Nos crean los símbolos como nos crean las necesidades. De todos los muros, el de Berlín es el de mayor simbolismo para quienes vivimos en esta parte del mundo, no solo porque dividiera en dos una ciudad, ni porque separara familias o amigos, que también, sino porque quienes ordenaron levantarlo ya habían certificado la derrota de aquel comunismo anquilosado y corrupto.
Derribado el de Berlín, de su material de derribo se erigieron otros muchos muros más grandes, consistentes y sofisticados. Miro por la ventana y veo el muro más hermético e impenetrable. Es invisible pero sé que está ahí. Le llaman SIVE. Es un muro levantado sobre el mar que sustituye piedras, alambres y hormigón por un sistema de radares y cámaras que detecta la presencia de cuerpos humanos y todo tipo de embarcaciones.
Al día de hoy, aún quedan muros físicos; 14 muros inhumanos e injustos, más grandes y fuertes que el de Berlín, que perpetúan situaciones de opresión sobre los más débiles. Como se preguntaba Eduardo Galeano: ¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? Y junto a estos muros físicos, en todas partes se levantan los muros invisibles como el de la falta de respeto, la violencia, el maltrato y la humillación por ser mujer, ser discapacitado, tener otra orientación sexual, vestir diferente, ser inmigrante, tener otra religión o, simplemente, no tenerla, tener otro color de piel, hablar otra lengua o pensar diferente.
Han escrito sobre éstos y otros muros: Antonio Rodríguez, Daniel Carrillo, Juan Luis Nepomuceno, Mercè Perelló o Pedro, entre otros muchos.
Esta gente guapa de dos catecismos, doble rasero y ración doble de caradura por ninguna de ética, cada día me provocan más náuseas. Ya no queda espacio para la sorpresa; si utilizaron miserablemente el tema del terrorismo etarra, ¿de qué nos podemos sorprender cada vez que utilizan el dolor para sus ambiciones?
Peperos al margen, con los desmarques de Basagoiti y Feijóo, ¿cómo proceder ante el secuestro de la tripulación de Alakrana? ¿A quién corresponde encontrar la solución que devuelva con vida a las 36 personas secuestradas? No tengo respuestas pero se me antoja que encontrar la solución es un desafío que pone a prueba la miseria moral de los mismos de siempre y la utilidad de determinada clase política que se resiste a esperar la solución del conflicto para lanzar sus malas artes para la pesca de votos. El sentido común, ése que muchos parecen haber evacuado y perdido al tirar de la cisterna, indicaría que o se resiste y se hace frente a los piratas o habría que entregarse a la lógica extorcionadora pagando el rescate y convirtiéndonos en cómplices derrotados. Si en ciertas ocasiones los resistentes terminan siendo víctimas, quienes se entregan a las pretensiones de los secuestradores son vencidos morales para siempre. Quienes demandan del Estado determinadas protecciones tendrían que plantearse si para ellos, todo empresario que decida comerciar en el extranjero, tiene derecho a que las fuerzas de seguridad velen por sus intereses particulares, si se debe protegerlos incluso cuando no respeten los límites de seguridad establecidos y, por último, si cuando regresen -confiemos en que vuelvan-, tanto el armador como el capitán deben responder por sus decisiones.
Muchos son los blogs que se han posicionado al respecto. Aquí como tengo más preguntas que certezas, me limitaré subir lo que me parece más interesante:
Con otros ojos: «Siento el dolor de las familias y entiendo su preocupación, pero su criterio es el que menos debe primar en estos casos. Si se atendiese a los deseos de las víctimas por encima del criterio de los especialistas, jueces y demás responsables, las cosas irían peor son seguridad. Las familias quieren que se pague, se entregue a los dos piratas, y seguro que si además solicitasen que se les entregase una fragata de las dos que están allí, también dirían que se les diese, y las cosas no pueden ser así, o al menos no deben ser así».
Jon Kepa, hace frente a esa idea que se difunde en ciertos ámbitos según la cual «se están esquilmando y robando las pesquerías de Somalia», cuando en realidad «los piratas no defienden sus aguas, están en aguas ajenas, recordemos que están apresando buques a 800 millas náuticas de la costa de Somalia, es decir en aguas internacionales».
Félix Soria, también pone a cada uno en su sitio: «La debilidad de la sociedad española es grande. Hay culpables por doquier. ¡Todos excepto el armador y el capitán del pesquero, que pese a las advertencias de la Armada de que el atunero no entrara en una zona catalogada internacionalmente de alto riesgo, decidieron hacer oídos sordos y jugar con la vida de la tripulación!»
Jotabege pide un poco de cordura y escribe: «No vendría mal, aunque sea políticamente incorrecto y desaconsejable por los creadores de imagen, que los señores Feijoo y López, presidentes autonómicos de Galicia y País Vasco, de donde proceden los trabajadores del Alakrana con nacionalidad y pasaporte español, recordaran a los pescadores, cuando regresen a casa, que no es bueno desobedecer a los encargados de protegerles, que no es sano meterse en la boca de lobo, que no conviene esquilmar el mar junto a la costa, aunque sea mejor la pesca».
Jéssica Fillol, al escribir sobre el chantajes al Gobierno, se dirige expresamente a «esta derecha nuestra de todos los días para que así el PP pueda seguir criticando a Zapatero por ceder al chantaje de los terroristas. Si no cede, le pondrán bombas; y si no le ponen bombas será porque ha cedido»
Actualización:
Carmen, de Ciberculturalia, deja en su comentario este vídeo que nos ofrece otro enfoque del problema
De un tiempo a esta parte encuentro más aliciente en algunos blogs q
ue en los medios profesionalizados de la información. No se trata de volver sobre la recurrente y absurda disyuntiva entre periodismo y blogs. Algunos blogueros reincidentes en este planteamiento tienen como principal fuente de inspiración las primeras páginas, reportajes o columnas de opinión que publican los grandes medios informativos. No es intención reivindicar el blog sobre la denigración de otros soportes y mucho menos equiparar la labor profesional del periodista con la actividad del bloguero que le gusta compartir sus inquietudes. Se trata de iniciar una serie post para dejar constancia del reconocimiento hacia algunos blogs que suelo leer, de esos blogs en los que aprendo a observar con otros enfoques, en los que encuentro propuestas interesantes y alicientes para volver.
Si aceptamos que el blog puede ser un espacio personal, para la expresión y comunicación del autor, el de Salvador Guirado lo consigue con sus artículos y observaciones, pero también con la propuesta musical propia y ajena que nos ofrece o con sus fotografías que suelen poner una nota de color y nos ilustra sobre esos detalles que a él le seducen.
Mientras continúan con la lectura, pueden escuchar una composición para guitarra de Salva, el autor del blog. Escuchen y observen porque si en estas imágenes y sonidos se expresa un cierto clasicismo, en sus escritos se observa dominio del lenguaje y amplio bagaje cultural. Si me permiten, en el blog hay indicios suficientes para intuir la presencia de una cierta personalidad renacentistas en su autor.




No escribiré de lo bien que lo hace, ni haré recopilación de los temas que más le preocupan o de aquellos artículos que me interesaron de manera especial. Mejor que conduciros entre sus posts, etiquetas y enlaces, os invito a perderos en él. En cierta ocasión escribió: «es curioso comprobar que existe una especie de hilo mental que si se tira de él poco a poco para que no se rompa nos puede llevar de un sitio a otro…». Algo así sucede al entrar en un blog y dejarnos llevar sin un objetivo determinado. Perdonen que no les dé la mano pero no quisiera ser el hilo en el laberinto que conduce para que observéis lo mismo que yo.
Algunos blogs no precisan de guías, marcadores o de cualquier ranking estúpido y manipulable para demostrar sus cualidades y el acierto de perderse entre sus contenidos.















