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¿Urbaneja, dónde estás?

17 febrero 2009

Juan Luis Cebrián pide ayuda al Gobierno para que la prensa supere la crisis. Manuel Almeida matiza que no es igual prensa que empresas periodísticas y Santiago Pérez puntualiza que Cebrián no habla de ayudas económicas, sino de “reglas de juego que sean más visibles”.  

Sobrecogido por las noticias que  nos llegan sobre el asesinato de Marta del Castillo y asqueado por el tratamiento informativo que del suceso están dando algunos medios, también me pregunto: ¿Urbaneja, dónde estás? Si el  respeto a Marta implica acabar con el circo mediático, ¿dónde está ahora aquel Urbaneja tan apesumbrado por la broma de Wyoming?

El papel de la prensa siempre quedará en entredicho mientras persiga con más ahínco el morbo que la noticia, la rentabilidad económica que la información. Sucesos como el de Sevilla tan luctuosos como impactantes, nos conmueven a todos. En la conmoción, un artículo que hace una buena descripción de lo que ha sido la implicación de las nuevas tecnologías y de redes sociales, se descalifica por su insidioso titular: Un asesinato de la generación 2.0. Igualmente se aprovecha para resurgir un tipo de prensa que observa y retransmite el caso como si de un espectáculo se tratara, dándole el mismo tratamiento que a una telenovela por entregas. Ahora, tratan de hipnotizar a la población con entrevistas a amigos, menores de edad incluidos, o con aspectos reales o ficticios de la vida privada de Marta, con la intención de mantener atentos a la pantalla o al papel y así mejorar los shares y la venta de ejemplares. 

Los periódicos se definen por la selección de noticias, el tratamiento de las mismas, el vocabulario que usan o los titulares que utilizan. Por lo que transmiten ciertos medios, sus responsables deben estar en la creencia que sus televidentes, oyentes o lectores se limitan a balar.

Las televisiones privadas funcionan en régimen de concesión de licencias administrativas para la prestación de un servicio público. Si a los gobierno de turno les compete la facultad de conceder o denegar licencias, una vez adjudicadas debiera funcionar un mínimo control para comprobar que se presta ese servicio público objeto de la concesión.

La Fiscalía de Sevilla ha abierto diligencias sobre programas de televisión en los que se exhiben a menores relacionados, de alguna manera con el caso. El defensor del Pueblo de Andalucía, José Chamizo, ha pedido “respeto y singular a atención” a los menores que están apareciendo en relación con la muerte de Marta del Castillo. Seguramente Chamizo se refería a espectáculos tan denigrantes como el que dejo enlazado del programas de Ana Rosa Quintana.

Probablemente las reglas del juego que reclame Cebrián se refieran al reparto de la cada vez más exigua tarta publicitaria aunque visto y leído lo que se publica y radia todos los días, igual la prensa tenga que replantearse sus propias reglas de juego referidas a la ética y profesionalidad periodistica más allá de los ingresos por el reparto de la publicidad y los  Urbaneja de turno.

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7 comentarios leave one →
  1. 18 febrero 2009 2:28 am

    Estoy de acuerdo totalmente contigo, pero además me gustaría resaltar que el morbo ya no reside solamente en las noticias tratadas con obscenidad de crimenes escabrosos, en las noticias sobre política hay lugar también para el morbo mas desvergonzado, sólo hay que escuchar un momento la COPE por la mañana, pero sólo un momento eh?, para ver como el insulto y las acusaciones veladas y cobardes consiguen grandes audiencias.
    La absoluta falta de ética de, cada vez mas medios y profesionales de la información, van a acabar por desprestigiar del todo una profesión que, historicamente ha gozado de una gran importancia como canal de lucha política y denuncia social.
    Pero es el público “consumidor” de éstas noticias quién las demanda, deberíamos preguntarnos también que parte de la culpa de los “circos mediaticos” y linchamientos públicos tiene la audiencia de éstos periodistas de casquería.
    A fin de cuentas, los medios, hoy en día mas preocupados por los indices de audiencia y sus beneficios, que por la ética o los contenidos que difunden, ofrecen al público lo que éste demanda.

    Salud y República!!

    Nexus.

  2. 18 febrero 2009 12:32 pm

    Tan acertados son tus comentarios como lo es la pregunta del título del artículo. También estoy de acuerdo con la primera parte del comentario de Nexus Siete, aunque no estaría tan seguro de compartir la última parte, al menos no sin un “buen debate” sobre si el público es también culpable porque demanda estos contenidos. Es algo que tiene que ver con la formación y la cultura que entre todos estamos creando, y eso es muy preocupante a mi entender. Precisamente es la excusa que ponen los emisores de tales programas para seguir haciéndolos: el público lo pide. Deberían ser los medios públicos los que equilibraran la balanza ya que no necesitan buscar beneficios empresariales (la BBC era un ejemplo de ello) pero me temo que ya no es así. La degradación y el cutrerío no tienen límites.
    Saludos.

  3. 18 febrero 2009 11:10 pm

    Nexus, coincido con Salva en avalar la primera parte de tu comentario y en no tenerlo tan claro con respecto a la segunda parte.

    Algo de culpa sí que tiene ese público que gusta de los espectáculos a lso que nos referimos. La oferta televisiva es variada, pero si no nos stisface podemos buscar refugios alternativos en la radio, en la Red o en la literatura, por ejemplo.

    Hoy tenemos dónde elegir. Es decir que algo de culpa sí que tiene ese espectador que se emboba, nunca mejor usada la expresión. Pero dicho esto y volviendo a lo expresado en el post, las cadenas de tv, en España, tienen que responder a un servicio público (el entretenimiento incluido como tal), que no debiera usar para alentar el morbo ni las miserias humanas.

  4. 19 febrero 2009 6:22 pm

    Urbaneja es un periodista al que se le podría considerar “moderado” de entre los que estan próximos a la Derecha.
    Aunque también era un “moderado” el antaño director de Europa Press y ahora director “radical” de ABC. Este periódico era bastante más independiente con Zarzalejos; sin embargo, ahora ha vuelto al redil de la dureza mediática (representada en la Cope y en La Razón, como vulgares ejemplos).

    El programa de Ana Rosa Quintana es deplorable en muchos de sus aspectos. Tampoco nos podemos olvidar de otros canales de TV. que intentar emular estas actitudes inadmisibles.

    ¿ Te acuerdas de aquel programa de Nieves Herrero -en directo- y su actuación tan deleznable con el tema de las niñas de Alcasser ?

    No hemos evolucionado absolutamente nada. La telebasura sigue campando a sus anchas. Hay que limitar todas estas nauseabundas excentricidades.

    Saludos republicanos. Toni Sagrel.

  5. 19 febrero 2009 6:36 pm

    Toni; efectivamente, desde el asesinato de Alcàsser hasta el de Sevilla algunos medios aún no han tenido tiempo ni ética profesional para no reproducir los mismo errores.

    Un saludo

  6. 10 marzo 2009 5:30 am

    Con cinco minutos de COPE tendría suficiente este Urbaneja para actuar y no lo hace. En este caso actuó por injerencia de un humorista en el periodismo y aunque existan periodistas payasos no se tolera a payasos actuando de periodistas.

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