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El patio político y otros patios

12 mayo 2009

Como la ocasión la pintan calva, cambio el patio político por un paseo por los patios de Vejer de la Frontera que, en esta tarde de primavera, se antojan más vistosos, refrescantes y sugerentes que el espectáculo político.

Sé que el tiempo cartel patios de vejertampoco se detiene en Vejer, que su gente se refugia en la zona nueva del pueblo y que el casco antiguo está quedando como  decorado o simple reclamo turístico. Pese a ello, los patios aún permanecen y los nuevos inquilinos muestran aprecio y respeto por estas joyas arquitectónicas diseñadas por la sabiduría popular.

Los recordaba pequeños y cuadrados, en todo caso, sencillos y bañados por mil capas de cal que ahora parece ser que se sustituye por una pintura blanca que, aunque parezca lo mismo, no es igual. Separados de la calle por un reducido zaguán, se ofrecían a la memoria como una foto fija de color blanco, verde envuelto en un aire limpio y fresco. Esta tarde, paseando con unos amigos, recordé recuerdos y sensaciones que intuí lejanas.

Los patios constituyen un espacio de cal salpicado por toda clase de macetas y una rica variedad de plantas, de formas delicadas y acogedoras con fondo blanco. Imposible imaginar el pueblo sin cal, sin el olor húmedo de la cal, sin la luz especial de su cal.

Los patios de Vejer están bordados por manos femeninas; siempre las ví o igual las imaginé regando, cuidando y mimando las plantas. Tanto esmero ponían en sus cuidados que terminaron por transferirles el magnetismo y la delicadeza propia de la mujer. Sí, las recuerdo siempre atentas para retirar la hoja caída, el pétalo sobre la loza. Las cintas y geranios, los helechos y los crisantemos, la buganvilla, la clavellina, el cóleo o el rosal y siempre el ordenado desorden y una pulcritud casi inmaculada. No dirá el viajero que visitó Vejer si no se detuvo a contemplarlos, si no recuperó el aliento al frescor de su sombra adornada con bellas flores, si no se dejó envolver por la luz húmeda de la cal en sus patios.

De vuelta a casa escucho a Rajoy decir: ¡Pero si ustedes no saben leer, cómo van ha enterarse de ellas… qué gente! ¡Cómo está el patio!, me digo. Cambio de sintonía y en Radio 3 suena Antonio Vega. Desconecto la radio.   

 

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5 comentarios leave one →
  1. 13 mayo 2009 1:17 pm

    Los que tenemos cierta edad, jeje, todavía recordamos que antes de que los bloques de pisos de “ladrillo visto” invadieran la ciudad se encalaban todos los años las fachadas, con cal muerta añadida o no de añíl. Tarea a la que se dedicaban especialmente mujeres y niños. Nada más barato y ecológico, y seña de identidad del sur.
    El otro “patio” no tiene remedio.

  2. 13 mayo 2009 8:48 pm

    Encantador pueblito, patios encantadores. Qué suerte, estar por allí en esta época del año…

  3. 13 mayo 2009 9:50 pm

    Perdón por no entrar a comentar. Te tengo un poco abandonado en los comentarios que no en la lectura diaria. Sí, esta vez sí apareces por el buceo, gracias. A seguir deleitándonos con tus reflexiones. Ya te he explicado allí que este mes y medio que queda hasta el 30 de junio será un poco complicado para poder atender mi espacio y el de los amigos.

  4. 14 mayo 2009 4:00 pm

    El patio andaluz… todo un monumento a una filosofía de vida.

  5. 12 diciembre 2009 12:11 am

    I am often searching for new informations in the net about this topic. Thanx!!

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