Un tema socorrido para arrear estopa contra los políticos es el de sus sueldos. En la generalización, en el todos son iguales, subyace una cierto poso franquista; cuarenta años son muchos como para no dejar secuelas. Parto del principio de incapacidad para tasar el salario adecuado para el alcalde de un pueblo, o el del presidente del Gobierno. Si el alcalde de mi pueblo fuera maestro, ¿tendría que cobrar como alcalde lo mismo que como docente?
Hace unos días supimos que Esperanza nos quiso vender la moto de una bajada de sueldos. Los apologetas del aguirrismo ensalzaron entonces la osadía de Esperanza Aguirre y su ejemplarizante decisión al ser la primera en “apretarse el cinturón” ante la crisis económica “brutal”. ¡Qué morro y desvergüenza, si la tuvieran!
Suponiendo que en los recortes salariales hubiera espacio para aliviar la crisis habría que hacer un esfuerzo antidemagógico para no presentar una medida trampa como algo simbólico, para no presentar algo irrelevante como una medida para combatir la crisis, para no calificarla como positiva y un buen ejemplo, tal y como hace Javier Arenas.
En otros temas tendremos que aprender de Madrid pero en este, desde Andalucía no admitimos lecciones. Me explico; si Aguirre tiene un sueldo de 105.883 euros anuales, José Antonio Griñán, de 81.155 euros, por debajo incluso de un director general en la administración autonómica madrileña, que cobra 89.824,4 euros anuales frente a los 63.514 de uno andaluz. Así pues, el señorito Arenas perdió una buena ocasión para callar.
Siendo el presidente del Gobierno el cargo electo más relevante del Estado, parecería lógico que ese rango se correspondiera con el sueldo más elevado. Si el salario del actual inquilino de La Moncloa ronda los 92.000€ anuales, entiendo que ningún cargo político ni institucional debiera ser superior. No es de recibo que en la Comunidad de Madrid, tanto la presidenta como el vicepresidente y los consejeros, tengan sueldos superiores al presidente del Gobierno. No es entendible que el presidente de la Generalitat y el del Congreso tengan unos sueldos que casi duplican al del presidente del Gobierno. Ya me dirán si es de sentido común el que los presidentes del Senado, Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo, CGPJ, del Constitucional, del Tribunal de Cuentas o algunos alcaldes como el de Barcelona, tengan sueldos muy superiores al del presidente del Gobierno.
Tan complicado sería un pacto por la sensatez y el sentido común. Suponiendo que el sueldo del presidente del Gobierno fuera correcto, ¿no sería deseable un gran pacto tácito para que ningún cargo electo o de representación, para que ningún cargo nombrado por el Gobierno o las cámaras de representación tuviera sueldos por encima del que perciba el presidente del Gobierno?












