la obra de Barceló. Fuera absolutamente de su trayectoria. Con un resultado pésimo, a la par que terriblemente hortera y desagradable para cualquier ojo sensible. Ahora eso si grande si que es, y el tamaño impresiona…sobretodo a los ignorantes.

    Salud república y cerebro

  3. santi permalink
    1 diciembre 2008 9:04 pm

    Aunque no la he visto in situ, solo en fotografías, a mí me gusta y me parece una obra maravillosa. El tiempo la pondrá en el sitio que le corresponda.
    Lo que sigo sin entender es por qué se gasta tanto dinero en una obra de arte, sobre todo dinero público, porque desnonozco de dónde proceden los fodos de ONU Art que han financiado la mayor parte del proyecto.
    Me parece vergonzoso el gasto ante las necesidades que hay planteadas ahora mismo en muchos lugares del mundo. ¿Y si Picasso estuviera ahora mismo naciendo en un país como el Congo, por poner un ejemplo figurado? ¿Qué posibilidades tendríamos de conocer su obra artística? ¿O simplemente de seguir vivo?. saludos y perdón por la extensión.

  4. 1 diciembre 2008 9:57 pm

    A mi me gusta Barceló ¡qué le voy hacer…!

  5. Júcaro permalink*
    1 diciembre 2008 10:10 pm

    Rafa , no me pronuncio Respecto de la obra. Por las fotografías y videos no me desagrada pero tampoco tengo una opinión forjada. Sobre los dineros, si se sacaron de la AOD Como se ha denunciado me parece reprobable, aunque no sean los ocho millones de euros Supone que el señor Muñoz Molina. La Cantidad cuestionada es de unos 500.000 €, el resto corre de un Cargamento de la Fundación ONUART y de las aportaciones de empresas privadas.

      Miguel Docampo , le respondo Utilizando sus propias palabras, si a usted le gusta o deja de gustar la cúpula de Barceló es anecdótico y no tiene la menor trascendencia, y sobre las sobre las preguntas que plantea, le respondo:
      1 º Las Elecciones a dedo no me gustan, sean o Barceló Garci los elegidos.
      2 º Sobre las toneladas de pinturas, evidentemente SI SE TRATA DE pintar un cuadro de 97 × 130 cm, evidentemente no se precisa tanta cantidad, pero no es el caso.
      3 º Los fondos Supuestamente DeSvIAdoS se elevan A 500.000 €. Si efectivamente se han desviado, no tiene Justificación.

      Sobre las impresiones de los ignorantes, no comentarle nada, si acaso despedirme con MISMAS sus palabras.

      Salud y República cerebro

  6. Júcaro permalink*
    1 diciembre 2008 10:23 pm

    Santi, Onuart es una fundación en la que participan entidades publicas y privadas (Caixa de Balears, CEIM, Iberdrola, Junta de Andalucía, Junta de Extremadura, Principado de Asturias, Generalitat de Catalunya y Grupo Barceló, entre otros). No comparto tu percepción del gasto porque siguiendo ese razonamiento cabría preguntarse si se debe destinar un solo euro a fomentar la cultura cuando en el mundo, y en nuestra propiedad sociedad, existen tantas personas que malviven en la indigencia.

    Paco Piniella, en ocasiones digo que, en lo referente a la pintura, me quedé en Goya.

  7. rosario permalink
    7 enero 2009 5:16 pm

    en fin… ya sabemos que hay muchas obras que consideramos de arte levantadas con la miseria de los demás… y no estaría mal empezar a plantearnos construir el arte a partir de otros conceptos, pero bueno, sobre todo necesito saber una cosa:
    ¿está abierta al público general o es sólo para que la vean unos cuantos?
    Si la respuesta es sí, entonces la veré y después opinaré como cualquier ciudadana que tiene ojos y boca. Si es que no, me va a dar mucha vergüenza todo esto.
    agradecería una respuesta

  8. Júcaro permalink*
    7 enero 2009 5:50 pm

    Rosario, la cúpula en cuestión puede visitarse. Instalada en el Palacio de las Naciones de Ginebra, al igual que el resto de las depensencias, es accesible al público en visita guiada.

    Le dejo una información que encontré al respecto en la que se informa que unas 100.000 personas acceden anualmente l al “Palais des Nations”, en una visita guiada que dura 1 hora por las instalaciones.

    Tengo entendido que, los días en los que se celebre plenos en la sala, obviamente, no se podrá acceder a la misma.

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