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Educar debe ser muy fácil

21 abril 2009

Si tan complicado nos resulta, con nuestros propios hijos, me pregunto por qué valoramos con cierto despecho a quienes desarrollan la función educativa en colegios e institutos no con uno, dos o tres, sino con una veintena de menores o adolescentes, todos distintos y, cada uno, hijo de su padre y de su madre. ¿Pensamos acaso que la tarea de educar es algo fácil y asequible a cualquiera?

Reconozco cierta desazón cuando se recurre a los tópicos rancios y falsos que, denostando la escuela actual, encumbran a aquella que confundía castigo con disciplina o repetición memorística con aprendizaje. Sólo desde la melancolía se puede añorar aquella escuela de brazos en cruz, capón didáctico y del copie cien o  mil veces – con permiso de Serrat- eso no se dice, eso no se hace eso no se toca.  Me incomoda la actitud pacata de los nostálgicos de aquellos tiempos de la lista de los reyes godos o de la recitación, como rosario monocorde, de  aquel con diez cañones por banda,/ viento en popa, a toda vela, /no corta el mar, sino vuela/ un velero bergantín... Si aquella escuela era más instructiva que educativa y recibe tantos halagos, algo no debe funcionar.

Quiero suponer que la inmensa mayoría de maestros de entonces hacían lo que buenamente podían. Sin medios, en clases atestadas con una cuarentena larga de chicos y con un ambiente familiar escasamente proclive a facilitar la tarea docente, los recuerdo como héroes aunque no se me olvide algún que otro villano. Quiero suponer que hoy, con más medios, ratios más bajas y sueldos para no pasar hambre, la mayoría del profesorado también hace lo posible.

Escribo este post, un tanto deshilvanado, como desahogo y como reconocimiento. Desahogo porque hace unos días, en conversación con un grupo de conocidos, alguien, de profesión docente, afirmó, en un presunto  tono jocoso, que lo peor de la enseñanza eran los alumnos y sus puñeteros padres. Naturalmente la conversación se volvió desagradable cuando  le conminé a que  abandonara su actual oficio y buscara otro que le reportara mayor satisfacción personal y profesional. Expresado el desahogo, prefiero extenderme en el reconocimiento, que de intrusos y arribistas están los centros repletos.

Estoy convencido que existen miles de docentes que se emocionan cada mañana cuando al entrar en el aula, un grupo de alumnos están expectantes ante lo que él pueda decir y hacer. Estoy convencido, aunque no salgan en los periódicos ni tengan el reconocimiento público que se merecen, que existe infinidad de magníficos docentes que prestigian y dignifican esta profesión cada día. Si la prensa recoge solo las noticias malas que se pueda generar en el entorno escolar, será  precisamente por no ser lo habitual, ya sabes, lo del hombre que muerde al perro. Puede también que estén, los propietarios de los medios, en esa idea de que vende más ejemplares el acoso y la violencia escolar que la habitual convivencia entre los alumnos o el absentismo profesional que la dedicación ejemplar y responsable.     

Este post también es un pequeño homenaje a esa serie de blogueros docentes que entran de vez en cuando a este espacio. Reconozco que es una satisfacción, para quien escribe, contar con lectores y comentaristas que se dedican a la enseñanza en sus distintos niveles educativos. Sinceramente nunca pensé, cuando me inicié en esta tarea bloguera, en la posibilidad de contar con tan significados visitantes.

Cuando era pequeño, se estilaba eso de los discos dedicados. Pues, más o menos. En esta ocasión, no quisiera olvidarme de Juan que suele bucear con ironía sobre la actualidad con gran pericia y maestría; del profesor Justo Serna, a quien recurro con la intención de alcanzar metas inaccesibles; de  Juanjo, de quien podría escribir mucho pero lo mejor es que se pasen por su blog e indaguen un poco y, de paso, animarle a que no deje de actualizarlo; de Montse Pedroche que nos cuenta cosas de filosofía, es decir, de la vida misma; de Salvador Guirado con quien comparto alguna afinidad musical; de Paco Piniella a quien no hay que dejar de leer. Seguro que me dejo olvidado algunos otros pero…

Si la educación es un asunto de toda la sociedad y no sólo del profesor, si toda la sociedad es educadora, si la educación es un bien público, deberíamos valorar en sus justos términos a los docentes y de paso, exigir una mejor selección en el personal o, ¿alguien piensa que educar es fácil? 

