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17.000 niños al día

19 noviembre 2009

No existe escasez de producción, obstáculos técnicos o costes económicos que impidan crear un nuevo orden  planetario. El hambre es una masacre silenciosa, la derivada lógica de un mercado alimentario controlado por un pequeño grupo de multinacionales y bancos que dominan todo el proceso de producción y distribución.

Por desgracia, la pasividad y falta de voluntad de gobiernos y organizaciones internacionales es  la constatación pública del nulo grado de preocupación de los privilegiados ciudadanos de los países desarrollados. El cambio debe comenzar por nosotros. ¡Ya está bien de culpar a los demás!  Somos nosotros los que debemos asumir el problema como propio, interiorirzar sus causas y exigir soluciones. Somos nosotros los que hemos de denunciar la situación, reclamar cambios y  alternativas. No es sólo una cuestión de voluntad política, que también: es un problema de conciencia ciudadana. 

Esta noche les propongo un pequeño ejercicio y si es posible, hagan partícipes del mismo a cuantos les rodean: cuando se acuesten, visualicen África: sus sabanas, sus riquezas minerales, su fauna salvaje… e inmediatamente, hagan aparecer  a una de esas madres o de esos padres que han visto morir literalmente de hambre a sus niños. Póngales cara, denles un nombre y visualícenlos recogiendo en sus brazos los cuerpos inertes de sus hijos. Mírenles a sus ojos y traten de explicarles.

Fragmento adaptado del post Tuve hambre y no me diste de comer, publicado por Joseca.

Artículos relacionados : 17000,  por Anakin; Los Derechos del Niño, por Carmen y  Seis segundos, por Juan Ramón Lucas

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3 comentarios leave one →
  1. 20 noviembre 2009 11:57 pm

    “Tuve necesidades y me miraste como a un innecesario”.

    A nuestros gobernantes (y demás ralea política), así como a una gran parte de nuestra sociedad, les importa un pimiento que muchos niños se mueran de hambre y que padezcan enormes sufrimientos y penurias de todo tipo.
    La cumbre de la FAO en Roma y los medios de comunicación -de todo tipo-, dieron “fe” de ello.

    Y por supuesto, NO a la pornografía infantil.

    Salud y Pan. Para todos. Toni Sagrel.

  2. 21 noviembre 2009 8:30 am

    Tony, una vez más dando en el clavo. Mientras que nosotros no tomemos conciencia real de de ello, los gobiernos pensarán que no nos interesa o que, en todo caso, queda mucho para que una sociedad democrática cambie de gobierno porque éste no atendió con recursos, diligencia y efectividad temas como el del hambre. Saludos

  3. 27 noviembre 2009 10:30 pm

    ESTE ASUNTO LO SACO A COLACIÓN SIEMPRE QUE… que me parece ¡vaya!
    Las reacciones pasan por:
    – incredulidad en la gente que no te conoce. Estos piensan que lo dirás sin pensar, que eso es una utopía imposible de llevar a cabo… que… ¡excusas todo lo que digan son excusas para justificar su inacción!
    – los que sí te conocen -parte de ellos, gran parte- lo ve como cosas mías, pensamientos ociosos a los que voy llevada por mi No Estrechez económica. Medida, quizá, por lo nada que me quejo -pocas pretensiones que tiene una, más allá de su capacidad-

    En resumidas cuentas que, realmente, poquísima gente está dispuesta a sacrificar parte de sus supuestos bienes y derechos en aras de un mejor reparto de ellos entre todos, contando con los demás.
    La gran mayoría tiene ese poso de “a quien dios se la dé, san pedro se la bendiga”

    He ampliado tanto mi radio de “mir-acción” que paso de tarde en tarde por mis más queridos. Besos: PAQUITA

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