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Unos sin futuro, otros sin cerebro

9 abril 2011

Derecho a la vivienda

La sociedad en su conjunto, como las personas individualmente, manifiesta sus diferentes estados de ánimo: alegre, triste, entusiasmo, depresión, temor, indignación, desilusión… Si tuviera que elegir la palabra que mejor definiera a esta sociedad actual, de la que formo parte, optaría por la palabra: pasividad. Es cierto que también está desorientada; la crisis económica nos lanzó un fuerte derechazo, un golpe bajo, que nos ha dejado sin aliento, aturdidos y sin ganas ni capacidad de reacción.

Todos los días, sin que el sonrojo se marque en los rostros de sus protagonistas, leemos lamentables noticias de una nueva irregularidad, de un novedoso desfalco o de la altanería de los corruptos. El listado es tan prolijo que sorprende tanta indignación por un episodio,lamentable, pero menor,  que tiene como protagonista, una vez más, a nuestra clase política.  La polémica  por los vuelos de los eurodiputados resulta desalentador, rechazable y repudiable pero no mayor que tantos otros que se cometen en nuestro nombre. Será que estoy perdiendo la esperanza de toparme algún día con un colectivo de políticos sensatos y coherentes, pero lo de los privilegios de los eurodiputados me parece algo nimio comparado con otras actuaciones y atracos.

Más enjundia y sensatez observé en las convocatorias que, con el lema de «Juventud sin futuro»,  congregó a unos pocos miles de ciudadanos para recordar y alertar de su situación:   «Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo».

Como era de esperar, la prensa más derechista pone el énfasis en unos lamentables incidentes ocurridos al final de la manifestación de Madrid.  Esta prensa es así, semejante a ese chico normal que escribe en El Mundo y con quien nos equivocamos; no era un retrasado, era un delincuente.

El trabajo como la vivienda son derechos reconocidos en la Constitución (¡Que no la toquen!  ¡Toda  reforma será para restringir nuestros derechos, toda enmienda para cercenar nuestras libertades!). Y sin embargo…, aquí están nuestros jóvenes. sin trabajo ni posibilidad de acceder a una vivienda.  Por ello y por otras razones, más motivos para la indignación encuentro en éstos que en quienes se sienten ofendidos por las tropelías de unos políticos que, desde Bruselas, nos demuestran que no han necesitado de la lectura de libros de caballerías para que el cerebro se le secase.

Imagen capturada del Flickr de Daquella manera

One Comment leave one →
  1. 10 abril 2011 9:02 pm

    La gente teme perder lo que le queda. Poco o mucho. Y el temor te deja inmóvil.

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