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26 comentarios leave one →
  1. 21 abril 2009 3:29 pm

    Gracias, muchas gracias. No sabría cómo pagarte no el cumplido hacia mi persona sino el bien que le acabas de hacer a la educación, a la docencia y a la sociedad.

    • 21 abril 2009 7:38 pm

      Aquí si alguien tiene que pagar una ronda es la sociedad. Soy de la opinión que una sociedad que no valora suficientemente la tarea docente es una sociedad deficiente. En ese valorar incluyo también la exigencia de responsabilidades a los malos profesionales de la enseñanza.

  2. 21 abril 2009 4:36 pm

    Júcaro, me uno a las gracias que te ha dado Juan y también a su comentario.
    Educar, enseñar (que para mí tiene connotaciones distintas) es algo que es fácil si se hace con vocación y compromiso, poca cosa más es necesaria.
    Un abrazo.

    • 21 abril 2009 7:47 pm

      Educar y enseñar puede no ser lo mismo aunque la enseñanza también lleva implícita una marca educativa.

      En la universidad también me educaron algunos profesores con la simple transmisión de sus conocimientos. Hace poco escuché a alguien decir que se educa hasta con el gesto; para lo bueno y lo malo, comparto esa opinión. Si en los años de la Primaria la acción educativa parece más evidente y en la Universidad prime la enseñanza, tengo la impresión de que no se interrumpe el acto educativo en ningún momento.

  3. 21 abril 2009 5:57 pm

    Mi madre es maestra, y muchos de mis amigos, maestros y profesores. Me ha emocionado leer su texto, pues desde pequeño mis tías, mujeres expertas en todo que nunca salían de su cocina, en el trabajo de mi madre sólo veían ‘muchas vacaciones, pocas horas de trabajo’ (para ellas, sólo trabajan ellas, el resto pasa el tiempo). Desde luego, cuando mis tías tenían que aguantar a su hijo único o sus dos hijos más de dos semanas, ya maldecían las ganas que tenían que volviera a empezar el colegio, pero nunca dedujeron lo complicado que tenía que ser aguantar no a uno o dos, sino a 29 niños…

    En fin, cosas que pasan. Pero estoy con su amigo o conocido que lo peor de la docencia son, a menudo, los puñeteros padres.

    Saludos!

    • 21 abril 2009 7:57 pm

      Lamentablemente esa opinión es muy extendida; la de sus tías, me refiero. En cuanto a los padres, le diré que habrá de todo, como en botica pero tengo la impresión de que lo peor de la enseñanza son los malos docentes; los que van a la escuela el lunes pensado, ¡ojalá mañana sea viernes!, los que se limiten a cumplir con su horario con la misma ilusión del que se dedica a poner un ladrillo sobre otro y con la seguridad de que su trabajo mal realizado es más complicado de advertir que el del trabajador de la construcción.

      • 22 abril 2009 5:15 pm

        Mis amigos profesores siguen tomándose con gran seriedad el trabajo, pero se sienten cansados. Se sienten cansados, a veces, de la falta de profesionalidad y seriedad de algunos de sus colegas, a menudo los más jóvenes, que según me contaba uno en su instituto ha estada la plantilla al completo en lo que va de curso nueve días en total. Sin comentarios. Suele decir este amigo que es inconcebible que a la profesión más importante para el futuro de un país se accede por la carrera que ahora mismo exige menos nota. Y quizá deberíamos reflexionar sobre ello. En fin, no me extiendo más.

        Saludos cordiales y, por favor, tutéeme.

        • Júcaro permalink*
          23 abril 2009 12:28 am

          Theo, planteas algo de máximo interés. Es cierto que uno de los males de la educación estriba en los métodos de selección del personal. En la enseñanza Primaria la cuestión considero que está más o menos ajsutada pero a la Secundaria accede un personal qe igual nunca se planteó el acceder a la enseñanza y, con el título bajo el brazo, otearon el horizonte profesional y decidieron prparar unas oposiciones. Educar al educador es un buen objetivo, seguro que estás de acuerdo.

