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Andrés Iniesta

11 marzo 2009

Ahora que el Barça pierde algunos partidos, es el momento de adaptar una entrada que publicada hace algún tiempo elogiaba a un jugador de ese club. Escribía entonces y repito ahora que el fútbol es una metáfora de la sociedad y alrededor del mismo,  se representaban las mismas conductas que en cualquier otro ámbito: pasión, agresividad, fobia, exaltación, negocio, integración, racismo, trabajo, triunfo, derrota, negocio, belleza, pasión, tristeza, negocio, más negocio…

En estos días, incluida la vergüenza de los incidentes que salpican las noticias de futbol de vez en cuando, el fútbol podría compararse con la representación de los avatares políticos. En política como en el fútbol la pasión y los colores de la hinchada impiden la serenidad y el sosiego. En el fútbol y en la política también se constata la existencia de personajes empeñados en excitar para que luego ocurra lo inevitable; son personajes que aprovechan los medios de comunicación para lanzar mensajes que excitan los instintos más primarios. Para entonces, si ocurre algún acto violento, afirmarán que la culpa es del estúpido que tiró la botella.

Hoy que es miércoles y que juega el F.C. Barcelona, quisiera escribir sobre un jugador admirable en muchos aspectos y que podría ser el contrapunto a tanta sobreactuación.

Cuando salen los futbolistas, Andrés Iniesta aparenta cierto aire de vulnerabilidad. Su aspecto frágil y tímido no hace presagiar que estemos delante de uno de los grandes. Tan acostumbrados a las estrategias para el reclamo publicitario, su palidez y su naturalidad harían dudar que estemos delante de un jugador que impresiona. No necesita de abalorios para llamar la atención, ni de un físico envidiable; tampoco gusta de gestos teatrales. Es difícil pensar que él utilizara una rueda de prensa para clamar por su dignidad como persona o responder a las críticas de manera pícara o jocosa jugando a enseñar o esconder.

Andrés no precisa de estos subterfugios pero cuando, comenzado el partido, el balón llega hasta él se produce la transformación y el público sabe que no lo perderá, que lo entregará en las mejores condiciones y que puede sorprender con un pase magistral para desarbolar a la defensa contraria. Existen jugadores que asombran por sus habilidades, otros que destacan por su velocidad, por su fortaleza y entrega física, por su rudeza o por su oportunismo ante el gol. En el fútbol, que muchos sólo saben jugar con los pies, también los hay que destacan por su inteligencia; es el caso de Andrés Iniesta.

El fútbol que pratica el Barcelona, desde hace algún tiempo, se asemeja a una banda de jazz. Como  en el jazz, el estilo personal del líder  tiene mucha importancia y a él se debe la tarea de conjuntar a todos y cada unos de los integrantes para que el conjunto funcione de la manera más afinada posible. La virtud de este líder o director de orquesta consiste en permitir el lucimiento de todos y cada unos de los artistas. Si el director de esta banda es Guardiola, en el terreno de juego cuenta con dos jugadores que se encargan de marcar la pauta y el ritmo necesario. Cada vez que el balón pasa por estos jugadores, Xavi e Iniesta, el fútbol que practican identifica al equipo, ponen el sello inconfundible de un concepto futbolístico que como aficionado disfruto independientemente del resultado en el marcador.  

Continuador de un estilo característico en el FC Barcelona, se ha erigido en un jugador fundamental y reconocido por la afición. Andrés es un jugador solidario. Cuando le controla el balón, sabe pausarlo, dirigirlo al compañero mejor situado y ofrecerse para volverlo a pasar en corto o en largo, una, dos, tres, las veces que haga falta. El rival corre y no para de correr inútilmente detrás del balón. Cuando parece que el juego se vuelve intrascendente y el peligro alejado, imprime velocidad al juego, dibuja un pase que sorprende y desquicia a sus rivales. Todo ello sin aspavientos, sin quedarse reclamando al árbitro cuando le hacen falta, sin encararse con el contrario o sin justificar un posible error en el césped, en las botas o cualquier otra circunstancia. Andrés es humilde y juega con serenidad y solvencia.

Podría volver a la metáfora primera para reclamar en muchos políticos las virtudes de este manchego humilde y cabal, pero mejor dejarlo para otra ocasión porque hoy que es miércoles, si  juega Andrés Iniesta, se juega al fútbol.

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7 comentarios leave one →
  1. 11 marzo 2009 10:03 am

    Es una persona ejemplar. El nombre debe tener algo. Hay otro Andrés Iniesta, que, en otro campo, es un ejemplo, sobre él escribí hace un año un artículo. No son familia. Un tipo estupendo.
    ¡Vivan los Iniesta!

    http://www.zarabanda.info/Default.asp?WCI=CommonInputs&WCE=GoToStart&WCU=9170&FromHTMLPage=Busqueda

    Salud y República

  2. 11 marzo 2009 3:01 pm

    Júcaro:
    Disfruto mucho del fútbol, es de lo poco por lo que enciendo el televisor, y comparto plenamente tu reflexión sobre Andrés Iniesta.
    Te felicito por tan bonito y particular artículo, que a pesar de la hábil forma en que lo conectas con la realidad, nos lleva a un mundo en donde las cosas son más simples, entre otras cosas, gracias a personas como Andrés Iniesta.
    Los mejores deseos, como siempre,

    Federico (aka euskir)
    (sufrido seguidor Txuri Urdin)

  3. Júcaro permalink*
    12 marzo 2009 12:01 am

    Rafa, enlazo el post que escribiste sobre el otro Andrés Iniesta y quie encontré en un blog muy recomendable.

    Federico, qué me vas adecir de la segunda si mi Cádíz bajo hasta la 2ªB y aunque disfrute con el juego que practica el Barcelona lamento dart el disgusto pero el club al que sigo es el Athletic. Me temo que en esto del balompié no estaríamos de acuerdo. Un saludo

  4. 12 marzo 2009 12:45 am

    Júcaro:
    En realidad reconozco que tengo una extraña forma de relacionarme con el fútbol, por ejemplo, ayer disfruté viendo perder al Real Madrid, pero por nada ideológico, o siquiera referido a lo deportivo, sino por la soberbia que parece apoderarse de los jugadores, y entrenadores, que llegan a ese equipo, algo que hace unos años no ocurría.
    A muchos los he conocido antes de estar allí, y no los reconozco, como a Fernando Gago, y esa mala actitud se nota en la forma en que ha bajado la calidad del juego en estos jugadores.
    Por ese mismo motivo no enloquezco con las rivalidades, por mis raíces, y tal vez también por estar lejos, tanto la Real como el Bilbao son dos equipos de Euskadi, por supuesto preferiría que de enfrentarnos gane la Real, pero si el partido fuese Bilbao – Real Madrid, ya sabes donde estaría mi corazoncito.
    Y hablando de fútbol, los primeros cuarenta y cinco minutos del partido de hoy, Barcelona – Lyon, fueron el manual de como jugar al famoso “fútbol total”.
    Los mejores deseos, como siempre,

    Federico

  5. 12 marzo 2009 2:39 pm

    Chapeau por Iniesta y por el post. Y firma un madridista…

  6. 14 marzo 2009 2:20 pm

    Reitero lo que dice animal político… De otro sufrido madridista

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  1. Iker Casillas « 14 de abril

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