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Justicia y jurado popular

8 septiembre 2009

Se supone que todos tenemos la capacidad de juzgar. Cuando escribimos, cuando expresamos nuestras opiniones, estamos juzgando, emitiendo sentencias. Es cierto que son juicios de valor con relativa poca importancia  y menor trascendencia pero sirva para ilustrar que la capacidad de enjuiciar no nos está vedada ni es privilegio exclusivo de jueces.

Aún así, de ser juzgado no quisiera serlo nunca por ese tipo de gente que acude a las puertas de  los juzgados para intentar agredir al sospechoso de turno o para vitorear a quien ha sido acusado de  cohecho o malversación de fondos públicos. Tampoco quisiera ser juzgado por esos que hacen lo mismo pero, desde la atalaya mediática de sus micrófonos y columnas de opinión, como tampoco desearía caer en manos de un juez tipo Ferrán Calamita. Sabemos que la justicia infalible no existe y que los veredictos de los jurados populares también pueden ser recurridos. En todo caso, la posibilidad de juzgar  está al alcance de cualquier persona con capacidad para razonar y sin necesidad de ser un experto en leyes. Si llueve, no necesitamos de un meteorólogo que nos certifique lo evidente.

El jurado se ha reclamado y reclama en las sociedades democráticas y en nombre del derecho de la ciudadanía a participar en los poderes del Estado. En este sentido, cabría recordar que el jurado popular se derogó en la España golpista del Movimiento Nacional para volverse a instaurar en el periodo democrático, en 1995. Ahora, vuelve a plantearse su oportunidad cuando conocemos que los acusados, mayores de edad, por la desaparición de Marta del Castillo, serán juzgados por un jurado popular como solicitaba la fiscalía.

Los contrarios a los jurados populares argumentan que, en casos como el de Marta del Castillo, la independencia de la justicia estará muy condicionada. Su desaparición ha sido y es uno de los casos más mediáticos de los últimos tiempos.  Todas las televisiones, radios y periódicos le han dedicado mucho espacio, en ocasiones con cierta solvencia y rigor, en otras con el tratamiento de un espectáculo tan lamentable como morboso. Los partidos políticos no han resistido la tentación de entrar en el debate. El PP muestra sin rubor su incoherencia exigiendo responsabilidad de adulto a menores de 12 años para invocar la falta de madurez a los menores de 18 cuando propone la autorización paterna, finalmente abortada, para que éstos accedan a las redes sociales.

Se argumenta que sería complicado encontrar un grupo de personas que no estuviesen “contaminadas” por el tratamiento informativo del caso pero, a quienes así argumentan, habría que recordarles que los jueces son personas que viven en esta misma sociedad, que ven la televisión, escuchan la radio o leen periódicos y que, en este sentido, pueden estar tan contaminados como cualquiera de nosotros. Quien convoca a sus militantes a las puertas de los juzgados, ¿no lo hace pensado en poder influir en la decisión del juez? 

En todo caso, cuando el veredicto se haga público  siempre habrá una parte que discrepará del mismo. Si los acusados resultan condenados, sus defensores argumentarán que hubo un juicio paralelo que ya les condenó antes del juicio. Si los acusados resultaran absueltos o con penas que se entendieran insuficientes, muchos hablarán de falta de justicia.  

N. de R.: Pido vuestra opinión en la encuesta que figura en la barra lateral.

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11 comentarios leave one →
  1. santi permalink
    8 septiembre 2009 6:36 pm

    El jurado popular tiene acceso a información de primera mano del sumario, de las declaraciones de testigos, acusados, de los peritos y los puntos de vista de las partes. En consceuencia está lo suficientemente informado como para discernir lo que hay de verdad y de mentira en lo difundido por los medios y, por supuesto, sobre los hechos a enjuiciar, sobre los que deciden colectivamente y con la supervisión de los magistrados que forman la sala.
    Otra cosa es el ‘jurado popular’ de la calle, que no tiene acceso a tan profusa información ni tiemnpo para estar dedicado a analizarla durante todo el día como hace el jurado popular que está en la sala.

  2. 8 septiembre 2009 8:52 pm

    Tan fiable y justo puede ser el veredicto de un juarado popular como el de un tribunal profesional; o tan injusto. No sé que es peor si dejarse contaminar por los medios de comunicación o por las creencias personales a la hora de emitir una sentencia. En ambos casos el resultado está distorsionado.

  3. 8 septiembre 2009 10:54 pm

    Siempre he sido contrario al jurado popular, sobre todo porque cualquier condenado tiene derecho a saber por qué, es decir a un fallo motivado, y adecuadamente motivado, lo que es imposible viniendo de un jurado popular.

