Skip to content

Lotería de Navidad

22 diciembre 2009

En la memoria colectiva de muchos, la Navidad se asocia con reunión familiar, ingesta de determinados productos, «belenes» o arbolitos repletos de luces, algún que otro villancicos; las campanadas de inicio de año, reuniones, fiestas,  regalos y el sonsonete de los niños del Colegio de San Ildefonso como señal inequívoca de la llegada de estas fiestas.

Antes de aparecer la sociedad de consumo, cuando cuentan que sólo se adquiría aquello que se necesitaba, ya existía la lotería y otros juegos de azar que tenían como objeto el conseguir dinero de una forma poco laboriosa. En realidad el juego, el azaroso placer de perseguir el dinero fácil, no es algo nuevo ni exclusivo de nuestra cultura. Quienes hayan leído el Mahabharata recordarán aquella interminable partida de dados en la que el vencedor hace acopio de posesiones, esclavos y familia; quienes recuerden algo de la historia estudiada conocerán que Alfonso X el Sabio reguló, entre otras actividades, las de las casas de juego y en El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha se hace referencia a la proliferación de las casas de juego y sus categorías. Por supuesto quienes tengan memoria para estas referencias, reconocerán la influencia de Carlos III en este juego de la lotería tal y como lo conocemos en la actualidad.

Son muchos los que adquirimos un décimo, una participación. Resulta complicado eludir este juego cuando por ejemplo, en la oficina todos se ponen de acuerdo para comprar un mismo número. Al hacerlo la cabeza se llena de ilusiones, de «cuentos de la lechera» de más que probable mala digestión. Soñar no cuesta nada o casi nada; la inversión de unos cuantos euros proporciona al menos la posibilidad de imaginar que esa exigua cantidad se multiplique lo suficiente para permitirnos vivir de las rentas o más desahogados durante unos años. Y si se nos desmorona el fantasioso castillo de naipes, siempre hay un mañana y otro sorteo, otro juego para cada día de la semana.

Da igual que sean tiempos de crisis o de bonanza económica; la Navidad empieza con un sorteo de lotería y termina con otro para cerrar el círculo de la adoración al dinero y al consumo. En medio, todo lo demás: carreteras atiborradas con un kilométrico carrusel de colores, ciudades imposibles e intransitables en pleno éxtasis consumista intentando comprar la felicidad, calles absurdamente iluminadas en un desperdicio demencial de energía, mesas atragantadas de mariscos y turrones, la correspondiente dosis de alcohol, regalos, el cuñado insoportable o esos besos y abrazos que no daremos el resto del año así como esa lágrima por los ausentes, por mucho que ellos detestaran estos fastos. La Navidadd es la felicidad cierta o incierta pero aparente.

Anuncios
4 comentarios leave one →
  1. 22 diciembre 2009 6:58 pm

    Te comento… -no tiene nada que ver con tu texto que ni he leido-
    A raiz de publicar este texto tuyo me han aparecido comentarios en francés inusuales. No les prestaba importancia, hasta que ahora he pensado que quizá si la tengan por lo que te lo traslado -éste es el último (aviso que aparece en mi correo)- pero hay más…

    * Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada “La importancia del terrorismo… (+ Júcaro)”:

    la question Logique http://runfr.com/acheter-cialis acheter cialis en france acheter cialis en france

    … ahora mismo no sé ni la fecha. Supongo que te lo comuniqué en su día. Besos: Paquita… y que pases estos días sin sorpresas indeseadas… tranquilamente, que es a lo que yo aspiro.

  2. 23 diciembre 2009 12:14 pm

    “Paco, enciende ya la tele
    que va a empezar el sorteo”.
    (A ver si tenemos suerte
    y te mando poco lejos)”.

    “Aquí tengo los billetes
    que compramos en Febrero
    cuando fuimos a Albacete
    a ver a tu primo Pedro”

    “¡Calla! que ruedan los bombos.
    Mira que niña más linda
    ésta de San Ildefonso.
    ¡Ay, que cara más bonita”…

    Dos o tres horas después
    han salido ya los premios
    y Francisco y su mujer
    tienen el rostro más serio.

    “Mira que lacia la niña”

    “¡Anda que no eres malaje!”

    “Una pedrea, chiquilla.
    ¡Cántamela, por tu madre!”

    “Ya no compro lotería
    que siempre toca a los mismos”

    “Y ahora a aguantar todo el día
    a los tontos nuevos ricos
    celebrando con Champán
    y pegando muchos gritos…”

    ¡Apaga la tele ya
    y vete a comprar el ‘Niño’!”.

  3. 29 diciembre 2009 10:40 am

    Ahora ya sí lo leí…
    Lotería… compro para compartir con la familia. Este es el significado que para mí tiene, sólo este. Si toca ¡cojonudo! si no toca ¡natural! Y sólo para el “Niño” -máximo, el importe de 3 décimos, incluídas participaciones, para concretar-.
    El resto, el fiestorro… para mí ya se pasó el tiempo de las pamemas. A casa viene quien quiere de la familia… voy a la casa que quiero… convenciones: las menos; que sólo tenemos una vida y no podemos/debemos desperdiciarla con jilipoyeces.
    ¿Que me falta? Un abrazo y dos besos: PAQUITA

  4. 17 mayo 2010 4:05 am

    I come mien an olive department in one round of applause, and the privilege fighter’s gun in the other. Do not let the olive subdivision fall from my hand.

    Hotel Albena
    http://hotelalbena.webs.com/ – Hotel Albeana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: