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Trivial

10 marzo 2010

Así escrito no sabríamos distinguir el juego de preguntas y respuestas, del adjetivo que utilizamos para referirnos a lo vulgar, a lo conocido por todos. Así escrito, podría ser utilizado para entretenernos con la actualidad política o para definir la pretensión de considerarnos imbéciles, bien es cierto que, en demasiadas ocasiones, con nuestra pasividad o beneplácito.

Si es cierto que estamos sometidos a un bombardeo que se afana en convertir todo en instintivo, primario, animal, ¿cuándo diremos basta? Somos objetivos de un diseño perverso que pretende  reducirnos a elementos simples e incapaces de ofrecer una reacción racional y contundente, que trata de inducirnos a responder sólo a los instintos emocionales. Una estrategia que desprecia las respuestas pensadas y prefiere las instintivas,  el «prieta las filas» o el desprecio del contrario

La actualidad, lo que conocemos por actualidad, la que ocupa los espacios más importantes en los medios de comunicación, parece entregada a una estrategia para la desesperanza: observen las imágenes, los titulares y las primeras páginas. Sólo un ejemplo que debería ser motivo de satisfacción; acabamos de conocer que el 2009 ha sido el año con menos delito de la década, ¿saben cuántos periódicos lo llevan a portada? Recuerden que desde el comienzo de la crisis nos quisieron prevenir de un supuesto aumento de la delincuencia. Señalaron,  sin pudor ni sonrojo, a los inmigrantes como culpables de esa hipotética efervescencia delictiva. Los siempre biempensantes estrategas de la derecha, advertían que muchos inmigrantes, al quedar  sin trabajo ni recursos, tendrían que delinquir necesariamente. No les suponían honradez ni decencia. Ahora sabemos que no ha sido así y que lejos de aumentar disminuye. Sin embargo, esta noticia no ocupa el lugar en las portadas que se le hubiera reservado si en vez de disminuir, la delincuencia hubiera aumentado. En tiempo de crisis hay que saber dónde se puede provocar la reacción más visceral:  “Pongamos el acento en la inmigración y en Zapatero como responsable de ella”, era la consigna demencial de una derecha bravucona con los más débiles y ensimisma en su propia vulgaridad.

En la lucha de partidos se pone énfasis en denigrar al contrario antes que poner en valor las ideas propias. Seguir la actualidad por las declaraciones de la mayoría de los líderes sirve para comprobar que prima lo negativo y que nos resultaría complicado conocer cuál es el ideario de cada cual.  Es fácil intuir que tras el intercambio de insultos y acusaciones, que detrás de esas florituras verbales que nos ofrecen con tanto boato, no hay nada. Resulta desalentador que detrás de tanta algarabía, se descubra el vacío. Ni una idea, ni un guiño que nos incite a la meditación, que  nos atraiga empáticamente, que nos lleve a una confrontación de ideas y pensamientos desde la reflexión y exposición de argumentos. Sólo musculatura y provocación, reproches y desprecios. ¿Alguien se puede extrañar de que la ciudadanía tenga una percepción tan pésima de su clase política?

Trivial. Todo parece trivial. Todo en los medios obedece a la activación de los instintos emocionales. Damos a nuestros clientes —a los que públicamente llaman lectores, oyentes o telespectadores— lo que quieren. ¡Nos limitamos a informan de lo que les interesa!, nos dicen como si acabáramos de caer del guindo. No es de extrañar que los medios vivan la peor crisis de su historia. Los medios se convierten con demasiada frecuencia en plataformas de propaganda y agitación, también en justicieros que sentencian su verdad como la única y machaconamente reinciden en sus tesis por ver si, por  agotamiento o desidia, todos sucumbimos a sus deseos.

Los medios nos proponen temas y enfoques para la polémica siguiendo una especie de máxima  según la cual cuanto más se discute un tema en más trivial se convierte. Entonces, la polémica se expresa altanera unas veces,  obsesiva como una fijación enfermiza, en otras; lo de menos es el conocimiento, lo que importa es arrimar el ascua a donde convenga. Demasiado trivial.

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2 comentarios leave one →
  1. 10 marzo 2010 11:56 pm

    Hola,

    Me ha sorprendido sobremanera este dato, pues mi percepción personal es que la delincuencia y la pobreza han aumentado mucho en el último año.
    Conté una experiencia personal el otro día en mi blog, pero conocí una más el pasado fin de semana de primera mano. También ha aumentado mucho los robos de coche, de interior me refiero, con las roturas de lunas correspondientes, por lo que comento con todo el mundo que tiene un coche igual al mio (Un C4, modelo que abren con mucha facilidad por sus lunas fijas).

    Obviamente mi percepción es muy reducida, pero por otro lado existe la lógica de que a más pobreza más delincuencia. Y pobreza hay más, lo sabemos y lo vemos (la cantidad de personas durmiendo en cajeros automáticos es hoy enorme, mucho más que antes), por lo que la reducción de delitos es un dato bastante contradictorio.

    Yo no sé qué creer francamente, ¿Hacemos caso a las estadísticas oficiales o a la propia percepción y a la lógica? Si me obligan a elegir, me inclino por lo segundo, aunque tampoco lo tengo muy claro.

    Saludos,

    • 11 marzo 2010 12:24 am

      Efectivamente la percepción personal puede ser muy diferente y no tiene que corresponder con la realidad; tengo un primo que vive en una urbanización de lujo y siempre que hablamos se queja del paro.

      Salvo que los datos estén manipulados, cosa que yo sepa aún no ha denunciado el PP ni su clac mediática, esta noticia es muy positiva. Evidentemente, si soy objeto de un atraco yo me paso las estadísticas por cualquier parte.

      Habría que considerar algo que hace más importante el descenso; en esta década han pasado a ser computados los delitos de tráfico contra la seguridad vial, algo que no sucedía anteriormente y probablemente se han tipificados nuevos delitos. También habría que valorar el aumento de agentes en la calle como un elemento para interpretar estos datos.

      De este asunto, lo que peor llevo es la utilización de unas hipótesis para poner el foco de atención en los inmigrantes. Si se diera por bueno la argumentación de que a mayor paro menos riqueza y a menor riqueza mayor delincuencia, se podría deducir que las medidas de apoyo social a los desempleados han sido un éxito.

      En tu comunidad, pese al caso Gürtel, el descenso ha significado el 6%, mientras que para el conjunto del estado no llega al 4%.

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