  4. 21 abril 2009 6:19 pm

    El otro día hablaba con la profesora de mi hija y yo después de un tema que tratamos, me dí cuenta que la gran diferencia, para bien, que tenemos los profesores universitarios es que “no existen” los padres. Yo cada vez que pienso lo que deben aguantar algunos docentes de media o de primario con madres/padres histéric@s, coñazo de los que “porque mi hij@… porque tal, porque cual,…” y no digamos nada de que se te ocurra ser un poco exigente, entonces mejor que te aburras y te vayas.
    Creo que la sociedad actual donde apenas hay tiempo para nada, hemos (o han) decidido muchos padres/madres dejar la educación exclusivamente en manos de unos pocos, los profesores, y pasar olímpicamente de la Educación con mayúsculas que es la que se debe hacer en el hogar. A pesar de ello también pienso que los profesores, como todos los empleados públicos, sobre todo, tienen que ser evaluados periódicamente y cumplir con objetivos y con indicadores “de productividad” como el obrero de una industria que tiene que conseguir unos rankings determinados. Pero sin que esto sea otra arma más de los políticos para controlarlo todo. Bueno hoy me he alargado, como me has dedicado un piropo me he puesto un poco pesado. Salud a tod@s.

    • Júcaro permalink*
      21 abril 2009 8:12 pm

      Evidentemente que habrá padres y padres, aunque quizá fuera más apropiado hablar de madres porque generalmente son las madres las que se “encargan” de las cosas del “cole”. Como en todo habrá padres responsables y padres irresponsables, incluso indeseables. Dicho esto, seguramente algún docente de primaria podrá hablarste de la satisfacción que siente cuando habla con un padre y éste la transmite comprensión y afecto.

      Comparto esa idea de que, con demasiada frecuencia, se delega en la escuela tareas que debieran tener en la familia el primer impulso. En lo de la productividad estoy de acuerdo hay que buscar formas para cuantificarla con la dificultad que supne hacer esto en el acto educativo y no caer en un simple “pasteleo” de confundir interesadamente productividad con estadísticas de aprobados.

  5. 21 abril 2009 7:09 pm

    @ Paco Piniella:
    Estoy de acuerdo con tu comentario (por eso yo decía que educar y enseñar tienen connotaciones distintas, educar se educa siempre en valores y desde la familia en primer término), y también en lo que respecta a la evaluación al profesorado ¿pero crees de verdad que no se iba a convertir en un sistema de control?, y además en cuanto veo eso de “productividad” con respecto a la docencia me echo a temblar: ya sé que tú lo dices con otra intención pero terminaremos midiendo la productividad conforme al “índice de éxito”, es decir, al de aprobados…
    Esta parte sí que es compleja. Los países anglosajones lo hacen de otra manera pero allí no hay funcionarios.
    Un cordial saludo.

  6. 21 abril 2009 8:09 pm

    Es tan fácil educar que, hasta nuestros niños se educan solos mientras padres y maestros se tumban plácidamente a la bartola.

    Hablando en serio, si ser maestro es una tarea muy complicada, ser padre -en muchas ocasiones- es una tarea desbordante y desesperante.

    Creo que, nuestra sociedad tiene que replantearse la educación de los niños, a todos los niveles. Hemos pasado del miedo -y el reglazo de antaño- al pavor a que los hijos amenacen a sus padres y por cualquier motivo.
    Aquí, el Juez de menores Emilio Calatayud tiene mucha pedagogía escrita y tendría mucho por decir. Entre otros, por supuesto.

    Difícil, muy difícil toda esta cuestión.

    Un abrazo. Toni Sagrel.

    • Júcaro permalink*
      22 abril 2009 6:53 am

      Toni, efectivamente la educación es un asunto que afecta a la sociedad en su conjunto. Si la educación es, como dijo el ministro Ángel Gabilondo, determinante en democracia no puede ser que dejemos solo en manos de padres y profesores este asunto. Si concebimos la educación como un bien público y, por ejemplo, las televisiones tienen autorización para emitir en función de ser consideradas como servicio público, no puede ser que emitan programación tan contraria a los intereses educativos.