  4. 8 septiembre 2009 11:39 pm

    Cuquito, aunque no soy un experto estimo que estás equivocado en tu argumentación. Si recuerdas, el juicio del llamado “caso Wanninkhof” tuvo que repetirse a instancia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) por estimar falta de motivación de la sentencia. El TSJA reprochó al magistrado que presidió el tribunal popular que, en su momento, no devolviera el acta al jurado ante esa falta de motivación del veredicto, y por no expresar los elementos en que se basó para alcanzar el veredicto.

    • 9 septiembre 2009 12:07 am

      En el caso Wanninkhof, el jurado popular en su veredicto hasta se limitó a repetir literalmente las conclusiones del fiscal… Pero de manera general nunca podrás exigir de un órgano integrado por personas no técnicas que motive sus decisiones como si de una sentencia y de un juez profesional se tratara, y eso no me parece admisible cuando hablamos de casos tan importantes para el acusado, que al final son los que dan lugar a los fallos peores argumentados.

  5. 8 septiembre 2009 11:47 pm

    Siempre y digo siempre estaré a favor de que me condene el pueblo antes que una cucaracha vestida de negro.
    Los jueces nunca se equivocan, simplemente te joden la vida y a otra cosa mariposa. Siempre me fiaré más del insano juicio de 12 personas como yo.
    El Canuit

    • 9 septiembre 2009 1:20 pm

      Hombre, puede que haya una cucaracha vestida de negro que te lea y hasta te escriba, y no insulte a otras profesiones… Por otra parte, en España, para emitir un veredicto de culpabilidad, no se exige, como en EEUU, la unanimidad de un jurado compuesto por 12 miembros, sino que basta, en un tribunal compuesto por sólo nueve jurados, una mayoría cualificada de 7 a 2 -que fue precisamente la mayoría que condenó a Dolores Vázquez en el caso Wanninkhof, ya que se emitieron dos votos particulares a favor de la inculpabilidad de aquélla.

  6. 9 septiembre 2009 1:53 am

    Estoy de acuerdo con usted, don Júcaro, en lo que me parece que es su punto de vista: que el jurado es un avance democrático que, a pesar de sus evidentes carencias y limitaciones, es preferible a la actuación de individuos que sólo necesitan convencerse por razones ideológicas a sí mismos, y no a otras once personas.

    Un saludo.

  7. 9 septiembre 2009 3:29 pm

    Contaminado estamos todos, irremediablemente; ¿Cuánto? es otra historia que dependerá de diversos factores como puede ser la inmediatez a ti mismo ¿en qué manera se acerca a alguna experiencia propia?. La capacidad de los 12 jurados elegidos ¿? pues no tiene que ser meno qe la del juez de turno que te toque.
    De mi experiencia personal en algún asunto litigioso…
    los abogados suelen decirte que: la resolución -el fallo- depende de 1º el juez que te haya tocado 2º cómo haya dormido ese día 3º demás pormenores -o pormayores- que tenga en mente… Total: imposible de valorar, tras lo cual se deduce ¡que lo mismo da que da lo mismo!

    Besos. PAQUITA

    Añado: YA HE RECIBIDO VARIAS correos relativos a este asunto de Marta, difundiendo la imagen del agresor ¿presunto?

  8. 9 septiembre 2009 8:35 pm

    Hola,
    En este caso discrepo con vosotros. Yo soy opuesto al jurado popular, por considerarlo más maleable y manipulable que un juez profesional.
    Además, es una movilización de recursos humanos extraordinaria, que es del todo inecesaria y debería limitarse a casos muy excepcionales.
    La verdad no entiendo por qué es mejor que un jurado popular juzgue un caso como el de Marta del Castillo y no un juez. A todas luces el jurado va a estar más mediatizado que el juez, no por estar más informado en medios de comunicación si no por no tener la profesionalidad de deshinibirse de esto, como se le presupone a un juez.

    La única ventaja que veo en el jurado popular es que, al ser multitud, puede impedir que un prejuicio individual acabe decidiendo. De todos modos esta ventaja creo que es menor que los inconvenientes.

    Un saludo.

  9. maria murillo permalink
    26 septiembre 2009 1:19 am

    los origenes del juradopopular se remontar al pueblo hebrero, se le confiaba la administracion de justicia a los hombre mas sabios, deser asi actualmente, estaria de acuerdo, sin embargo, en mi pais, mexico, unicamente se le exige leer y escribir, eso lo hace un nino de 8 años, se les escoge por sorteo,etc. entre menor sea el nivel educativo de la persona se le puede manipular con mas facilidad, creo que se deberia exigir como en la antiguedad a hombres sabios, no estan decidiendo cualquier cosa, en su mayoria, el bien mas preciado, la libertad, por lo que muchas generaciones en la historia lucharon y dieron su vida, creo que se les deberia exigir mas.

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