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La palabra y el gesto

7 febrero 2010

Hoy me faltan palabras para escribir. Las busco pero parecen aletargadas, perezosas, con poca predisposición a picar los anzuelos que les lanzo. Como esta situación se repite con cierta frecuencia, paseo por la blogosfera en busca de algo digno que plagiar o si lo prefieren, en busca de inspiración. Eso sí, como la actualidad política de estos días  me produce cierto desasosiego y frustración, me dispongo a ojear actualizaciones anteriores a esta semana. A las primeras, encuentro Ópera en el Mercado Central de Valencia, de Jon Kepa, post en el que se reproduce un vídeo espectacular.

Observar el vídeo es comprobar, una vez más, que la palabra no es el único elemento del proceso comunicativo. Reproduzcan el vídeo, incluso suprimiendo el sonido.  De acuerdo,  no es igual;  hay una música que da coherencia y sentido a todo el espectáculo pero reproduzcan sólo sus imágenes. La música, en este caso son diversos fragmentos de «La Traviata» de Verdi,  no es lo que me interesa. Llama mi atención la reacción de los usuarios del mercado. Los gestos de esos ciudadanos dicen mucho y transmiten sorpresa, expectación,  incredulidad, emoción, alegría, satisfacción, felicidad. Intento escribir un post que transforme  las imágenes  en palabras; esbozo borradores con destino directo a la papelera.

Cuando hablamos, además de palabras, usamos otros recursos que, en ocasiones, pueden resultar más explícitos. Dicen que los latinos en general, y los  hispanos en particular, recurrimos con reiteración a estos mecanismos expresivos. Algunos argumentan que el  uso y, en ocasiones, abuso del gesto es una estrategia que pretende ocultar la ausencia del dominio de un vocabulario amplio; que intentamos paliar nuestra pobreza verbal apoyándonos en el resorte gestual para facilitar y hacer más comprensible nuestra comunicación. Puede que algo de cierto exista en ello, pero observando este vídeo las palabras parecen tomar categoría de anécdota y que  esos rostros transmiten emociones que no precisan sustantivos, adjetivos ni adverbios que las encorseten y delimiten. Si en las palabras confluyen  evolución  e inteligencia,  en los rostros de esos ciudadanos se expresa algo superior que no precisa del conocimiento de un determinado código léxico. Esas expresiones son universales; usan una especie esperanto natural y accesible a todos.

En Cien años de soledad, al hablar de la fundación de Macondo, Gabriel García Márquez escribe: “el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre”. Hoy que el mundo parece más antiguo, todas las cosas tienen un nombre y una o varias palabras para identificarlas. La cuestión no es, ahora, la falta de palabras sino la incapacidad del copista para transcribir lo que observa y de su manifiesta impericia para encontrar los términos adecuados.

Consumado el fracaso, el escribiente, observa el vídeo una vez más. Ahora le interesa otros aspectos, como conocer los datos de ventas en el Mercado Central de Valencia una vez concluido el espectáculo para comprobar si un buen estado de ánimo nos hace ser más generosos en el gasto. Por otra parte, se pregunta si será verdad eso de que muchos medios editan basura porque ésa es la demanda. ¿Están convencidos,  editores de prensa y programadores de televisión, que nos gusta tanta porquería?

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9 comentarios leave one →
  1. 7 febrero 2010 8:23 pm

    Me alegra de que te haya gustado el video, yo me enteré de su existencia porque fue noticia en la televisión autonómica. Fue una forma de promocionar la ópera.
    En el Mercado Central, situado junto a la Lonja de la seda en pleno centro histórico de la ciudad, se suelen realizar actividades más o menos importantes. Estos días han hecho la presentación mundial del último vehículo Aston Martin, el mismo que usa el famoso agente 007.
    Saludos.

    • 7 febrero 2010 10:48 pm

      Esta propuesta. la del vídeo, es una forma inteligente de acercar la cultura a la gente, es como eso de Mahoma y la montaña. Sería interesante tener datos de cómo repercutió la iniciativa entre los asistentes, si al volver a casa procuraron escuchar algo de lo propuesto, si desde ése día tienen el gusanillo de asistir a la ópera.

  2. santi permalink
    7 febrero 2010 9:53 pm

    La televisión es un medio pasivo; creo que la audiencia aceptaría cualquier cosa que emitieran. Si ponen basura es porque sale más barato producirla.

    • 7 febrero 2010 11:01 pm

      No estoy tan convencido. La audiencia da la espalda a muchas propuestas. Existen programas que son víctimas del share y son retirados cuando apenas se han emitido unos pocos programas. La televisión puede ser tan pasiva o activa como los programadores lo deseen. La basura televisiva puede ser cuestión de gastos pero ¿y la basura de un medio impreso? Un periódico que no contrasta la noticia, que la tergiversa o manipula para que responda a sus intereses, hace periodismo basura. En estos casos, es de suponer que el montante económico en la edición de esa noticia no tienen por qué ser menor que la de otra noticia contrastada y presentada de manera más rigurosa.

      La televisión puede ser pasiva o activa, supongo que todo depende de la reacción que nos provoque. Una noticia, un programa cualquiera, puede hacernos buscar información complementaria, generar una conversación.

  3. 7 febrero 2010 10:08 pm

    Creo que no lo has entendido Santi; la televisión se hizo eco del acontecimiento y dió la noticia que recogió la prensa escrita. Yo me enteré por la tele (Canal 9) y luego busqué la noticia en internet y el video en Youtube.
    Saludos.

    • santi permalink
      8 febrero 2010 7:48 am

      Jonkepa, no me refería en concreto al caso del que habla en post; mi comentario estaba motivado por la última frase del mismo y pensando en el comportamiento general de las televisiones.
      Lo que cuentas es, es efecto, un ejemplo de la influencia positiva que tiene la televisión y de su capacidad de provocar una reacción en el espectador. un saludo.

  4. 8 febrero 2010 11:05 pm

    Hola Santi. Tal vez no supe ver ese último párrafo. Sí es cierto que la gente demanda en la tele programas basura porque si eso no fuera cierto, programas como Gran Hermano o esos de cotilleo no se darían.

    En cuanto a la pregunta que se hace Júcaro sobre si ese tipo de propaganda afectó al público, la verdad no se ha dicho nada en la prensa local. De todos modos en una ciudad como Valencia no es que exista mucha oferta de ópera o teatro a pesar de tener el Palau de les Arts ( el mazinger para los amigos) en la Ciudad de las Artes y las Ciencias o el mismo Palau de la música a escsos metros de distancia.

    Saludos.

  5. 6 marzo 2010 12:29 am

    Si, probablemente lo sea

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  1. RBS: La semana en la red (17) « opiniones

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