  7. 21 abril 2009 9:22 pm

    Pues para no tener el texto demasiado hilvanado te ha quedado muy bien. Me he sentido totalmente identificado con lo expuesto. Sin los alumnos nuestra tarea no existiría por eso es lamentable que docentes maldigan la materia prima con la que trabajan cada día.

    Cuando entras en clase por la mañana y los alumnos te preguntan cómo te encuentras, cómo estás, si estás contento… es imposible no sentir mil mariposas revoloteando por el estómago. Quien no lo ha experimentado no sabe lo que se pierde.

    Gracias por tu post.

    • Júcaro permalink*
      22 abril 2009 7:03 am

      Desconocía que te dedicaras a la enseñanza. Sobre lo que apuntas tu comentario me recuerda una situación que se dió en Cádiz. La situación actual la desconozco pero hace unos años la ciudad de Cádiz comenzó a perder población. La gente joven marchaba a otras localidades de la provincia, incluso fuera de la provincia y comunidad (Castellón fue un destino obligado para muchos gaditanos). La consecuencia, en el terreno educativo, fue la supresión de plazas: a menos alumnos, menos profesores. Los docentes más jóvenes fueron destinados a otras localidades. Efectivamente, si les falta la materia prima, se acabó el trabajo aunque eso nos llevaría al tema “funcionario”. Pero ese, es otro tema igualmente delicado.

  8. 22 abril 2009 10:35 am

    Me ha parecido un debate muy interesante este post, un ejemplo de cómo los comentarios enriquecen el debate.
    Sólo una puntualización, sobre los “controles” de calidad de la docencia (y en mi caso de docencia+investigación) el debate es muy muy complejo y comprendo que levante reticencias porque generalmente los “gerentes del negocio” no siempre saben de qué estamos hablando.
    Repito enhorabuena por el debate a Júcaro.

    • Júcaro permalink*
      23 abril 2009 12:21 am

      Paco, si el debate resulta interesante se debe a las aportaciones de todos los que tenéis el datalle de escribir vuestras imresiones. Uno escribe con cierta intencionalidad pero quien lo interpreta, abre nuevas puertas, introduce matices y enfoques que son los que posibilitan que el debate pueda resultar de interés.

  9. 22 abril 2009 9:27 pm

    Debes sacar una serie para tratar diversos aspectos. El tema de la educación da para mucho. Es una sugerencia solo. Tú puedes hacer lo que quieras porque tienes muy buen criterio. Como te dije debo pagarte de alguna forma. Te dedicaré mi siguiente Obra de Misericordia.

    • 23 abril 2009 12:10 am

      Juan, desde que abrí el blog hay tres constantes temáticas: políca, jazz y educación. En los tres casos opino con la librtad del ignorante. Son tres temas que me gustan y de los que soy mero observador. Por aquí pasáis gente con mayor criterio y conocimiento de la acción educativa. Por cierto, me gusta el desafio que se ha impuesto Griñán con respecto a la política educativa. Ponerla en el lugar preferente suena bien y sólo tendría que desearle suerte y que no se olvide estas intenciones.

  10. jserna permalink
    23 abril 2009 12:36 am

    Muchas gracias por la amable y generosa mención. La educación no es la instrucción, mera transmisión de datos. Es estímulo y obligación. Creo que puedo decir lo que indicaba tiempo atrás. Coincidimos en lo fundamental.

    Nos hacen falta profesores sabios y dotados, profesores que ejerzan la inteligencia y la tolerancia y que empleen la historia y la literatura y la filosofía, no porque lo dicte el currículum ministerial, no porque lo exijan los contenidos impuestos por las comunidades autónomas, sino porque esas disciplinas son sus nutrientes, porque les alimentan el espíritu, porque les forman integralmente y con su ejemplo de excelencia persuaden. Nos hacen falta adolescentes dispuestos a tomarse como individuos, dispuestos a hacerse hombres por sí mismos, como insistía Erich Fromm. Nos hacen falta padres orgullosos de ser tal cosa, que les exijan a sus hijos con fuerza y con tolerancia, con energía y con ironía, que den ejemplo y que cuiden a la prole, que la atiendan sin apresuramientos y que lean y que les lean. Pero –insisto– hacen falta también profesores de humanidades que ejerzan como educadores, que no se abandonen a un fatalismo avinagrado, que se descubran igualmente creadores de sí mismos más allá de las obligaciones escolares y de las prescripciones ministeriales, que inspiren con el caudal de ejemplos que aportan, que tutelen porque se saben, ellos y nosotros, arrojados al mundo.

