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Uso de negritas o el árbol que impide ver el bosque

15 agosto 2009

Como decíamos ayer, el uso de las negritas puede estar justificado o no en función del tipo de texto y de sus objetivos. Suele afirmarse que fue Francisco Umbral quien popularizara el uso de negritas en su Spleen de Madrid publicado en El Pais cuando aún no llevaba acento, entre los años 1976 y 1983,  aunque en realidad hiciera uso de lo que los anglosajones denominan name dropping, eso sí, resaltando con negritas para mayor gloria o realce de los muchos nombres desperdigados en su columnismo. Desde entonces, otros usaron las negritas bien como lo hiciera Umbral o para llamar la atención sobre las ideas fuerza de sus escritos.

El blog de Ángel Fidalgo es un buen ejemplo del uso correcto y enriquecedor de las negritas. Adrián Vogel nos regaló, en la entrada de ayer, un interesante comentario en el que nos explica su particular libro de estilo que aceptaríamos sin entrar en matices ni gustos cromáticos. Dicho esto; hemos cuestionado el uso perverso, premeditado y alevoso de este recurso expresivo.   

A modo de ejemplo. A la redacción de un medio cualquiera llega una noticia de agencia. Se debate sobre dónde colocar las negritas con las que el medio suele aderezar sus informaciones. La primera propuesta es:

Representantes de policías, así como de asociaciones de jueces y fiscales, consideraron que Cospedal debe tener algún indicio para decir lo que dice.

Estos portavoces resaltaron la necesidad de poner una denuncia para que se investiguen estos posibles delitos. Si no se interpone la correspondiente denuncia, Cospedal cuestiona la profesionalidad de policías, jueces y fiscales gratuitamente. 

De un simple vistazo al texto reproducido, nos quedamos con la idea de que Cospedal tiene algún indicio para decir lo que dice

La segunda propuesta que se baraja consiste en colocar las negritas sobre otras palabras del mismo fragmento:

Representantes de policías, así como de distintas asociaciones de jueces y fiscales, consideraron que Cospedal debe tener algún indicio para decir lo que dice.

Estos portavoces resaltaron la necesidad de poner una denuncia para que se investiguen estos posibles delitos. Si no se interpone la correspondiente denuncia, Cospedal cuestiona la profesionalidad de policías, jueces y fiscales gratuitamente.

Una simple ojeada, haría quedarnos ahora con la idea de que Cospedal cuestiona la profesionalidad  de los funcionarios de la polícía y de la judicatura

Sirva este ejemplo para reforzar la idea de que nada es inocente. Así pues, junto a la prevención habitual con la que deberíamos leer todos los textos de opinión, tendríamos que ser más cautelosos cuando se nos presenta un escrito sembrado de negritas. En todo caso, no hay mejor vacuna para esta gripe que afrontar estos textos de manera sosegada y reflexiva, así como la autodisciplina de emprenderla considerando que la negrita puede ser utilizadas como el árbol que impida ver el bosque y que, en el ejercicio de detectar estas intenciones, puede haber todo un estímulo para su lectura.

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15 comentarios leave one →
  1. santi permalink
    15 agosto 2009 10:47 am

    El mismo efecto manipulador se produce al elegir el tiempo de los verbos. En el ejemplo que pones: “Cospedal debe tener indicios” no es lo mismo que “Cospedal tiene indicios”: lo primero es una hipótesis, lo segundo un hecho cierto; aunque es posible que el lector lea la misma información (que efectivamente hay indicios) en ambas expresiones y ya tenemos la manipulación servida.

    • 15 agosto 2009 10:55 am

      Santi, ya te digo que no hay espacio para la inocencia cuando escribimos.

  2. 15 agosto 2009 5:06 pm

    Jejeje, me ha encantado lo de Umbral. No quiero presumir de pedante ni de sabelotodo pero el “name dropping” ya se usaba en las bios de las discográficas (los textos promocionales que acompañaban a los vinilos). El propio Umbral escirbió algunas de esta hojas, como Manrique, Ordovás, yo mismo, etc. E importamos las negritas de las matrices de las multinacionales.

    Un abrazo muy fuerte amigo Júcaro.

  3. 15 agosto 2009 5:50 pm

    Efectivamente y como tenía dudas al respecto en el post lo que se dice es que: ” Suele afirmarse que fue Francisco Umbral quien popularizara el uso de negritas […]aunque en realidad hiciera uso de lo que los anglosajones denominan name dropping”. En ningún caso se habla de introducción o creación.

    Adrian Vogel, una vez más tengo que agradecerte el comentario porque con él arrojas claridad y datos concretos y desde la propia experiencia. Un lujo que no sabría como compensar. Un abrazo

  4. 15 agosto 2009 9:26 pm

    No hay porque compensar nada amigo Júcaro. ¿No se trata de compartir? Y en todo caso gracias a ti por ofrecer esta ventana para contar cosas.

    Un detalle más: dentro de ese peculiar “libro de estilo” del post anterior, lo de las negritas y cursivas tienen también el mismo origen. Pero no sabría confirmarte si lo incorporamos nosotros a CBS o eran normas de CBS que abrazamos inmediatamente a través de nuestro círculo mediático. Creo que fue el primero de los casos.

  5. 15 agosto 2009 9:29 pm

    Perdón: me refería a negritas y cursiva para títulos de canciones y negritas para nombres de álbumes.

  6. 16 agosto 2009 1:20 pm

    Encantado de compartir. Ocurre que mientras me limito a comentar tú las enriqueces con aportaciones de valor. Un abrazo

  7. 17 agosto 2009 7:03 pm

    Me cuelo porque sí y digo ¡Yo uso negritas!… en los texto -que republico- de los demás para resaltar las ideas que a mí me parecen cumbres y ante la sospecha de que un texto largo aburra de entrada al visitante y se marche sin siquiera haberlo iniciado. También, como mencionabas, para enganchar -quizá- al potencial lector, dándole desde el principio las píldoras esenciales.
    Y… también lo hago en mis crónicas de excursiones para destacar todos los puntos por los que paso o los que diviso.
    En ambos casos -textos ajenos o propios- la principal destinataria soy yo y me sirve a modo de “chuleta” para “visualizar”/”refrescar” antes el recuerdo.
    Besos y buenas vacaciones -y buenos días, todos los días-. PAQUITA

    • 18 agosto 2009 11:10 am

      Imposible colarse donde no hay ventanas ni puertas. Nobles intenciones las tuyas al usar la negritas, tan correctas como inapropiadas las de quienes la usan con la intencionalidad perversa de condicionar. Un beso.

  8. 18 agosto 2009 2:33 am

    No se. Pensando un poco en el tema, desde mi propia óptica. ( cada cual sabrá porqué lo hace).

    A mi, personalmente me gustan. Estoy de acuerdo en que se usan con una idea previamente seleccionada por el autor, pero al fin y al cabo es este el que escribe y el que quiere comunicar algo, por lo tanto es libre de proponer la idea central de lo que quiere comunicar de forma subjetiva.

    Yo aquí, quizá distinguiría entre opinión e información pretendidamente objetiva. En la primera no me parecen mal. En la segunda, estoy de acuerdo con que hay que tener cuidado.

    El segundo punto es que ayudan a romper la monotonía del texto. Para bien o para mal, nuestra cultura es cada vez mas visual.

    Si es cierto que el abuso puede transformar el texto en algo demasiado agresivo. No se. en mi caso empecé a usarlas en informes ejecutivos, donde van a dedicarle un solo vistazo a lo que leen y no es tan importante la reflexión, si no te piden aclaraciones. La idea era señalar las 4 o 5 cosas clave.

  9. 18 agosto 2009 11:16 am

    El que escribe ya lo hace desde unas premisas concretas. Opta por un tema y desecha otros, cuida el vocabulario o expone la cuestión desde un determinado prisma la utilización de negritas puede condicionar al lector. Es cuestión de gustos y de usos correctos o incorrec tos y también es cuestión de alertas. Cuando leo un texo con negritas, hago una despecie de lectura preventiva, en estado de alerta. ¡Manías !, seguramente.

  10. 21 agosto 2009 9:54 am

    Las negritas son un recurso como cualquier otro. Un lector crítico verá la alevosía. Así, Júcaro, es como se crean los marcos.

  11. 22 agosto 2009 1:58 pm

    Pues tengo que confesar que los suelo usar, eso sí por motivo puramente estético..

    • 22 agosto 2009 9:58 pm

      La estética es una buena razón, también la didáctica como aclaro en el post, el uso que considero no deseable es el de pretender guiar la lectura del texto y la voluntad del lector. Un abrazo..

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  1. Uso de negritas o el árbol que impide ver el bosque « 14 de abril

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