    Lo sigo pensando.

  11. 23 abril 2009 7:50 pm

    Estoy con jserna en que educar no es instruir. Lanzo también un mito entre los licenciados de disciplinas instructoras, para ellos (mi profesora de griego así lo decía y lo dice) los psicólogos, pedagogos y, ahora también, psicopedagogos son el enemigo. Acabo de leer una información en 20minutos.es: “La mitad de los padres creen que los colegios exigen poco”. ¿Es esto cierto? Haré una encuesta a los padres de mi tutoría en la próxima reunión colectiva. Por cierto, todos los padres (varones) de mi tutoría han venido a alguna entrevista conmigo. Desde hace tres o cuatro años los padres se implican más en la educación de sus hijos. Yo no veo a las familias como enemigas, las veo como un equipo en el que todos tenemos que colaborar.

  12. 1 mayo 2009 12:04 pm

    Como es un tema que me tocó muy directamente hasta hace bien poco, y me sigue pareciendo fundamental, me he leído todos las aportaciones, identificándome sobre todo con las de Theo, Paco Piniella y jserna, además de con la tuya, Júcaro, por la que entré aquí.
    De mi experiencia y la de docentes con los que he conversado saqué en conclusión que:
    – la mayoría de los padres volcaba sobre el profesorado la responsabilidad de la educación de sus hijos, o séase: se autoexculpaban.
    – esos padres pretendían que si sus hijos no aprendían se Bajara el nivel, así de fácil, ¿esforzarse los hijos? ¡de qué!
    – caso de advertir a los padres sobre el mal comportamiento reiterado de sus hijos -para con los demás o por los estudios- la respuesta muy frecuente podía ser “altanera” cuanto menos, ¡mi hijo!… pero no será el único…
    – hace unos días me comentaba una profe sobre la indiferencia más absoluta que “padecen” la mayoría de sus alumnos -5º de primaria-.

    Que me he enrrollado mucho. Disculpas. PAQUITA

  13. Júcaro permalink*
    1 mayo 2009 5:11 pm

    Paquita, desconocía tu relación con la docencia aunque tus aportaciones correctoras de hace algún tiempo, tendrían que haberme puesto sobre la pista.

    De las conclusiones que señalas, se deduce que la tarea del docente no es nada fácil. Estamos de acuerdo, recuerda que finalizaba el post con esta pregunta, ¿alguien piensa que educar es fácil? Pues, eso.

  14. 1 mayo 2009 8:48 pm

    ¡Oye! que quizá de mi redacción se pudiera deducir algo erróneo, porque mi relación con la docencia es la de amiga y/o conocida de algunos profesores, lectora de otros más y que, como todos los padres, me interesé por la educación de mis hijos “algo” en la edad de colegio e instituto. Ya menos en la universidad y -si los hados nos son propicios- mi hijo acabará su “carrera” este año 2009. Algún día hablaré de los profesores de la universidad politécnica de Madrid.
    PAQUITA

    • 2 mayo 2009 8:46 am

      Erré en la la interpretación de tus palabras aunque observo que relación sí que tienes aunque no seas profesional de la misma.
      Particularmente, tengo la misma relación que tú, salvo la universitaria. El mayor de mis hijos debe ir a la Universidad el curso próximo.

  15. 23 mayo 2017 7:24 am

    Scusami Paolo, ho appena formulato l'ipotesi che i giornali abbiano pubblicato un fotomontaggio realizzato dagli utenti di Worth1000, solo per l&3m;9i#possibilità materiale di fotografare il sito interdetto. Il National Geographic ha smentito la notizia che lo vede coinvolto sì o no?

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